Responsabilidad afectiva

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Me pidieron que hiciera un podcast sobre el tema “Responsabilidad afectiva”, y es desde la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, así que agarren sus asientos y comencemos.

Esto no es nuevo, pues inicia en los 80´s, con las reflexiones del poliamor en Estados Unidos, en donde se habla de la no monogamia, y se desarrolló la idea de “la no monogamia ética” y hablan sobre los valores que deben ser parte de los vínculos no monógamos, es decir, se trataba de que hubiese una Responsabilidad Afectiva en este tipo de relaciones tan abiertas, sin embargo, hasta el día de hoy, es un tema desconocido para muchas personas.

Para comenzar no sólo habla de relaciones amorosas, ¡Claro que no! Habla de todo tipo de relación que tenemos, pareja, padres, hermanos, primos, amigos, familia en general, y hasta trabajo. Y define el consenso, cuidado, diálogo y comunicación sobre las emociones que se llevan en las relaciones.

Debemos saber que “responsabilidad”, el hecho de hacernos cargo de algo. En lo emocional o lo afectivo es la consecuencia, ya sea positiva o negativa de cómo nos relacionamos con los demás, sabiendo que nuestras acciones tienen un impacto sobre el otro u otra. Sin embargo, mal interpretado puede ser usado por personas narcisistas que pueden hacerte creer que “responsabilidad afectiva” es que tú hagas lo que ellos o ellas te pidan, y si no la haces entonces no estás siendo responsable afectivamente.

Ahora, no tiene que ver con el amor romántico, al contrario, la responsabilidad afectiva no tiene puntos comparativos con el amor romántico, así como tampoco con la monogamia, debido a que el amor romántico habla de dependencia, prácticas de control, violencias (de todo tipo), juego de roles obligados, entre otras cosas perversas, mientras que la responsabilidad afectiva plantea el cuidado de los demás en la medida que sea posible. Es decir, cualquier acto que hagamos tiene consecuencia y uno debe hacerse cargo de éstas. Sin embargo, debemos tener cuidado con lo que planteamos, el hecho que yo haga X o Y acción y claro que ésta traerá consecuencia, no quiere decir que debo hacer aquello que no quiero, simplemente porque al otro/a no le guste, es lo que mencioné arriba sobre el narcisista.

Hay algunos puntos importantes que podemos ver cuando se trata de responsabilidad afectiva:

1. Tus emociones son tuyas y de nadie más, hay que hacernos responsables de ellas: Pensar que el otro o la otra son responsables de qué siento y por qué, nos hace inmaduros y lógicamente irresponsables afectivamente.

2. No supongas: Suponer puede traerte dolores de cabeza, mejor pregunta, sin señalar, sin acusar y sobre todo, sin suponer.

3. Hay que plantear acuerdos: Los acuerdos pueden ayudar mucho cuando se trata de relaciones afectivas.

4. Ser empáticos: Es decir, ponernos en el lugar del otro, sin pisotearnos y sobre todo sin señalarnos.

Leí en un meme de Facebook lo siguiente: “Cualquier vínculo (amistad, pareja, familia, etcétera) requiere responsabilidad afectiva, no te puedes esconder en un “yo soy así y tienes que aceptarme” porque si eres consciente de que estás haciendo sentir mal a alguien y no cambias, entonces eres una persona de mierda”.

Esta visión de la Responsabilidad Afectiva no es del todo cierta: dejen les platico algo; hace tiempo atrás viví una experiencia en donde la otra persona decía que yo no era responsable afectivamente porque no quería darle mi tiempo y mi espacio, y ella, quería obligarme a que yo le diera de mi tiempo y espacio al tronar de sus dedos; al no hacerlo, ella decía que yo no era “responsable afectivamente”, claro que yo no caía, ni caí, en ese juego macabro, que podía durar horas de textos violentos, insultos y hasta golpes de la persona esta, simplemente porque yo no aceptaba que Mí tiempo y Mí espacio fuera usado bajo el beneficio de ella, al grado de la invasión y el terror de saber que posiblemente iría a donde yo estuviera, a pesar de que yo le había dicho que no podía o no quería verla.

La responsabilidad afectiva no tiene nada que ver con los berrinches del otro/a, con las necesidades mezquinas. Escuchaba también la idea de algunos terapeutas que decían: “Es tu culpa que me den celos”, ¡no mames! O sea que yo debo de dejar de ser como soy, o de vestirme como me gusta, o de hacer lo que me gusta simplemente porque a ti no te gusta, porque te causa un malestar, porque te dan celos que otros u otras me vean, me denuden, me digan cosas, ¡puff! Esa es una idea atroz de colonización al otro o a la otra, la responsabilidad afectiva es algo más profundo.

Conozco gente que usa el dolor de los demás para sus fines mezquinos, para poder sacar provecho, y lo envuelve de empatía mentirosa, sonrisa de buena gente, de “te ayudo” (pero no te dice que las cobrará con creces), ¡No! La Responsabilidad Afectiva es más profunda y nada tiene que ver con el ganar perder, es más bien ganar-ganar.

En mi libro “Diario de un Desahuciado” digo Te contaré un cuento Erick:

Había una vez una princesa que quería elegir novio que fuera digno de ella y entonces puso una condición. Elegiría novio entre todos aquellos que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio, sin pararse y sin separarse ni un solo día del muro.

Se presentaron miles de príncipes con la idea de “me debo casar con esa princesa”, pero como era de suponerse, al primer frío, la mitad se fue, cuando comenzaron los calores se fue la mitad de lo que había quedado de aquella mitad, cuando comenzó a escasear la comida, la mitad, de la mitad, de la mitad que había quedado se fue.

Finalmente, a un mes de terminar la prueba, sólo quedaba un joven, todos los demás se habían marchado, estaban cansados, aburridos, con frio y hambrientos, pensaban que ningún amor valía la pena, sólo aquel joven que había adorado a la princesa estaba ahí, anclado a ese muro, esperando pacientemente que fueran los 365 días.

La princesa viendo como los demás se fueron marchando y al quedar sólo treinta días para cumplir el plazo, se le quedó viendo al joven y pensaba “posiblemente él me quiera de verdad”, recordaba que lo había visto en octubre, había pasado a un lado de él en noviembre y en diciembre, disfrazada de campesina, le había dejado un poco de agua y pan, lo vio a los ojos y se dio cuenta de su mirada sincera; le dijo al rey ―Papá, creo que al fin tendrás un casamiento en el palacio, Creo que he encontrado a un hombre que en verdad me quiere―

El rey se puso contento y comenzó a preparar todo lo que habría que tener para dar una gran fiesta, ¡por fin, la princesa se casaría! Y le hizo saber por medio de la guardia del palacio al joven, que el primero de enero, cuando se acabara la prueba, lo esperaría en el palacio para hablar con él.

Todo estaba armado, el palacio estaba de fiesta, el pueblo estaba contento, todo el mundo estaba ansioso porque llegara el primero de enero.

El treinta y uno de diciembre en la noche, después de haber pasado 364 días el joven se levantó del muro y se fue.

Todos estaban desconcertados y se preguntaron ¿qué paso? ¿Por qué no había terminado la prueba, estaba a unas horas de ser el marido de la princesa? El joven, ¿no pudo quedarse a cumplir?

El joven fue hasta su casa, y fue a ver a sus padres y los padres le dijeron ―Hijo, querías tanto a la princesa, estuviste en el muro 364 días y el último día te fuiste, ¿qué paso? ¿No pudiste aguantar un día más?

El príncipe contestó: ¿Saben qué? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, es más, me enteré que le había dicho al rey que yo era la persona con quien ella se casaría; y a pesar eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no pudo evitarme una sola noche de sufrimiento, esperé todo este tiempo y no pudo demostrar un poco de bondad y consideración, entonces entendí: Una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento y sólo piensa en ella, no merece mi amor ¿estoy en la razón padre?

Terminando el cuento Marco se quedó en silencio, sorbió su café y me preguntó ― ¿Entiendes Erick? ― Y después continuó diciéndome ― Cuando tú estás en una relación, y ves que él otro puede evitarte una miga de sufrimiento, y a pesar de esto el otro no lo hace, es porque no merece tu amor.

—Y continuó— Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otras personas, cuando decidimos compartir nuestra vida con otra u otro, cuando abrimos nuestro corazón, pensamiento y sentimiento, cuando desnudamos el alma a tal grado que no hay rincón en donde no se vea, cuando perdemos la vergüenza, cuando las cosas ocultas son liberadas como nuestros miedos, torpezas, tristezas y las ponemos a los pies el ser amado; al menos merecemos comprensión Erick. Que se menosprecie, ignore o desconozca fríamente el amor que nosotros hemos entregado, que hemos regalado a pesar de todos los dolores que nos pueda causar, y que el ser amado no haga nada sólo nos ignore, nos menosprecie o nos lastime, entonces amado Erick, no vale la pena seguir.

Eso es precisamente Responsabilidad Afectiva, no denigrar los sentimientos, emociones y decisiones de los demás, sino entenderlos, abrazarlos, empatizar con él o la otra.

Siguiendo con los ejemplos para ejemplificar la NO responsabilidad afectiva, si yo hacía mención de que me dolía una muela a ella le dolían dos, si le decía que estaba mal porque el refri no estaba congelando y habría que comprar otro, ella me decía “Puff en qué tonterías te fijas, a mí me duele esto o aquello, eso sí es algo que importa, el refri qué”, sin darse cuenta que a mí me preocupaba el gasto y minimizaba mi sentir, porque no tenía valor alguno; en lo público manejaba su máscara de buena gente, pero en lo privado podría llegar a ser perversa, maligna, y lo decía sin morderse la lengua, “te voy a hacer pedazos”, pero ella presumía su Responsablidad afectiva como si realmente entendiera qué es eso, o creo que entiende que la responsabilidad afectiva tiene que venir de allá para acá y no de aquí para allá, que es mutua y no sólo en una vía.

La responsabilidad afectiva es la forma y capacidad en que ejercemos cómo nos relacionamos con los demás y a través de qué, es decir, no se trata de cambiar mis hábitos porque al otro no le placen esos hábitos, por ejemplo, yo fumo y tu odias el olor a cigarro, pues cuando yo llegue a donde tú estás, evitaré fumar, pero si tu llegas a donde yo esté, y estoy fumando, no esperes que yo apague mi cigarro, tu llegaste, se responsable afectivamente y si no te gusta, vete, pero no me pidas que deje de fumar en un lugar donde yo llegue primero.

Porque eso pasa muchas veces, para algunas personas ser responsables afectivamente es que me den sin dar, pero eso no es responsabilidad afectiva, eso es una mierda de relación, donde uno es beneficiado y el otro es jodido, la responsabilidad afectiva es muy profunda ya lo había dicho, no es barnizar el mueble, es entender cómo se ensamblo el mueble, y después barnizarlo.

Hace poco en un post de fase alguien me dijo no entender la responsabilidad afectiva por estar en contra de lo que hizo Will Smith en los premios óscares, a lo cual yo me reí porque obviamente no sabía qué es la responsabilidad afectiva, pero si había escuchado de este término, y pensó que se leería chido ponerlo.

Yo dije que Smith no había respondido a la ofensa del comediante Chris Rock, sino a su hombría, porque si en realidad él hubiese respondido a la ofensa del comediante, no se hubiese reído primero y después mucho después de ver el rostro y la incomodidad de Jada, su esposa, reaccionó de la forma en que lo hizo.

Claro que cómo no pensé como el grueso de la manada, hubo muchos señalamientos, pero como dijera Gandhi, la verdad es la verdad, aunque sea de una sola persona, los demás pueden estar equivocados, porque la responsabilidad afectiva se da desde el inicio, desde el momento, no después de ver la incomodidad, o el dolor del otro, ya que se le ha ejercido el daño, la idea es que no se le ejerza, que no llegue, que no se lastime, la idea es evitarlo.

La Responsabilidad Afectiva no es cambia tu forma de ser, eso es no ser afectivamente responsable con el otro o la otra, pedirle eso a alguien es colonizarlo, porque la responsabilidad afectiva se da, no se pide; se entrega, no se exige, es la manifestación de estar desnudos completamente sabiendo que él otro o la otra tiene la capacidad de hacerme pedazos y teniendo fe en que no lo hará, porque me ama.

Saber que lo que siento, pienso, me emociona, es respetado, aun y que sea la cosa más estúpida del planeta tierra, es respetado por el otro, no es juzgado, mucho menos criticado y para nada pisoteado, es sabe que tengo el derecho y el honor de pensar como me venga en gana y no por eso ser idiota, pendejo, no entiendes lo que digo, no sabes, etcétera.

Pero lo rico de esta Responsabilidad Afectiva es que, a pesar de que tú pensar pueda ser lo más estúpido en la tierra, no tengo la obligación de aceptarlo, sí de entenderlo, si de respetarlo, pero no de aceptarlo y creer que eso es lo que debo creer o vivir, ¡no! Yo puedo entender que tú quieres que esté contigo ahora, pero tú no puedes obligarme a que yo lo esté, te amo, estaré contigo unas horas y después hará lo que quiero hacer, si no te gusta o no te parece, tú eres la que no estás siendo responsable afectivamente, pues, yo bien no podría darle ni un nanosegundo de mi tiempo, sin embargo, te estoy dando horas para compartir mi día, pero si mis horas no son más que basura o sobras de tiempo, entonces no te comparto nada porque no sabes ser responsable afectivamente, pero quieres obligarme a mí a serlo.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y TikTok es una camisa blanca bien linda y en Twitter es una foto mía con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en donde pongo las fuentes de dónde saqué la información de mis temas, o en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de colaboradores.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

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