Los quejumbrosos

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? El siguiente aforismo dice “Más se perdió en Cuba y vinieron silbando”, algunos lo han cambiado por “más se perdió en la guerra y regresan cantando”, entonces hoy hablaremos de “Los quejumbrosos”. Comencemos.

Quiero comenzar con explicar el aforismo. Era el año de 1898, España luchaba contra los movimientos secesionistas de Cuba desde ya hace treinta años, y es que la Habana (metrópoli) se encontraba más cerca de ceder los intereses de los locales. Y llegó un nuevo enemigo EUA (Estados Unidos de América). Entonces chocaron las potencias, mientras los de EUA apoyan el proceso secesionista de Cuba, y con esto, el imperialismo español (que realmente escondía los intereses de la Isla por parte de EUA), en 1902 se firma un tratado por el gobierno estadounidense, en donde éste tenía la opción de intervenir en las cuestiones gubernamentales, y que se mantuvo hasta 1934.

EUA comenzó a desprestigiar al imperio español, a través del periódico, a lo que hoy conocemos como “prensa amarillista”. Esto causó tensiones, al grado de culpar a los españoles por el atentado contra el acorazado Maine el 18 de febrero de 1898, donde mueren 245 estadounidenses. Y los españoles sufren sesenta mil bajas, sólo en territorio cubano, en Filipinas tres mil.

EUA impulsó una ofensiva militar que forzó a España a firmar un documento de paz que se le conoció como Tratado de Paris, lo interesante es que en ésta reunión no participaron los cubanos. España, a cambio de veinte millones de dólares renuncia a los territorios que tenía como colonias españolas, mientras se queda con Islas Canarias, Islas Baleares y Guinea Ecuatorial.[1]

Las bajas ocasionadas en combate, por enfermedad, hasta por hambruna, fueron bastantes para ambos lados. Las familias trabajadoras no entendían porque sus hijos morían, mientras la burguesía no mandaba a sus hijos.

Los soldados españoles y cubanos que regresaban sanos y salvos, no estaban cabizbajos, al contrario, cantaban himnos y los silbaban, pues regresaban a casa, felices por regresar a su casa, quería comenzar una nueva vida.

Entonces ¿de qué habla este aforismo?  ¡Muy simple! Habla de las personas que de todo se quejan, que son pesarosas, que se agobian de todo, sin embargo, sus problemas, no son tan graves como ellos los ven.

Añadir la idea “y vinieron silbando” los hace pensar que, en los momentos más duros, aquellos que están en su contra, pueden sacar una sonrisa y cambiar el punto de vista.

El punto es ver que, a pesar de la incertidumbre, se puede sonreír.

La frase minimiza cualquier gravedad de cualquier problema o contratiempo. Como, por ejemplo, cuando alguien escribiera en su laptop y perdiera todo lo escrito, porque no guardó su trabajo, esta persona llega a la angustia y la ansiedad, decirle “más se perdió en la guerra y regresaron cantando”, es como decirle, “calma, puedes hacerlo de nuevo” o también “calma, hay cosas peores”.

Aunque sé que esto no es como un consuelo, la idea es que la persona piense que podría estar peor. Sin embargo, no quiero decir que está bien esto, porque “más se perdió en la guerra y regresaron cantando” es como lo que pasó en la ciudad de Reynosa en el último ciclón Hanna, en donde muchas personas perdieron todo, literalmente todo, pues sus casas se inundaron hasta los segundos pisos, y podíamos leer “lo bueno que tienes vida, sólo son pérdidas materiales, y bien cabe aquí “más se perdió en la guerra y regresaron cantando”, sin embargo, esto no ayuda a las personas a recuperar sus cosas perdidas, porque en realidad duele perder aquello por lo que por mucho tiempo has trabajado, no importa si estás con vida o no, quieres vivir mejor cada vez; mi opción fue otra, ayudar con algo a los que lo necesitaban, sí, sé que implicaba gasto, pero también sé que se necesita humanidad en esos momentos.

Ahora “más se perdió en la guerra y regresaron cantando”, habla de que la gente por lo general se queja de todo, nada les gusta, nada se les acomoda, que si esto, o aquello, que si dijo o no dijo, que por qué se vistió así, que si no me saludó, con la nueva modalidad, es: no me diste like en face o instagram, no me mandaste whats, etcétera, se quejan y quejan, pero no hacen nada por cambiar su condición, sólo se quejan y lloran por aquello que construyen con sus manos, y lo mejor que hacen es culpar al otro/a.

La idea de la queja es lamentarse, demandar algo, reprochar, desazón, disgusto, un reclamo permanente, es decir, estar siempre inconforme de lo que se diga o haga, aún y que esto sea irremediable, como el calor o la lluvia.

Steven Parton, escritor y estudiante de la naturaleza humana, dice que quejarse afecta al cerebro y tiene graves repercusiones negativas para la salud mental, es más quejarse puede matarnos literalmente. El cerebro realiza constantemente una gran cantidad de sinapsis, es decir, una manera en cómo se comunidad y organizan nuestras neuronas. Las neuronas se separan por un espacio vacío llamado hendidura sináptica, cuando hay una idea, un pensamiento, se hace una sinopsis química o eléctrica; La primera se da a través de un neurotransmisor, la segunda es más rápida, aquí la hendidura es la importante.[2]

Cuando hay pensamientos negativos, hacemos que el cerebro sea más pesimista, quejarnos hace que cuando llega el momento de formar otro pensamiento, sea negativo, porque lo estamos alimentando de éste. Ya lo he dicho yo en talleres y libros pensar negativamente o quejumbrosamente debilita el sistema inmune entre seis u ocho horas, eso hace que la presión arterial se incremente y nos haga tener enfermedades del corazón, diabetes e incluso obesidad.

La empatía ayuda a la negatividad, pues cuando el cerebro prueba la alegría, nos rodeamos de gente así y, por ende, hacemos del cerebro algo alegre. El distrés menos ayuda, porque nos pone mega tensos y llenos de ideas absurdas, entonces nos jode, y por ende estamos abrumados, negativos y llenos de queja.

El cerebro almacena información, pensamientos, datos o afirmaciones, y, el inconsciente no distingue entre buenos y malos, por ende, pensar negativamente o pasarse pensando en lo “malo” o “la queja” nos hace daño.

Pensar o quejumbrarse hace que el sistema inmune se afecte; también hace que el cortisol (hormona del distrés y el envejecimiento se active) y nos daña la salud física, aunque no nos guste.

Muchas personas hacen criticonería, esto no nos hará crecer, al contrario, mengua la forma de ser y de estar.  No es lo mismo decir: “tus zapatos son feos” que decir “te compro otros zapatos, esos no van contigo”, en la primera sólo hay criticonería, en la segunda hay empatía y crítica.

La gente por lo regular se queja de todo, si está frío o hace mucho calor; si hay mucha cola, o si no la hay; la gente quiere y prefiere quejase de lo mal que están es más saludable para ellos, o eso creen se quejan del frío, del calor, de las colas, del tráfico, de la lluvia, de la forma de tratar del dependiente de la tienda, o del cajero, de la crisis, de que sube el dólar, de la seguridad social, del velador, del que recoge la basura, etcétera, la gente se queja de todo, por todo y en todo.

Uno de los roles que hago en Facebook es el rol troll y me encanta quejarme, porque es divertido leer a los demás, pero en la vida real pocas veces me quejo, soy un hombre completamente libre y feliz, aún y con el precio que debo pagar por ser yo mismo, pero piensa y se honesto contigo ¿tú pagas ese precio? O ¿Realmente la queja es un estilo de vida ti?

Porque muchas personas viven literalmente quejándose de todo y por todo, es una actitud para ellos, una forma de expresarse, es su estilo de vida, y es que lo peor es que no saben que lastiman a los demás, porque al principio la gente puede sentir compasión, pero a la larga, esa misma gente evitará estar con el quejumbroso, porque éste quita mucha energía.

Bernardo Stamateas escribe un libro que se llama Gente Tóxica y en éste habla en su capítulo trece del “quejoso” parafraseando dice: “La idea es quejarse, buscar un motivo para pensar que todos están contra de ellos y que nadie los entiende”.

Y es que la queja sólo produce insatisfacción, resentimiento, disgusto, refleja una emoción encapsulada que termina enfermando no sólo tus pensamientos, sino también tu cuerpo. (Stamateas, Bernardo. (2008) Gente tóxica. Cómo identificar y tratar a las personas que te complican la vida para relacionarse sanamente. Argentina: Vergara. P. 148.).

También dice: Muchas personas hacen de la queja un hábito, una forma de vida, pensando que si siguen quejándose, el problema desaparecerá; creen que a través de la demanda continua el conflicto va ser solucionado, o qué quizás, otros ser humano bondadoso se apiadará de su situación y solucionará su problema. (Stamateas, 2008, p. 148.).

Pero quejarse te ata a tu pasado y no te deja vivir el aquí y el ahora, porque todo estará mal en el futuro. Y también te hará más arisco, más hostil, lleno de bronca interna y que te aseguro la sacarás a lo externo.

En el consultorio escucho muchísimo el “no puedo”, pues los que se quejan eso ven, pues cuando se enfrentan a un desafío, lo ven negativo y buscan excusas. Les digo, si te subo al segundo piso te avientas, ellos responden no, y les pregunto ¿por qué, no puedes o no quieres? Y siempre es la respuesta que ellos y ellas deben escuchar, “no quiero”, entonces les digo, lo mismo es en la vida, no quieres hacerlo por X o Y cosa, pero la realidad es que no quieres. y no, que no puedes.

Frank Grade dice: “Las quejas, son el lenguaje de la derrota”. Y es verdad, la gente que se la pasa quejándose ya está derrotada desde antes de comenzar a hacer algo, por eso lo mejor es aventarse a hacerlo.

“Más se perdió en la guerra y regresan cantando” nos invita a no ver todo en negro o blanco, sino en verlo en multicolor, y lograr hacer mejor las cosas, es divertido, es lindo y sobre todo es genial, dejar de quejarnos nos dará vida y sí, nos hará ser felices, porque no estaremos amarrados a cosas que no hagan daño, y, por ende, que dañe a los que amo, piénsale, y comienza a arriesgarte.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] https://www.cibercuba.com/lecturas/2019-06-17-u199370-e199370-s27315-espanoles-dicen-perdio-cuba-restar-importancia-problema

[2] https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/quejarse-es-malo-para-la-salud-661498472210

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