IKIGAI

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Hay cosas que he aprendido desde hace algunos lustros, y entre ellas es la filosofía oriental, hoy hablaremos del Ikigai.

En mi búsqueda de cómo establecer bien el proceso de mi sanidad encontré cosas interesantes, sobre todo en oriente, para los que saben mi formación teológica y Gestáltica (más de estudio que de escuela) me ha dado la idea de acercarme a religiones, usos y costumbres, simbologías y métodos orientales, así que Japón no era la excepción y encontré la historia del “Ikigai que quiere decir “razón de vivir”, “razón de ser” o “razón de existir”, y es aquello que le da significado nuestra vida, algo por lo que es bueno vivir, y cuando lo hacemos, nos sentimos plenos, satisfechos y felices, entendiendo que la felicidad se da en uno no en las circunstancias, cosas o personas que nos rodean.

El Ikigai es la razón de ser de cada persona, y es una palabra que nos invita a vivir al máximo, a llenarte de luz o cómo los japoneses dijeran “iluminarte de inmenso”, a ser virtuoso como persona y a comprenderte a través de los ojos del mundo como si éste fuese un espejo.

Este término, aunque se escucha fácil de hacer, en realidad es no es tan sencillo, pues, la complejidad emocional e intelectual de nuestras vidas lo hace complejo, sobre todo en occidente en donde tendemos más a dividir que a complementar.

Pero, la idea del Ikigai es vivir el presente de manera intensa, responsable y disciplinada, haciéndote maduro en el proceso de la misma. El Ikigai nos enseña “qué queremos”, pero como ya lo dije, no es tan fácil, porque algunas personas se ciñen a sus sueños y los hacen realidades, ellos viven con pasión, pues saben qué quieren, pero aquellos que sólo “viven” por vivir, no saben dónde están, de dónde vienen y hacia dónde van, entonces entran en confusión y por ende en caos interminables.

En la película “El guerrero pacífico”[1], basada en hechos reales, veremos a un gimnasta llamado Dan. Él, era una persona “exitosa”, tenía una buena familia, una relación amorosa “sana”, buenos amigos, estudiaba en la universidad y tenía buenas notas en clase, sólo le faltaba su gran sueño “ganar el oro en las olimpiadas”, sin embargo, esto era a simple vista lo que Dan era, pero interiormente era una persona frustrada, dañada… rota. Después de sufrir un terrible accidente en motocicleta se debe enfrentar a él mismo y gracias a un maestro que a simple vista es sólo un hombre que trabaja como mecánico y atiende una tienda con gasolinería.

En el proceso de cambio que Dan tiene que hacer aprende a ver el mundo desde otra óptica, a ser paciente, a estar aquí, ahora y sacar todo el jugo a ese presente; sabrá que la felicidad no está en las cosas, circunstancias o personas, sino dentro de él, dentro de su proceso, del cambio.[2]

Muchas de las cosas que el maestro le enseña al gimnasta lo van restaurando por dentro, pues aprende que el camino está en el viaje, y no en el destino, es decir, que es a través del caminar que aprende uno a ver el paisaje y por ende a ser feliz, y no en el sueño o la meta en sí, pues podemos vivir una vida de manera muerta.[3]

Esto es parte del Ikigai y debemos aprender a hacerlo si queremos tener una vida más plena.

La disciplina japonesa es sorprendente (de la cual hablaremos más adelante con el Kaizen), ellos creen que todos tenemos un Ikigai, pero para llegar a él se necesita una profunda introspección y autoconocimiento, está compuesto de cuatro grandes áreas y se pueden ver en círculos que se entrelazan (Fig. 1).

Una de las ideas de la filosofía japonesa es “no retirarse”, ellos no entienden el concepto de “jubilación” que en occidente se maneja, pues, para ellos, que el cuerpo se mantenga joven es un estilo de vida, y lo hacen a través de una mente activa, pues al introducir nueva información al cerebro, éste, crea conexiones nuevas y por ende se revitaliza (no por nada los japoneses son los más longevos).

Por otro lado, el sedentarismo y el distrés[4], son enemigos de la juventud. Además de esto, la filosofía oriental nos invita siempre a fluir en cada cosa que hagamos, en el trabajo y en el tiempo libre en un espacio de crecimiento, consciente del presente, del aquí y del ahora; ya Csikszentmihalyi nos los dice en su libro:

“Vivir significa experimentar a través del hacer, del pensar y del sentir. La experiencia tiene lugar en el tiempo, así que el tiempo es el recurso verdaderamente escaso que tenemos”. (Csikszentmihalyi, 2010, p.17)[5].

Para los japoneses (a diferencia de los occidentales), las multitareas son tontas, pues debemos centrarnos en un único objetivo, eso nos hará más objetivos, claros y concretos en lo que hacemos, para poder hacer esto, necesitamos ejercitar nuestro cerebro con tareas simples y profundas, como caminar y saber que estamos caminando.

Diagrama, Diagrama de Venn

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Fig. 1

Lo que nos gusta hacer: Es aquello que en realidad disfrutamos al máximo, lo que nos mantendría todo el día ocupados sin aburrirnos.

Lo que eres bueno haciendo: Aquellas habilidades que, con el proceso del estudio, la investigación y la práctica hemos llegado a dominar y que hace que tengamos fortalezas frente a la vida.

Lo que pueden pagarnos: Aquellas cosas que en realidad podemos hacer para ganar dinero.

Lo que el mundo necesita: Es todo aquello que nos rodea y que le damos un sentido para vivir mejor en comunidad.

Conforme vamos madurando y autoanalizándonos podemos ir haciendo que el proceso se vaya compenetrando y entonces tenga un Ikigai.

Pasión y Misión: Si analizamos los círculos esto es aquello que amamos, aquello que sabemos que sabemos hacer y lo hacemos todo el tiempo (aún y que no nos demos cuenta). Muestra nuestra pasión y la misión que tenemos; ¡pero cuidado! El hecho que sea nuestra pasión y nuestra misión, no quiere decir que sepamos hacerla, es como si tuviéramos pasión por la comida, y la hacemos, pero todo nos queda salado, debemos entender que para hacer bien las cosas, hay que estudiar cómo se hacen.

Misión y Vocación: Esta sí habla de aquello podemos conjuntar, tenemos la vocación y esa es nuestra misión, alumbrar desde ahí, pues eso ayuda a mi ser interno y al mundo en general.

Vocación y Profesión: No existe nada tan importante como esto, porque de aquí nos alimentamos, nos vestimos y tenemos nuestros gustos divertidos, aprender a compaginar esto nos hará mejores en todo lo que hacemos y aparte nos dará economía para vivir y ayudar a otros.

Profesión y Pasión: Si equilibras esto, no sólo ganarás dinero, sino que lo harás de la mejor manera, pues este rubro te enseñará a poder no trabajar, sino hacer lo que más te guste y que te paguen.

Pasión-Misión-Vocación-Profesión: Alguna vez has escuchado la frase “no se puede tener todo en la vida”, pues es falsa, cuando sabes trabajar tu IKIGAI todo lo puedes tener, pero a su tiempo y en su espacio.

Como pueden ver el Ikigai, es algo complejo, pero si aprendemos a equilibrarlo (armonizar) entonces tenemos muchas cosas importantes que podremos hacer, creer y crear.

Simon Sinek es escritor y motivador de origen inglés, se hizo famoso por una charla que dio en el 2009 en TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño) acerca de cómo muchos líderes mundiales se inspiraron para lograr su éxito, entre los que cita a Steve Jobs; Martin Luther King Jr. y Los hermanos Wright. De la cual desarrolló su idea “El círculo dorado” en donde se hacen tres preguntas importantes: ¿Por qué? ¿Cómo?  Y ¿Qué? En su libro, Start with Why (La clave es el porqué) la desarrolla; en el mismo libro nos dice que es importante que cualquier persona o empresa se pregunte por qué de su existencia. Esta es la explicación a grandes rasgos: comenzando desde lo “menos importante”

¿Qué? Todas las personas saben qué hacen.

¿Cómo? Sólo algunas saben cómo lo hacen.

¿Por qué? Pero muy contadas saben por qué hacen lo que hacen y esto habla del propósito, de la causa.

Él dice que todos hacemos las cosas por ganar dinero, y no está mal, pero sólo pocos hablan de ¿Por qué me levanto temprano para hacer lo que hago? ¿Por qué debería importarle a alguien lo que hago y sé hacer?

Menciona que el grueso de la gente siempre va desde el qué hasta el por qué, pasando por el cómo. Mientras que la gente que es creadora e innovadora va a la inversa: por qué, cómo, qué.

Entonces dice: “La gente no compra lo que uno hace, la gente compra el por qué uno lo hace”.

Lo que sigue es muy interesante, Sinek dice que el “qué”, está basado en el neocortex, y éste si saben está centrado en pensamientos racionales, analíticos y el lenguaje; mientras que el “porqué” y el “cómo” se encuentran en el sistema límbico, que es responsable de nuestros sentimientos, y también es responsable de nuestra psique o comportamiento, de nuestras decisiones y no tiene habilidad para el lenguaje.

¿Y esto para qué me sirve? SIMPLE como casi todos, nuestra comunicación es qué, cómo, por qué, y la gente puede entender cualquier información, no importa lo compleja que sea, si se la sabemos explicar ellos pueden entender cantidades de información, los beneficios, las cifras, pero si no les “late” o gusta, no se puede hacer nada.

Cuando nos comunicamos de adentro hacia afuera (por qué, cómo, qué) vamos directamente al comportamiento, a los sentimientos, a las decisiones y entonces hacemos cambios. Sócrates decía: “al tonto se le convence, al sabio se le persuade”.

Sinek dice que cuando te guía una causa, un propósito o una creencia y que esa creencia sea firme y fuerte en ti, entonces comienzan los cambios.

Dinámica

  • Establece tu Ikigai, esto puede llevarte varios días.
  • Ve cuál es tu pasión y misión y escríbelas.
  • Ve cuál es tu misión y vocación y escríbelas.
  • Ve cuál es tu vocación y profesión y escríbelas
  • Ve cuál es tu profesión y pasión y escríbelas
  • Analízalas y entrelázalas.
  • Comienza tu Ikigai lo antes posible
  • Apunta cómo vas con cada una de ellas
  • Haz una tabla de cómo puedes hacerlo mejor, o por lo menos, cómo puedes realizarlas en tu vida cotidiana.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] Libro escrito por Dan Millman llamado El camino del guerrero pacífico.

[2] De alguna manera Jacques Lacan (psicoanalista francés) sabía que el cambio era lo siniestro y por eso el ser humano le temía tanto.

[3] Hablaremos más profundamente de esto en Sati o Mindfulness

[4] Que generan Cortisol y con esto envejecimiento y otros males. Pensar y activarse genera serotonina, aceltilcolina, norepinefrina, que ayuda a tener piel suave, buena memoria, retención y capacidad de crear.

[5] Csikszentmihalyi, Mihaly. (2010). Aprende a fluir. Barcelona: Editorial Kairós.

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