No soltar la iglesia, aunque ésta me tenga traumado

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Me pidieron que hiciera un podcast de un tema interesante, y el pedido viene desde Chile, y habla de hombres y mujeres traumatizados en sus iglesias pero que se niegan a dejarlas, incluso se hacen pastores o pastoras, al que llamé “No soltar la iglesia, aunque ésta me tenga traumado”, así que agarren sus asientos y comencemos.

La iglesia, ¡puff! Hablar de esto es complicado, y les diré por qué, desde mi punto de vista ¡claro está! Cuando se habla de iglesia, mucha gente cree que es un lugar de concreto, un lugar en donde se reúnen personas para adorar a Dios y no Diosa, porque Dios es varón desde sus perspectivas tan pequeñas y tan cerradas, bueno, ellos y ellas pondrían como referencia que Jesús siempre llamó Abba que quiere decir “papito” al Dios; sin embargo, pocas personas son las que entienden que iglesia es un grupo de personas que promueven una fe, una idea, un sentir, es decir, iglesia no es un lugar fijo de piedra o de algún material, más bien, es en donde yo puedo exponer mi fe y mi forma de ver una deidad (o no verla) y no ser criticado por ello.

Ahora, también se revuelve la idea de espiritualidad con religión y se cree que ambas son de la iglesia, cosa que está muy alejada de la realidad, pues la espiritualidad es algo que se vive internamente y es completamente personal, mientras que la religión es un grupo de personas con cánones, ideas y reglas de las que están de acuerdo y las llevan a cabo, o al menos eso presumen, sin embargo, no se necesita ser espiritual e ir a una iglesia, pero, la espiritualidad se debe compartir, así como se escucha o lee (depende el caso), porque es primordial dentro de la espiritualidad dar y recibir, pues no existen los rambos espirituales, es decir, las personas que van por la vida solos diciendo que son espirituales y no comparten lo que creen, aquellos que se jactan de espiritualidad, pero no la comparten, no son tan espirituales como ellos presumen, además, la espiritualidad no se promueve para buscar adeptos, menos se impone; mientras que, la religión a pesar de ser compartida, por aquello de “las buenas nuevas”, se trata de imponer mi forma de pensar en lo que es la espiritualidad, porque muchas de ellas creen tener la verdad de la verdad.

La iglesia o la visión de ella se ha vuelto dicótoma, aunque ya de por sí lo es por aquello de “cielo-infierno, bueno-malo”, por un lado, es traumático y por el otro es transformador para muchas personas. Traumático porque muchas de esas personas no ven cómo por la falta de estudio (de ellas claro está), un tipo o tipa les dice qué, cómo, cuándo, dónde y por qué creer en el Dios que ellos o ellas les dicen que deben creer; sin embargo, también es transformador, porque uno puede cambiar hábitos que me hacen mal y, por ende, dañan a quienes me rodean, esta “nueva vida” a veces es mal entendida, porque el hecho de que cambies tus hábitos, sin arreglar el desmadre que antes hiciste es como barrer la basura y ponerla debajo de la alfombra.

He conocido en el transcurso de mi vida a muchas personas que se han enriquecido de la fe, porque la fe es cabrona, así como se escucha, o lee, la fe mueve montañas, carteras y formas de pensar, sobre todo la fe ciega y sin estudio; cuando se utiliza la fe para manifestar miedo, ésta, hace su trabajo, porque bien o mal, la gente quiere al final del día morir y tener esperanza de vivir en un mundo en donde todo sea paz y tranquilidad, al que llaman cielo, y quieren que aquellos que les hacen daño o “los malos” se vayan a un infierno a sufrir en sus muertes, cosa que no tiene nada de compasión, y sobre todo, mucho de ignorancia.

La gente que comulga con la iglesia (estructura) va cada domingo (y otros más días) a cada culto a ese lugar, para expiar sus pecados, para no ser tan malo como X o Y, mientras que la gente que comulga con la iglesia como centro en donde puedo compartir mi fe (que son las menos) se reúne para alimentarse de los demás pensamientos y así proyectar sus mejores momentos, para poder crear una fe enormemente genial y ser mejores personas cada día.

Ahora, quiero dejar claro que el ser fundamentalista no exime de tener una espiritualidad, aunque a algunos de “los liberales” les duela esto, ¡claro que los fundamentalistas también son espirituales! pero su espiritualidad es muy cerrada y llena de prejuicios, por lo que, yo prefiero verlos de lejitos, podría escucharlos, pero no creo estar de acuerdo en su concepción de muchas de sus formas de ver la vida, y sobre todo la espiritualidad.

Espiritualidad es una palabra griega que se deriva de “Spiritus” que quiere decir “aliento, soplo o respiro”, “Alis” que es “lo relativo a”, y el sufijo “Dad” que indica cualidad, esto etimológicamente es “todo lo relativo a la cualidad lo que me da un respiro, o que me alienta”.

Es interesante como algunas comunidades ven la espiritualidad, por ejemplo, en la India existen las cuatro leyes espirituales, y daré mi interpretación de cada una de ellas, estas son:

1. La persona que llega es la persona correcta: Como seres humanos atraemos, aunque no nos guste, situaciones, cosas y personas, cada persona que nos rodea está ahí porque algo nos debe enseñar y porque algo les enseñaremos, es decir, están ahí para que aprendamos algo.

2. Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido: No existe nada en nuestra vida que no se dé de la manera que nosotros quisiéramos que se diera, es decir, no hay “si yo hubiera”, ni tampoco, “es que, si hubiera decidido X o Y”, ¡No! Lo que pasó paso, es decir no hubiese sido de otro modo, es una lección de vida, todo lo decidido es perfecto, aún que resistamos a que no hubiera sido así.

3. En cualquier momento que comiences es el momento correcto: La vida nos prepara para comenzar, aprender de esto nos hará más saludables y sobre todo mejores personas.

4. Cuando algo termina, termina: Lo que termina en nuestras vidas nos hará evolucionar, por eso es mejor seguir adelante, avanzar, estar aquí y ahora.

Aprender de las cuatro leyes espirituales de la India, nos hará crecer y lógicamente evolucionar, pero es difícil hacerlo cuando no queremos abrirnos a otras ideas o a romper patrones.

Pero ¿por qué existen aquellos/as que, a pesar de ser dañados por la iglesia, siguen ahí, y, es más, se hacen pastores o pastoras de ella? Eso es simple y tiene varias respuestas:

1. El miedo es tremendo, para no decir cabrón. El miedo de ser una persona “pecadora” hace que muchas de las personas que asisten a la iglesia no dejen de hacerlo porque tienen pavor a irse al infierno, prefieren no confrontarse y así culpabilizar a Satanás o al diablo de aquellas acciones que hacen, sin hacerse responsables de esas acciones cometidas.

2. Es un gran negocio hoy día tener una iglesia: Las iglesias no asalariadas como pentecostales y evangélicas (aunque algunos llaman evangélicas a las de la reforma, la realidad es que éstas (las evangélicas) son del siglo XIX y XX), ganan de las personas sus diezmos y sus ofrendas, las asalariadas como bautistas, presbiterianos, metodistas, anglicanos, menonitas y cuáqueros tienen un sueldo puesto por la congregación, a estas se les llama “iglesias protestantes” porque nacen en la reforma de Martín Lutero en el siglo XV, que protesta sobre la iglesia romana y sus usos y costumbres, con excepción de las metodistas que nacen dos siglos después, pero se les considera reformados.

3. Cualquier persona puede ser pastor: En la actualidad cualquier hijo o hija de vecino puede ser pastor o pastora en las iglesias evangélicas, pentecostales o interdenominacionales; en las protestantes es diferente, en ellas, en su gran mayoría son primero teólogos y biblistas y después pueden ser pastores, es decir, deben estudiar muchas cosas, pues cualquier teólogo o biblista puede ser pastor o pastora, pero no todos los pastores o pastoras son teólogos/as o biblistas.

4. El llamamiento: Esto es algo completamente personal, por eso no es medible, pero muchas personas llaman “llamamiento” a tener sus bolsillos repletos de dinero, y no a servir a los demás, porque servir es darse, a pesar de lo que venga con ese darse, es bien fácil enriquecerse de los miedos de los demás y olvidar qué me mueve a ayudar a las demás personas.

5. Negocio redondo: Porque la gente compra fe para no irse al infierno, y los líderes ganan dinero para poder hacer que ellos y ellas vayan al cielo, eso se da en iglesias donde el diezmo y las ofrendas son para el pastor o la pastora, en iglesias reformadas los pastores o pastoras tienen un sueldo fijo, por eso les llaman “asalariados”.

No soltar la iglesia, aunque ésta me tenga traumado es algo actual y de mucha influencia, he escuchado, y leído cosas como: “Los y las teólogas/os sólo usan la Biblia para tergiversarla”, y me ha causado mucha risa pues resulta que los/as teólogos/as son las personas que traducimos la Biblia y son los pastores y pastoras sin estudios las que leen esas traducciones.

El trauma de muchas personas que después se hacen pastores o pastoras radica en que ellos y ellas ven a la iglesia como un lugar de recursos, es decir, un lugar en donde se ha de enriquecer, llenar sus bolsillos o carteras de dinero, porque es más fácil engañar a los demás que estudiar, porque venderles un infierno inexistente hará que ellos y ellas den, sus dineros, sus fortunas y hasta su vida.

No soltar la iglesia, aunque ésta me tenga traumado es hoy día normal, pues es para muchos y muchas un buen negocio, la fe, siempre será un buen negocio para aquellos y aquellas que no la entienden, y que al final, no les importa la humanidad y por eso se enriquecen de ella.

No sueltan la iglesia por sus intereses mezquinos aunque muchos y muchas no lo acepten, es mejor joder a los demás que enseñarles a ser libres, sin preocupaciones, sin tener que temer por miedo a Dios o Diosa, sino sentir que lastimar a los demás es el verdadero temor a Dios o Diosa, falta mucho por descubrir, analizar y sobre todo estudiar, pero hay tiempo, y eso me da esperanza para saber que al final del día, la gente puede cambiar hábitos, sin necesidad de joder a los demás.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de colaboradores.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

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