Chocolate que no tiñe, claro está

Chocolate que no tiñe, claro está

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Haré una serie de podcast con refranes y aforismos mexicanos, esto porque alguien de México me pidió que lo hiciera, y creo que es fantástico; comencemos. El primero que diré es “Chocolate que no tiñe, claro está.

México es un país de refranes, aforismos, éstos, muestran y te hacen pensar mucho sobre la sabiduría del pueblo, que se hacen en la práctica continua, son lecciones que nos ayudan a entender qué pasa, si es que alguien nos enseña claro está, porque si nadie nos dice nada, es ruido y nada más.

“Chocolate que no tiñe, claro está”, nos habla de personas que deben hablar con claridad, que deben ser transparentes, porque cuando no se tiñe el chocolate, se diluye, y cuando está diluido, entonces no vemos nada de chocolate, sólo agua con algo, pero no con chocolate.

Se parece mucho al refrán mexicano que dice: “Cuentas claras, amistades largas”.

Unas de las cosas que casi nunca vemos es que muchas de las personas que nos rodean son “doble discurso”, dicen una cosa y viven otra, porque la incongruencia es parte de su vida y se les hace fácil querer engañar a los demás, ¡y muchos lo consiguen! De ahí que podamos ver en los políticos esperanzas mentirosas, pero no sólo en ellos, lo vemos en todas partes.

“El chocolate que no tiñe” es hablar y hasta prometer cosas que no queremos hacer y que cuando estamos en el poder, o cuando conseguimos lo que queremos, entonces, nos damos la vuelta y sólo damos agua de sabor. Pues un chocolate que está en la taza y no se ve como chocolate, es porque está diluido.

El “claro está”, nos arroja en la cara una verdad que no queremos ver, puede ser por crédulos; porque creemos que las demás personas sólo juegan; por tener fe; por ignorancia; o simplemente porque internamente quisiéramos que eso que se dijo será verdad… de manera utópica vemos la vida.

Hoy día con todos los youtuber; los influencers; y toda la gama de payasos que circulan en la red; demuestra que la muchas de las personas no quieren pensar, sólo quieren pasar el rato, aunque no se den cuenta que lo que cultivan en su cabeza es pura basura.

Y aún, las personas que dicen ser “intelectuales”, son seducidas por estos personajes que nada tienen que aportar, y a veces lo entiendo, porque uno necesita escuchar pendejadas para sentirse “bueno en lo que hace”, y decir: ¡Por lo menos no digo ese tipo de estupideces!

Pero, ¿por qué no hacer cosas que sirvan para hacer crecer a los demás? Creo que la respuesta es simple; estamos perdiendo la esperanza en la sociedad.

¿Por qué digo esto? Porque la gente cada día quiere menos cargas y más diversión; quiere pensar menos y divertirse más, porque muchos de los adultos son niños incomprendidos, adolescentes no escuchados, y jóvenes frustrados. Es decir, personas que no quieren hacer, pensar, decir y actuar nada que me merezca respeto.

“Chocolate que no tiñe”, nos arroja a repensar en aquellas personas que sólo “Blablabla” y nada de acción. Personas que hablan demagogia, y después se escudan de sus errores o su dejadez de hacer lo correcto.

Quiero dejar en claro ¿qué es demagogia? Es una palabra griega, una es demos que quiere decir pueblo; y la palabra agein que quiere decir dirigir, ya que si queremos saber qué significa la palabra demagogia, es simple “Es el arte, la estrategia o el poder de conducir al pueblo”, pero, escuchen o lean el pero, esto de “dirigir” es más bien, manipular, agradar a las masas, para obtener el favor de ellos, en donde se incluyen halagos; promesas que no se cumplirán; dar esperanzas, incluso se da con información incompleta  u omisiones, y todo para conseguir el voto, la confianza, o el apoyo del otro/a.

A poco no han conocido a personas de doble discurso. Yo sí, personas que te hablan de moral siendo inmorales; personas que te hablan de ser libres, pero esclavizan a los demás; gente que te habla de feminismo, y son machistas; personas que te dicen cómo ser emprendedores y ellos jamás han emprendido algo; gente que te juzga por ser políticamente correctos, y terminan siendo más políticamente correctos que tú.

“El chocolate que no tiñe”, es algo natural en este momento, lo puede leer en las redes sociales, muchos opinionados sin conocimiento de lo que opinan; lo vives cada día en la cotidianidad, pero sé que duele, porque causa decepción, porque le damos valor a alguien (o alguienes) que no valen la pena, pero ahí seguimos creyendo que el chocolate tiñe, y hasta aplaudiendo o defendiendo lo indefendible.

Y también añade a esto los “gurús de la felicidad” que no enseñan más que basura (casi todos, subrayo), sin embargo, la gente los compra, porque “esta guapo, linda, o me gusta lo que dice”.

Los “Chocolates que no tiñen”, tienden a esto, marear con cosas inservibles, pero que al mismo tiempo divierten. Además, que buscan caer bien a la gente para tener adeptos; son aquellos de lo que se dicen “son geniales”, pero en la realidad, son mortales, merolicos de la sociedad, y gustados por la misma.

No me creen busquen a los youtubers famosos, enseñan puras estupideces, pero los que educan, no son seguidos, por qué, simple, no queremos pensar y muchos menos tener que pagar un sueño.

Lo siguiente se escuchará muy pedante o muy mamón, pero es real. Hace meses una alumna de la Universidad del Atlántico (UDA) me dijo: —usted no es original, le copia a X profesor que amo— yo le pregunté ¿Quién es tu profesor? —Cuando ella me dijo quién era, solté una carcajada y le dije— ¡Mira que interesante! Tu profesor, fue mi estudiante por varios años, él trae mi discurso, lo interesante sería saber si él vive lo que predica, o sólo lo presume, porque yo sí vivo mi discurso. —Ella me insultó y luego me borró de las redes sociales, para después de varios meses intentar contactarme y decirme: “lo odié por lo que dijo de mi profesor consentido, pero me quedó la cosquilla de aquello que mencionó, así que comencé a indagar, para darme cuenta que sí, efectivamente, él sólo decía el discurso de usted (lo llegué a oír en conferencias y en las redes, le soy sincera), pero no lo vivía, sólo lo copiaba, le ofrezco una disculpa y espero que me tome como alumna— Eso fue lo que puso y su sentir me hizo pensar que sí, efectivamente, hay muchos que presumen de algo que no viven.

Y es que hoy día cualquiera puede sentirse emprendedor, pero no emprender nada; cualquiera puede sentirse conocedor, y no tener idea de lo que presume conocer; cualquiera puede sentirse libre y esclavizar; es más, he leído a gente (mujeres, más que hombres) que se cree feminista y le gusta el reggaetón, sin darse cuenta que las letras son misóginas.

Hoy día se puede presumir de aquello que se carece y decir “Es mi opinión” y quedarse callado, porque sí, efectivamente, es lo que ella o él opina, aunque sea estúpido.

Pero, “chocolate que no tiñe”, no es más que ruido, no es más que mentiras, es sólo demagogia, cosas que no sirven en realidad, si marean, si se oye bonito, es más, sí son cosas que quisiéramos vivir, pero son mentiras, porque no la realidad.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

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