Resiliencia

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Hoy hablaremos sobre resiliencia. Un tema que surgió en los en vivo y que viene desde DF (Distrito Federal) hoy llamada Ciudad de México (Cd.Mx.). Así que, agarren sus asientos y comencemos.

Comencemos por definir (poner fin) a qué le llamo Yo: Resiliencia.

Primero usaré la definición de la etimología que dice: La resiliencia es la capacidad humana de sobrellevar barreras y la capacidad de un material para resistir fuerzas externas sin deformarse; se compone por lexemas latinos los cuales son: Prefijo RE indica intensidad y reiteración; el verbo Salire (brincar, saltar); sufijo NT que nos indica ser un agente; y otro sufijo IA, que indica cualidad, esto nos dice que es la cualidad del que vuelve a saltar y quedar como estaba, como cuando una persona que encuentra un trabajo después de ser despedido; o como un elástico que vuelve a su forma después de ser estirado.[1] Sin embargo, y claro que desde mi óptica, la resiliencia es todavía más, es saltar, caer bien y además con toda la experiencia del pasado para saltar mejor la siguiente vez.

La resiliencia es la forma en cómo nos levantamos de conflictos o problemas que tenemos, es decir, y como ejemplo: Ante una enfermedad tenemos de dos sopas; nos rendimos, lloramos, nos lamentamos, echamos culpas, vamos por los pasillos como víctimas, o; adoptamos una actitud de conocimiento para superar la enfermedad, para entenderla, no luchar contra ella, sino entenderla, empatizarla, comprenderla, aprender qué diablos me quiere enseñar, la resiliencia es la capacidad de aprender de la enfermedad. Una lucha es un desgaste, una comprensión, es una aceptación. Fíjense, cuando Jesús el Mesías cristiano está en la tentación, no lucho contra ella, la acepta y le da respuestas desde lo sabio, y no desde la víscera, no intenta colonizar su lucha, busca entender qué dice la tentación y entonces le contesta de manera asertiva, y al comprenderla, se libera de ella.

La clínica de psicología de la Universidad Anáhuac dice que la resiliencia es: “La capacidad que tienen los seres humanos para sobrellevar situaciones inusuales o inesperadas y anteponerse a los obstáculos para no ceder a la presión independientemente de las circunstancias”. Y continúa: “Las personas resilientes son aquellas que a pesar de nacer o vivir en condiciones de alto riesgo, tienen la posibilidad de resurgir de la adversidad, desarrollarse de manera sana y socialmente exitosas de manera psicológicas, nos dice que no podemos evitar situaciones difíciles, pues es parte de la vida, pero sí podemos transformar cómo reaccionamos ante estas.[2]

Entonces, las personas resilientes son aquellas que tienen la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar algunas situaciones inusuales e inesperadas, para así volver a la “normalidad”, y los más sabios, a la sanidad.

El resiliente es aquella persona que tiene la capacidad de poder usar el distrés para convertirlo en eustrés, es decir, aquellas personas que teniendo un estrés negativo (distrés), lo hacen positivo (eustrés), y con ello salen de sus problemáticas, por ende, los resilientes son personas que tienen dificultades complejas y buscan desarrollarse de manera sana, no simplemente normal.[3]

Características de un resiliente

1. Identifican y enfrentan problemas: Son personas que se regulan emocionalmente, es decir, saben gestionar sus emociones, son reflexivos, buscan aprender en situaciones difíciles y llegan a la empatía.

2. Mejoran su salud mental y, por ende, la física: Personas así gastan en su salud mental, para entender qué o cómo le afecta a su salud física.

3. Capacidad de hacer frente a las adversidades: Ven las adversidades como un reto y no como una carga, buscan siempre la capacidad de crecer y de ayudar a los demás en su crecimiento mental y físico.

4. Mayor satisfacción en tareas cotidianas: En lugar de ver las tareas cotidianas como un lastre, la ven como algo que ayuda a ser mejores personas.

5. Relaciones interpersonales: Se aceptan y, por ende, aceptan a los demás tal y como son y a pesar de cómo son.

6. Buscan lograr una mayor estabilidad en lo profesional y en lo personal: Las personas resilientes buscarán estar en homeostasis cerebral, es decir, en equilibrio, por ende, buscarán que te sientas de esa manera, así no causas un caos en ellos/as y en su entorno.

La resiliencia es la capacidad de pensamientos y acciones positivas a pesar de su ambiente caótico, si dentro del caos no puedes formar vida, o crear experiencia de crecimiento, no estás entendiendo nada. Jung decía: “La vida es sabia, y te pondrá muchas pruebas, y si no las entiendes, las hará más grande hasta que las comprendas”.

Lo que la gente no entiende es que dentro del caos se crea vida. En la Escritura judeocristiana, en el libro de Génesis dice que en la tierra vivían dos personajes llamados Tohu y Vabohu, o caos y destrucción, o también lo podemos traducir como sin forma y vacío; y que la espíritu se movía sobre la tierra; y entonces “Elohim” o los dioses de ahí formaron la vida. Y es que para esto nos sirve precisamente la Resiliencia, para que, dentro de ese caos y destrucción, uno pueda crear vida, y vida en abundancia.

Un día me dijeron, “Marco, cómo puedes vivir con esa paz”, yo sólo contesté: “Para llegar a esta paz, he tenido que luchar muchas guerras”. Y es que, la verdadera felicidad se encuentra cuando uno se divierte con las malas cosas que le pasan, cuando uno le cae el veinte y dice ¡ah, por eso esto… o aquello! Ya no es llorar ¿¡por qué a mí!? Sino entender que eso a mí me da experiencia de vida.

En el programa “Netas divinas”, Odin Dupeyron dice: “Que aprendas a divertirte con las tragedias de la vida, con lo inesperado de la vida, con las vueltas de la vida, que aprendas a divertirte, divertirte no quiere decir que te la estás pasando bien y te rías. Cuando te enamoras y te parten el alma y sales adelante, dejo de decir “no me vuelvo a enamorar”, yo digo “me vuelvo a enamorar, porque ya sé que sí me parten el corazón, me saco adelante, me quitas de tus manos y me pongo en las mías, y salgo y vuelvo a buscar”, no digo “no me vuelvo a enamorar, no quiero que me vuelvan a partir el corazón, ya no más, ya sé que sobrevivo, y si sobrevivo, le entro, porque a la siguiente sobrevivo de nuevo” y de eso se trata la vida, eso es la resiliencia.[4]

Daniel Habif nos habla de resiliencia y dice: “Resiliencia. Caramba es una palabra que se usa de manera indiscriminada parecería que es no ser vulnerable, pero es todo lo contrario, porque la resiliencia, no tiene que ver con la invulnerabilidad, sino con tú capacidad de transformar un acontecimiento insoportable en algo vivible, porque no es borrarlo, es intervenirlo y es transformarlo y esa es la hermosa virtud que todos tenemos, recibir un golpe letal y transformarlo en algo honorable, porque la resiliencia, el poder de tu fuerza biológica, histórica, afectiva y social se articulan para intervenir la realidad, para modificar en la que te encuentras, a pesar de que la resiliencia es un término traído de la física, cuando tomas ese término y lo aplicas al alma, su significado se ensancha, porque el término ya no se enfoca, ya no se asigna a la resistencia pura y dura de un material, o a su capacidad para deformarse y retomar su forma, no, no, no, cuando la resiliencia se aplica en el alma, en el corazón, en la mente, se gesticula un triángulo virtuoso donde nacen las estrategias más importantes que puede aplicar una persona como tú y como yo, para intervenir una situación amarga, y transformar esa situación en algo que no sea estéril, la resiliencia es un proceso psicobiológico intensivo y claramente estratégico, es integral, porque aparece en tu espíritu, tu alma, tu mente, y se unen, como una oposición de fuerza y tensiones positivas, que hacen de ti, un ser humano, pero un ser humano que interviene su realidad y que no se compra la historia de la víctima, porque vive intencionalmente, apasionadamente, provocativamente y por consecuencia, infesta de su vida de momentos placenteros provocados por la dicha y la convicción que superan cualquier emoción, capichi con eso, porque la resiliencia es un camino que sostiene, sostiene el presente, pero te forja un futuro y destruye las ataduras de la vergüenza, acaba con el estado de ineptitud, acaba con la idea fatalista que todo ha terminado en tu vida, convierte el llanto en un rugido, y un rugido no de alguien herido, porque la resiliencia, no es un borrador, sino es un artesano que manipula el barro roto y lo deja mejor…”[5]

El problema es la necesidad de control. Cuando hago una entrevista le pregunto a las personas, ¿tienes gastritis? Aquellas que dicen que sí me están diciendo que son controladoras, y, por ende, tienen histeria, quieren controlar todo aquello que no está en sus manos, el clima, las decisiones de los demás, las circunstancias de la vida que no les competen, la respuesta del otro/a, etcétera, controlar es hacerte daño, no puedes controlar tu propia vida y quieres controlar lo que está fuera de tu alcance. Y también pregunto ¿tienes colitis? Si la respuesta es sí, entonces tienes neurosis y quieres manipular a los demás de manera en que te haces la víctima, porque le tienes miedo a la vida, temes vivir plenamente por el qué dirán los demás, o porque Dios o Diosa te mira y no puedes disfrutar de la vida, para el cristianismo protestante, evangélico o pentecostés, disfrutar es pecado, por eso en Inglaterra la comida inglesa es horrible, insípida y sin chiste, porque no pueden sentir satisfacción por ella, comen de otras comidas, mexicana, francesa, japonesa, etcétera, que sabe rica, pero los pecadores son ellos por hacer ese tipo de comida, y no yo por comerla; ahora, si tienen las dos (colitis y gastritis), eres neurasténico/a, es decir, te enfermas para manipular o controlar a los demás a través de las enfermedades; gritas, te encabronas, pones amenazas, y muchas cosas más con el simple gusto de “yo debo ganar… ante todo”. Y esto al final sólo causa malestar y enfermedad en las personas.

Boris Cyrulnik es un neurólogo y psiquiatra, docente en la Universidad de Tolon (Francia), se especializa en la teoría del apego, cómo aprende un niño a amar, es decir, cómo aprende a socializarse. Él habla sobre Resiliencia, y le pone de nombre “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”, que me es interesante, porque yo hablo de eso en dos de mis podcasts en “¿Qué es ser feliz”, hablo sobre el sufrimiento: Esa mentira pasado-futura”, donde digo que el dolor es inevitable, el sufrimiento opcional” o en el 37 que se llama ¡ay dolor! Ya me volviste a dar.

Boris Cyrulnik nos dice: “La definición de la resiliencia no puede ser más sencilla: Es iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma. No puede haber una definición más simple. Lo complicado es descubrir qué condiciones la permiten, es decir, la “segurización”, la recuperación, las relaciones y la cultura. Hay que unir todo esto para responder a esa pregunta. ¿Cuáles son las características de una persona resiliente? Depende de la manera en que se construye la personalidad. Si alguien desde el nacimiento e incluso antes, ha recibido improntas biológicas que lo fortalezcan, se desarrollará, y si le ocurre una desgracia, sabrá enfrentarse mejor a ella. Ahí hablaríamos de resistencia. Si alguien está traumatizado, y, después de la desgracia, es capaz de iniciar un nuevo desarrollo, entonces hablamos de resiliencia. Es decir, depende un poco de la persona y mucho de su entorno: De su entorno antes del trauma y de su entorno después del trauma.[6]

Entonces la resiliencia es aquella cosa que nos hace crecer, a pesar de la herida, la experiencia, de la caída, pues entendamos que durante un trauma el cerebro se apaga, no funciona o funciona mal, mientras que cuando sufrimos el cerebro no se apaga, esta afligido, ansioso, triste, enfadado, pero el cerebro funciona de manera normal, mientras que en un trauma se ralentiza, no funciona, sólo muestra colores apagados. Cuando el cerebro está consumiendo energía los colores son rojo, verde, amarillo desplazándose por todo el cerebro. Sin embargo, cuando el cerebro no reacciona es azul, verde gris, todo esto es parte de la neurología y, por ende, desde la neuropsicología.[7]

Entonces, y, para terminar, la resiliencia es la capacidad de entender el dolor y darle sentido para sanarme y sanar a mi entorno.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y TikTok es una camisa blanca bien linda y en Twitter es una foto mía con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en donde pongo las fuentes de dónde saqué la información de mis temas, o en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de colaboradores.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] http://etimologias.dechile.net/?resiliencia

[2] https://www.anahuac.mx/mexico/noticias/Que-es-la-resiliencia

[3] Véase chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:Psicopat-2006-E3EEEFE3-E4DF-43B4-C15D-FF038F693092/Documento.pdf

[4] https://www.facebook.com/sisadmon/videos/3153675324671228

[5] https://www.youtube.com/watch?v=g4D9lHYS_Kk&t=3s

[6] https://www.youtube.com/watch?v=_IugzPwpsyY

[7] Idem.

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