Carpe Diem

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Como ya había mencionado haré una serie de podcast con refranes y aforismos mexicanos y de otros lugares. El siguiente aforismo, se le atribuye al poeta Horacio y dice: Carpe diem quiere decir, “aprovecha tu día” o “vive el presente”.

Antes de comenzar a desmembrar este aforismo, quiero dejar claro una pregunta que me hicieron y que es muy válida, pues hablamos de esto.

¿Qué es un aforismo? Aforismo es una palabra griega Aforisein, y significa “definir”. En sí es una sentencia, declaración u oración, concisa y culta; su idea es expresar un principio de una manera breve, coherentes y en apariencia cerrada. El aforismo es resultado de la experiencia y pretende enseñar algo. Dicho esto, continuamos.

No sé si hayan visto la película: “La sociedad de los poetas muertos”, ahí, un profesor de poesía (Robin Williams) les dice a sus estudiantes mientras ven una foto del pasado “Carpe Diem”, para que ellos vean que la vida es corta y hay que disfrutarla.

Hoy el Carpe Diem es sólo una bonita frase, pues con el ruido que nos contamina, el Covid que nos aterra, las necesidades que nos abruman, es casi imposible para muchos vivir esto.

La mente tiene la genialidad de recordarnos el pasado o mandarnos al futuro, y eso, también es un distractor en el crecimiento de nosotros mismos, y obviamente la lejanía del Carpe Diem.

Recuerdo mucho que se parece a una cosa que enseño en unos de mis talleres que más piden “Brilla… Sana”, en donde en la segunda sesión hablo del Sati o Mindfulness y menciono que quiere decir “atención plena”, “plena consciencia”, “presencia menta” y “presencia/conciencia abierta”.

Sati es un verbo, luego entonces es una acción. Hablando en términos crudos Sati quiere decir: “Capacidad humana básica de poder estar en el presente, y, de recordarnos estar en el presente, es decir, volver constantemente en el aquí y en el ahora”. Si se fijan, todas las mejores técnicas antiguas y modernas hablan de algo en común, estar “Aquí y Ahora”. Sin el Sati es imposible poder observar y reconocer la experiencia que estamos viviendo; ella, nos permite recordar a dónde vamos, aún y que nuestro pensamiento se pierda por el ruido, por el pasado o por el futuro, el Sati siempre nos recordará “dónde estamos”. Sin embargo, no es tan sencillo como se lee o se cree que es, pues constantemente atendemos pensamientos del pasado o del futuro, olvidando el presente, y a veces, muy de vez en cuando, tenemos vestigios de lo que pasó aquí y ahora, más ahora que la tecnología nos arrasa y las redes sociales son aplastantes. Sati nos hará conocer y reconocer lo que está sucediendo mientras está sucediendo, es decir, nos enseñará a fluir con la experiencia tal y como se está dando. El Sati nos hará reconocer el dolor y entonces eliminar el sufrimiento, pues el sufrimiento es opcional, el dolor es inevitable. (Meza Flores, 2017, p. 85.).[1]

El Sati es atención, es tener esa capacidad de estar despierto, de estar y reconocer el momento, lo que ocurre, no debemos aprender a disfrutar de las cosas sólo cuando están escasas, sino en cada momento, dice el dicho “me quejaba de no tener zapatos, hasta que conocí a un hombre que no tenía pies”. El Sati implica no correr, no volar, sino caminar y disfrutar el viaje, el momento. No busques terminar para hacer otra cosa o tarea, eso es estar en otro momento, la tecnología nos hace perdernos en tiempos pasados o futuros, pero cuando aprendemos el Sati entonces podemos estar en ese momento, aún y que estemos en Facebook, Twitter Instagram o cualquier red social, porque hasta los momentos de ocio deben hacerse conscientes de manera plena. (Meza Flores, 2017, p. 86.).

La vida se vive en presente, que en realidad es lo único que existe. Conectarnos con nosotros mismos “aquí y ahora” es conectarnos con el universo en sí, pues nos conectamos directamente con nosotros mismos y con cada momento que vivimos, al conectarnos con nosotros mismos, experimentamos paz, amor y felicidad, pues nos hace repensar en dónde estamos parados y hacia dónde queremos ir.

Sé que hablo mucho sobre este tipo de asuntos, pero es real que a pesar de que hable todos días de lo mismo, muchísima gente sigue viviendo de la forma contraria y quejándose de su vida mediocre, asquerosa y pinche, pero con la idea de no hacerse daño, cuando se hacen daño con ese tipo de palabras.

No sólo se sufre violencia por los demás, también uno mismo puede violentarse y hacerse daño.

Carpe Diem es un “Vive el presente” o “Aprovecha el día”, habla de manera responsable y no desenfrenada, porque ¿quién no ha pasado una resaca después del exceso de alcohol, cigarro o desvelo, y eso no es disfrutable, la sed insaciable, el sueño que se tiene, los ascos, algunas veces dolores de cabeza, “la luz duele”, etcétera, entonces no aprovechaste el día, hiciste un regadero de él, posiblemente puedes decir “aprendí Marco, aprendí” y la pregunta sería (para muchos claro) ¿Por qué lo haces cada semana?

Aprovechar el día no tiene que ver con desenfrénate, haz de tu vida un desmadre. Aprender a vivir con cordura y con libertad es trabajo complejo, no cualquiera se atreve a hacerlo, y, es más, no cualquiera se atreve y logra hacerlo.

El Carpe Diem nos invita a vivir el presente, aún y con todos los altibajos que éste presente, porque no se puede vivir un presente sólo de “miel y hojuelas”, sino debe ser un presente completo y continuo; aquellos que quieren vivir un presente sin vicisitudes, sin angustias, sin ansiedad, son personas que engañan a los demás, porque éstas, ahí están, por más que queramos taparlas, y si no hay, entonces ¡qué bien! Vive el presente.

Hay una frase en la Escritura (Biblia) que dice “No te afanes por el mañana, el mañana se sabe cuidar solo”. Y eso es verdad, afanarse es angustiarse, es una expresión de dolor; cuando te afanas te angustias y si te angustias no haces nada bien, de ahí que algunos crean que “afanarse en futuro es buscar una angustia”, y es que, siendo honestos, afanarse en futuro es tonto, no quiero decir que es malo o dañino pensar en futuro, pero debe ser congruente, es decir, con lo que vivimos, pensar en futuro es planificar cómo me veo en unos años; sin embargo, afanarse es “como debo ser, a fuerza, en el futuro”. Por eso, vivir el presente es mejor, si te pones metas a futuro, está bien, pero no te afanes, disfruta el presente y camina en él.

Carpe Diem nos concentra en la vida aquí y ahora. Un día le dije a una alumna de cierta universidad de “líderes de clase mundial”; Cuando quieras algo hoy, hazlo, porque en diez años te arrepentirás de no haberlo hecho; diez años después le pregunté, ¿te arrepentiste de lo que no hiciste por miedo? Ella contestó ¡sí!

Y es que pensar en un mañana, a muchas personas les agobia, porque no saben cómo controlar ese “mañana”, y ese también es un problema, el control del mañana, cuando el mañana se puede proteger por sí mismo. El Carpe Diem te invita a sacarle todo el jugo al presente, TODO, no una parte, o un cachito, sino TODO (lo pongo en mayúsculas, no por gritar, sino para poner un énfasis). El Carpe Diem nos ayuda a entender este momento, como si fuera el último, y por eso hay que vivirlo intensamente.

Carpe Diem se pierde con la edad, los prejuicios, los pagos de servicios, las juntas inacabables del trabajo, el ruido de la vida, etcétera… o eso creemos, porque nos volvemos “Adultos” ¿¡En serio!?

Cuando se habla del Carpe Diem se dice que “vivamos el momento presente” porque nadie te asegura que mañana estarás vivo, o que mañana no verás el amanecer, pensar que mañana despertarás es idiota, pues no sabes qué pasará hoy.

Carpe Diem, nos invita no sólo a ver el presente, sino a ser valientes y jugárnosla. En la película “La sociedad de los poetas muertos”, un alumno quiere hacer lo que más le gusta, y lo hace, a pesar de que su padre trata de impedírselo, y cuando éste (su padre) se da cuenta, lo amenaza y el alumno termina suicidándose, porque el padre no lo deja ser.

Hay una frase que me fascina de John Keating, el profesor que hace Robin Williams: “Me he subido a mi mesa para recordar que hay que mirar las cosas de un modo diferente. El mundo se ve distinto desde aquí arriba”. Y también he mencionado que debemos de ver el mundo desde diferentes perspectivas, porque ver el mundo desde la perspectiva “normal”, nos hará no ver el mundo.

Escucha o lee esto, palabras del Filósofo Henry David Thoureau “Si el deseo es firme, hay que cumplirlo”; es decir, “si quieres hacerlo, hazlo”, porque no hay otra forma que el presente para lograr las metas y los sueños.

Carpe Diem, quiere decir, en mis palabras “se feliz”; también podría decir que es “no seas borrego”; “no te calces a lo políticamente correcto”; “no seas como te dicen que debes ser”; etcétera, la idea es ser tú, así con todos tus prejuicios y juicios, trasparente y vivo.

Carpe Diem es, ser feliz y fiel a uno mismo, sólo aprovechar el momento, disfrutar de cada segundo que la vida te regala. Para los que me conocen saben que mi tiempo es o más preciado que tengo, por eso no lo regalo, hasta lo vendo, porque sé que sé y sé que existo, eso no se regala, o se da, o se vende.

Henry David Thoreau dijo: “Me interné en los bosques porque quería vivir intensamente, quería sacarle el jugo a la vida. Desterrar todo lo que no fuese vida, para así, no descubrir en el instante de mi muerte que no había vivido”.

Sacar el jugo de la vida, es vivir intensamente el presente, vivirlo sin miedo, sin prejuicios, sin anomalías, sólo vivirlo, así, intensamente y sin miedos.

Carpe Diem es un “Vive el presente” o “Aprovecha el día”, ser libres pensadores, personas que no buscan simplemente tener, sino ser, aquí, ahora, y eso dará, sin lugar a dudas un respeto al otro, simplemente por ser otro, nos hará sanos y amables desde el inconsciente; es la expresión de sacar todo, sin miedo al qué dirán de mí.

Aprovechar el momento nos hará felices, sin hartazgo, y con una vida bonita. Sentir, la pasión, el amor, y hasta el miedo del momento nos hará despertar, y el Carpe Diem, sin lugar a dudas, nos hará iluminarnos.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] Meza Flores, Marco Antonio. (2017). ¡Brilla… Sana! Taller de salud integral. USA: Canah Editorial y NEPSI (Conferencias y talleres. Negocios, Educación y Psicología).

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