El que se quema con leche, ve una vaca y llora

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Me pidieron desde Estados Unidos que hablara de este tema, “El que se quema con leche, ve una vaca y llora”. Comencemos:

El refrán parece ser que es de Argentina, porque se piensa que allá hay más vacas que personas, es muy interesante, pues nos enseña claramente que muchas personas cuando sufren alguna mala experiencia, cuando se vuelven a encontrar en una situación similar, llega el recuerdo y las hace sufrir nuevamente y hasta actuar de la misma manera que la primera vez que tuvo aquella vivencia. Ya he hablado del sufrimiento y cómo en realidad es una mentira del cerebro para que sigamos en un lugar que no queremos estar, pero al mismo tiempo, no queremos alejarnos.

Sin embargo, es demostrado por la psicología que cuando tenemos experiencias que causan trauma, y nos pasa un suceso que es parecido y tememos, lo mejor es arriesgarnos y cambiar las cosas, las formas y los sentidos de cómo vivimos la experiencia nueva.

El dolor es parte de nosotros, de la vida, dura en el cerebro como máximo 25 minutos, pero después llegamos al sufrimiento y éste puede durar años si no se trata en terapia. Y es que con eso de las “neuronas espejo” que hacen que aprendamos por imitación, es decir, aprendemos de lo que vemos que hace el otro y lo replicamos sin tener que pedir que me enseñen a hacerlo, de ahí que también las caras del dolor, o las formas sean aprendidas.

Y es que a través de lo aprendido por las acciones de los demás, también podemos imitar resultados de los demás, sobre todo cuando se es adolescente o joven, debido a que no tenemos bien establecida nuestra identidad, por eso robamos de otros u otras la identidad de ellos o ellas, pueden ser amigos, alguna autoridad que nos parezca muy imitable (casi siempre eliminando a los padres, porque ellos no nos entienden “pensamiento de los hijos o hijas”), algún artista o actriz, la idea es copiar modismos, vestimenta, forma de hablar y hasta de pensar, pero buscamos imitar y no ser originales, estamos construyendo nuestra personalidad.

Algunas veces no queremos ser tocados por nada, por aquello de “las malas experiencias”, porque tenemos miedo de ser heridos de alguna u otra manera, y las heridas nos dejaran cicatrices, y preferimos evitarlas aislándonos del mundo.

Y es que es obvio que las circunstancias de la vida dejen cicatrices, pero no por ello debemos seguir traumados por eso. Me encantan todas las películas de Kung Fu Panda, pero en la dos, Po “El guerrero dragón” pelea con el Pavo Real Lord Shen que está lleno de sed de venganza, y una bruja le dice que será derrotado por el guerrero blanco y negro, qué hace Shen ante tal presagio, va a la tierra de los pandas y arrasa con ella, con excepción de Po (y algunos de ellos que lo veremos en la película tres), que en ese momento es un bebé y es puesto en una canasta de rábanos.

Al final de la película, Po se enfrenta con Shen y sus cañones de acero, el diálogo es genial, se los relato:

“Shen: ¿Cómo lo hiciste?

Po: No sé, sólo hay que relajar los codos y los hombros.

Shen: No hablo de eso, ¿Cómo encontraste la paz interior? Yo te quite a tus padres, te quité todo, te deje cicatrices de por vida.

Po: Esa es la cosa Shen, las cicatrices sanan.

Shen: No, no es cierto, las heridas sanan.

Po: ¡Ah sí, ¿y que hacen las cicatrices? ¿Se desvanecen?

Shen: No me importa que hagan las cicatrices.

Po: Deberían de importarte. Tienes que dejar todo eso en el pasado, porque eso ya no importa, lo único que importa es en lo que tú decides convertirte”.

Los diálogos de las películas de Kung Fu Panda para mí son geniales, son tan reflexivos y llenos de sabiduría. Y es que Po tiene razón, no podemos vivir en el pasado precisamente porque ya no existe, aún y que nosotros queramos tenerlo aquí en el presente y tirarnos en el sofá para poder lamernos las heridas que ya no están, sólo en la imaginación, el maestro Oogway le dice en la primera película: “El pasado no existe, el futuro es incierto, sólo te queda vivir el hoy, por eso se llama presente, porque es un regalo”. ¿Cuántos de ustedes viven su regalo?

Y es que también está la idea que muchas personas no aprenden de la experiencia, y aunque no lo crean esa idea está muy arraigada en el pensamiento de muchos y muchas, y, por ello, creen que tendrán los mismos resultados de la experiencia pasada, pero ¿por qué no ir a terapia a tratar ese trauma para que, si es que llega una experiencia parecida, sepamos cómo manejarla?

Es muy simple, porque no nos gusta ir a terapia porque “no estamos locos/as”, cuando en realidad los locos están en el manicomio. Sin embargo, seguimos temiendo a las circunstancias parecidas de los sucesos que marcaron la vida de manera negativa. Una cosa genial de la terapia es que aprendes a ver cada cosa como área de oportunidad y crecimiento interno y por ende externo.

Un día escribí un post que decía “Soy tan experto en las caídas, que ahora caigo con estilo”, a algunas personas les dio risa, pero otras entendieron que caer no es malo, sólo es aprendizaje.

Fíjense, aquí en la frontera me he topado con muchísimas personas con un pensamiento tan negativo a las oportunidades sanas y honestas, a las nuevas empresas, al emprendimiento y a la inversión de dinero que sacan uno y mil pretextos para no hacerlo, porque ¿Qué tal que les vaya mal? Y les digo, por eso se llama inversión, quieres inversiones de menores riesgos, tendrás dinero en pequeñas cantidades, quieres invertir en grandes riesgos, la ganancia es igual de grande, así como la pérdida, pero si no te arriesgas ¿cómo vas a saber ganar? El dinero trabaja para ti, si sabes cómo hacerlo, pero es más el miedo por alguna experiencia vivida de alguna pérdida que arriesgarse.

Y dejen que les cuente que yo mismo he perdido dinero en apostarle a una empresa, o invertir en ella, antes de ser Canah “un lugar de esperanza” tenía otro nombre, pero mi “socio” se robó el dinero que yo había conseguido y me dejó en la calle, lloré de coraje, impotencia y otras cosas, pero seguí, y hoy después de trece años Canah es un lugar de esperanza para muchos y muchas, y no deja de ser el mejor centro de estudios para los psicólogos que quieren ser terapeutas; a veces leo que hablan de  X o Y psicoterapeuta que es genial y me llena de orgullo leer eso, pues se formaron en Canah.

La primera vez que invertí en Bitcoin perdí todo, estaba triste, enojado, me culpaba, pero seguí y sigo invirtiendo en lo mismo, y ahora gano y pierdo, pero gano más de lo que pierdo y creo que es porque me arriesgo, sí, la primera vez me quemé con la leche, pero cuando vi una vaca dije, o me sigo quejando o me como la vaca.

Y es que les da tanto miedo el “fracaso”, que no entienden que eso no existe, sino las experiencias y los caminos por los cuales no hay que ir, pero sólo lo sabrás si te arriesgas a caminar.

El que se quema con leche, ve una vaca y llora, nos habla precisamente de no querer resolver las caídas del pasado, y tener que insistir en esa caída, dándole tanta fuerza que no se supera, y al ver circunstancias parecidas, hace exactamente lo mismo que hizo la primera vez, pues no aprendió. Jung decía: “La vida es sabia, y te da lecciones, y si no las aprendes, te las repite más duro hasta que aprendas de ellas”.

Y es que sé honesto/a contigo, ¿cuántas veces preferiste callarte tu quemadura de leche, y cuando ves una vaca lloras, porque crees que otra vez te vas a quemar? Es como dice el otro refrán mexicano: “El que se quema con leche, hasta el jocoque le sopla”, y los que saben qué es el jocoque, les digo, es un lácteo que se mantiene en refrigeración, por lo que no se debería soplar, porque está frío.

Vivir traumado por una experiencia no está bien, sobre todo cuando se puede tratar y hasta sacarle provecho de aprendizaje, pensar que fracasaste porque no te salió a la primera es absurdo, fracasas porque no quieres aprender a la segunda o a la tercera, o porque no te arriesgas, o porque te da miedo, al final del día el fracaso es un gran maestro o maestra que te hará crecer en algún rubro de tu vida.

Creer que la vida es miel sobre hojuelas nos dará muchos dolores de cabeza, porque por muy positivo o positiva que tú seas, la vida tiene mucha hiel, y lo hace para que seamos fuertes y crezcamos, no es que la vida se levante en la mañana diciendo, ¿cómo chingo el día de hoy a Marco? Más bien, creo yo que dice: ¿qué le enseño hoy a Marco?

Hace tiempo una persona puso un restaurante, cuando hablé con ella ocho meses después para preguntarle ¿cómo le había ido? Me dijo “lo cerré, apenas me daba para la renta, los pagos a los trabajadores y surtir mercancía” y yo con cara de ¿qué? Las cosas se hacen con disciplina, recuerda bien “la disciplina, siempre le ganará a la inteligencia”, no te harás rico en ocho meses, cerrar, es la cosa más tonta que has hecho, le dije; claro que se molestó, después de un tiempo comenzó otro negocio, y ahora es un gran empresario, cuando hablo con él me dice, tenías razón, la disciplina siempre le ganará a la inteligencia.

Hace ya once meses abrimos Destruction Room único lugar de terapia de estrés crónico o distrés, frustración, duele, ira, rabia, dolor, etcétera, y ha sido sólo gastar y gastar, no ha dado nada, y otros dirían ciérralo, y hasta me han dicho, eso es un fracaso en la ciudad, pero decidimos seguir y a ver qué pasa, seguimos tocando puertas, haciendo actividades, etcétera, todo para que continúe y al final sólo veamos que eso era un momento para hacernos fuertes y ver qué estábamos haciendo mal.

Ahora, ¿cómo resuelvo esto de ver la vaca y no llorar? Debemos educarnos en cuanto a las emociones, saber que no hay ni buenas, ni malas, porque eso es un constructo social, y entender que el problema es cómo se gestionan, para no hacernos daño y dañar a los demás.

Ir a terapia es parte de la canasta básica, atrevernos a no ser iguales, a disciplinarnos, a no procastenizar, es decir, no dejar para mañana lo que era para ayer, creer en nosotros, en nuestras capacidades, en que podemos aprender de las experiencias y convertirlas en cosas geniales, que nos hagan crecer para ser mejores versiones de uno mismo.

La idea es dejar de llorar el pasado, aprender de él y hacer de nuestro presente una cosa mágica y real, para que el futuro sea más genial de lo que creemos, porque lo hemos construido y hemos puestos cimientos fuertes.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul en Tik Tok es @marcoantoniomezaflores1, pueden oírme en Spotyfi, Anchor, Itunes y otras 10 plataformas más en mi podcast ¿Qué es ser feliz? También en Instagram con mi nombre o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *