Violencia Reactiva

Violencia Reactiva

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Me pidieron que hiciera un podcast de un tema interesante, y el pedido viene desde la ciudad de Monterrey, y habla de algo que me pareció interesante la primera vez que oí sobre esto, fue hace varios años, “violencia reactiva”, así que me dediqué a la tarea de investigar sobre esto y entender a qué se refiere, así que agarren sus asientos y comencemos.

La violencia reactiva se trata de una respuesta a una amenaza o a un suceso frustrante y el objetivo es eliminar el estímulo que la provoca. Se asocia siempre con ira, con un aumento brusco de la estimulación simpática, un fallo de la regulación cortical y un cambio fácil entre dianas (o punto central de un blanco de tiro). Ejemplos serían las peleas de bar por un insulto y los crímenes pasionales que ocurren de forma inmediata al descubrimiento de una infidelidad. Hay que señalar que lo de “agresión o violencia reactiva” se refiere a la naturaleza del acto agresivo más que a la razón para actuar agresivamente. Según esta definición, los actos de venganza no son necesariamente reactivos y de hecho es poco probable que lo sean porque la venganza suele conllevar planificación.[1]

Enrique Chaux dice en la revista de estudios sociales OpenEdition Journals “Diversos estudios han demostrado cómo muchos niños y niñas que presencian comportamientos violentos, o que viven en contextos violentos, reproducen esos comportamientos en sus relaciones interpersonales. Bandura encontró que niños y niñas imitan espontáneamente los mismos comportamientos violentos que observan en adultos”.[2]

Chaux también comenta: “Académicamente la agresión se ha entendido como la acción que tiene la intención de hacerle daño a otra persona. Esta agresión puede ser física (cuando busca hacer daño físico a la persona), verbal (cuando se quiere herir a través de las palabras), relacional (cuando se busca hacerle daño a las relaciones que tiene la otra persona o al estatus social que tiene en su grupo), o de otras formas. Esta distinción en diversas formas de ejercer la agresión ha llevado a descubrimientos interesantes como, por ejemplo, que, en muchas culturas, incluyendo la nuestra, la agresión física es más común entre niños mientras que la agresión relacional es más común entre niñas. De otro lado, la consideración de distintos tipos de agresión, de acuerdo con sus funciones, parece dar mejores ideas sobre cómo prevenirla. En particular, parece fundamental diferenciar entre agresión reactiva y agresión instrumental”.[3]

Después Chaux dice: “Agresión reactiva se refiere al uso de la agresión como respuesta ante una ofensa real o percibida. Es el insulto o el golpe con el que responde alguien cuando siente que otra persona lo ha herido. La agresión instrumental (también conocida como agresión proactiva), en cambio, no está precedida de ninguna ofensa. Es el uso de la agresión como un instrumento para conseguir un objetivo, sea éste recursos, dominación, estatus social o algo más. Es el niño que intimida a otros más pequeños e indefensos por simple diversión o porque así consigue que le entreguen algo. También es un acto de agresión instrumental amenazar a otra persona con divulgar un secreto si acaso no hace lo que se le pide. En este caso sería una agresión instrumental relacional”.[4]

Chaux continúa diciendo: “Algunos autores han relacionado la agresión reactiva con un comportamiento de rabia impulsivo, motivado por un deseo de herir a alguien, como reacción a una frustración o provocación inmediatamente anterior. Por otro lado, la agresión instrumental ha sido asociada con un comportamiento premeditado, calculado y muchas veces carente de emociones. Bushman y Anderson han señalado, sin embargo, que la agresión motivada por una reacción a una provocación (agresión reactiva) no es necesariamente impulsiva, y que la agresión como medio para lograr un objetivo (agresión instrumental) no es necesariamente a sangre fría y premeditada. Por ejemplo, la venganza puede ser un comportamiento controlado, premeditado, planeado y motivado por una reacción a una ofensa. Por otro lado, la agresión instrumental puede ser automática, como en el caso de un ladrón armado que espontáneamente se aprovecha de una oportunidad inesperada para robar a alguien. Es decir, la agresión reactiva y la agresión instrumental pueden tener diferentes niveles de impulsividad y planeación. Esta diferenciación entre funciones de la agresión (reactiva contra instrumental) y nivel de control (impulsividad contra planeación) está todavía pendiente de exploración”.[5]

Chaux continúa: “Social, emocional y cognitivamente, la agresión reactiva y la agresión instrumental son muy distintas. Socialmente, los niños y adolescentes agresivos reactivos –pero no instrumentales– son, en general, rechazados, aislados y tienen un estatus social bajo en sus grupos. No tienen muchos amigos. En cambio, los que son agresivos instrumentales –pero no reactivos– aunque no son muy queridos por sus compañeros, sí pueden ser muy admirados y temidos. Pueden tener un nivel alto de popularidad y ser considerados líderes. Es probable que tengan más amigos que también sean agresivos instrumentales y que entre ellos conformen grupos que tienen una buena probabilidad de convertirse en pandillas. Estos estudios parecen indicar que mientras la agresión reactiva es rechazada socialmente, la agresión instrumental puede ser muy valorada. Las emociones parecen jugar un papel muy distinto en ambos tipos de agresión. La agresión reactiva está relacionada con dificultades para regular las emociones propias, especialmente la rabia. La agresión instrumental, en cambio, no tiene una clara relación con el manejo de las emociones. La persona que ejerce la agresión instrumental puede estar muy calmada en el momento de agredir a otros. Incluso el matonismo (bullying), que es una forma de agresión instrumental consistente en el acoso y la intimidación frecuente, durante un período prolongado de tiempo, por parte de una o varias personas más poderosas hacia otra más débil, se ha relacionado con una cierta frialdad y sobre todo con ausencia de empatía y compasión por la víctima”[6].

Como podemos ver, analizar y entender la agresión reactiva es algo que sale cuando nos sentimos agredidos, y la instrumental o proactiva es simplemente por el hecho de joder al otro u otra.

La segunda vez que escuché esto lo oí de alguien que amé mucho, cómo me reí, porque ella decía que su violencia era reactiva porque yo no hacía o no decía lo que ella quería, para este tiempo yo había leído sobre esto mucho, cosa que olvidó, pues soy muy buen lector de cosas que me interesan, y le dije, “que no te de mi tiempo al tronar de tus dedos, o que no haga lo que tú quieras no es violencia reactiva, es violencia proactiva, no sé quién te ha dicho eso, pero debe leer más”, ella no dijo nada, sólo se mantuvo en su posición y a mí me dio lo mismo.

Hoy día escucho a muchas personas decir esto como si fuera algo cierto, es lógico que no han leído sobre el tema, pues sus comentarios hablan de su gran ignorancia, ah, pero eso sí, se llenan la boca de mencionarlo, y no se dan cuenta que al hacerlo lo único que hacen es justificar la violencia que ejercen con los demás.

Los violentos proactivos buscarán la manera de culparte de su violencia, su narcisismo es tan grande que ellos o ellas querrán que tú te sientas culpable de lo que ellos o ellas hacen, buscarán todos los medios para que te sientas mal y que te bajes a su nivel y ahí te harán pedazos, pues creerán que te tienen en su poder.

¿Cómo poder salir de ahí?

Pues existe el contacto 0, es decir, no tener contacto con el agresor, nada de contacto, ni en redes, ni por cel, ni por nada, aunque también cambiar la forma de enfrentar esta situación es la indiferencia, que ellos o ellas no sientan que te tienen todavía, que tus respuestas sean “si existen”, monocordes, Si, no, ok, está bien, lo que digas, etcétera.

Ellos o ellas no están acostumbrados a eso, quieren hacer pleito, lastimar, joder, pero no les des el gusto, no valen la pena, no juegues su juego, nada que decir, nada que hacer, sólo no jugar su diabólico juego manipulador y narcisista.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y TikTok es una camisa blanca bien linda y en Twitter es una foto mía con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de colaboradores.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] https://evolucionyneurociencias.blogspot.com/2018/02/dos-tipos-de-agresion-en-la-evolucion.html

[2] https://journals.openedition.org/revestudsoc/25981#ftn4

[3] Ídem.

[4] Ídem.

[5] Ídem.

[6] Ídem.

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