Yo puto

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? El día de hoy hablaremos de un tema que me propusieron que dijera. Un tema áspero, real, pero olvidado, se trata de las masculinidades, se trata de “Yo puto”.

México un país tan lleno de cultura, sin embargo, también estamos llenos de prejuicios, ideas baratas y tontas. Pero lo que me encanta de México es que tenemos palabras que podemos darles muchos sentidos; y me fascina la riqueza de vocabulario que tenemos, y la imaginación que tenemos para expresarlos y entenderlos, de ahí el albur o doble sentido.

Y por qué no, usamos las palabras altisonantes para muchas cosas, por ejemplo:

– Ya valió madre (Algo que salió mal o se descompuso)

– No vales Madre (cuando queremos hacer menos a alguien más)

– Vales madre (cuando quieren reconocer que el otro/a vale mucho)

– Me vale madre (no me interesa)

– Está cabrón (para referir que es difícil)

– Es un cabrón (esta referencia puede ser que la persona es muy buena en algo que hace o que es un gandalla).

Podría citar una infinidad de frases que usamos para diferentes cosas, pero ahora me voy a remitir a esa palabra que para algunos es peyorativa, pero tiene que ver más con el contexto en dónde se dice y cómo se dice, que la palabra es sí misma.

Usamos la palabra “Puto” para muchas cosas, como por ejemplo alguien gandalla (como dicen los sabios de Molotov) “que no te haga bruto ese puto”; me detengo un poco con esta connotación, el grupo de Monterrey llamado Molotov, hizo una canción llamada “puto” y las personas pensaron que era para el denigrar a los gays, sin embargo, es una canción que le tira al gobierno, y a los periodistas que tapan y dan mala información, ¿Cómo saber esto? Por la letra, les dejo dónde escuchar:

(¡Puto!)
El que no brinque y que no salte

(¡Puto!)
El que no grite y eche desmadre

(¡Puto!)
El güey que quedó conforme

(¡Puto!)
El que creyó lo del informe

(¡Puto!)
El que nos quita la papa

(¡Puto!)
También todo el que lo tapa

(¡Puto!)
El que no hace lo que quiere

(¡Puto!)
Puto nace, puto se muere

Y es que necesitamos estar en los contextos, porque tanto la canción “Chinga tu madre”, habla de las televisoras y sus programas de chismes. Y es que yo creo (dije YO creo) que Molotov le sacó muchísimo hilo a sus canciones y la canción de Puto tenía nombre y apellido, y lo sé porque también escriben “Que no te haga bobo Jacobo”, que es para mí, la continuación de “Puto” y dice:

Ya todos sabemos pa’que nos hacemos, a todos nos lleva
a unos más a otros menos a todos nos tienen muriéndonos de hambre .

Ya todos sabemos quién es el culpable a ricos a pobres a chicos y grandes a todos nos vino a poner en la madre.

De lunes a viernes transmites al aire te pasas hablando como una comadre.

Recibes propinas de Carlos Salinas transmites en vivo nos dices pamplinas que nadie se entere que todo es mentira por eso el programa se queda en familia.

Le tiras pedradas a algunos partidos enjuicias personas al aire o en vivo olvidas noticias sobre la güerilla a todos los fraudes les cambias las cifras.

Por todo el planeta tienes a tu gente porque es tu trabajo que nadie se entere de pronto aparecen noticias urgentes pues del protocolo eres un alcahuete.

Porque te conviene tener ignorante a la gente que viene eres mal informante hay un periodista que altera noticias en un noticiero que está en Televisa.

Que no te haga bobo Jacobo, que no te haga bruto ese PUTO.
Le tiras a un lado después al del otro les haces la barba eres un agachón.
Le vendes noticias al mejor postor sabemos muy bien que eres un impostor.

Desde las mañanas que tengo lagañas tienes a tu gente diciendo patrañas maldito Jacobo chismoso traidor le guardas secretos a nuestra nación.

Un corte y regresas en lo que arreglas te llegan después los alteras a todos nos miente nos miente Jacobo que no se haga tonto que no se haga bobo.

Molotov jamás agredió a la gente gay, se expresó sobre el gobierno y acusa, como puto, al cobarde, al agacho, al gandalla, al hijo de la chingada, al perro ratero, al gobierno y sus periodistas que tapan las cosas.

Pero bueno sigamos diciendo que podría significar la palabra “Puto”. También es usada para alguien que consideramos cobarde: “Es bien puto”; cuando un hombre no debe llorar (socialmente es mal visto para los hombres): “No llore, no sea puto”; Cuando alguien no es fuerte o no puede abrir un frasco de algo: “No manches pinche puto, no puedes abrir una simple lata”; soy puto si no hago algo que mis cuates (hombres y hasta mujeres) quieren hacer: “¡Qué puto eres! ¡Mmmm, saliste puto!”; Puto se puede usar de manera peyorativa “¡Ese tipo es puto!”; pero también para que se arriesgue ¡Aviéntese no sea puto, usted puede! Etcétera.

En México la sociedad patriarcal no sólo les pega a las mujeres, sino a los hombres que se están deconstruyendo día a día porque no podemos expresar lo que sentimos, porque hacerlo me hace puto.

Recuerdo hace años a un padre de familia que tenía tres hijos, todos varones, pero éstos, jamás habían recibido un abrazo, un te amo, un aplauso, una caricia de su padre, y cuando le pregunté por qué, si respuesta fue “no soy puto”.

¿Cómo un padre puede ser puto por amar y demostrar amor a sus hijos? ¿Cómo?

La primera vez que besé en la mejilla a mi mejor alumno la gente que estaba ahí se quedó con el ojo cuadrado, y me preguntaron ¿Eres bisexual? Yo me reí, porque era un beso santo, sin morbo y hasta fue en la mejilla, pero la gente es así.

Marcela Lagarde dice: “Ser hombre requiere ser propietario del mundo y, para cada hombre, de su fragmento de mundo, de sus mujeres, de sus redes de parentesco y familiares. Ser hombre en esa tesitura significa poseer los códigos, los lenguajes y las parafernalias de las masculinidades: Poseer desde la letra y las armas, hasta los sistemas con que se maneja el ciberespacio para trasmitir esa invención masculina cuyos ideólogos llaman revelación, verdad o razón. A lo largo del milenio que concluye, y muy especialmente hoy, ser hombre se ha plasmado en instituciones cuyas encomiendas aplicar la norma y hacer que el mundo funcione como los hombres mandan[1]”.

Y es que como dice Elisabeth Badinter:

“Los hombres aprenden antes lo que no deben ser para ser masculinos, que lo que deber ser… Para muchos niños la masculinidad se define simplemente como: Lo que no es femenino. Es tan cierto eso, que se podría decir que desde el momento de la concepción el embrión masculino lucha por no ser femenino. Nacida de mujer, acunada en un vientre femenino, la criatura masculina está condenada a dedicar gran parte de su vida a diferenciarse, cosa que no sucede con la criatura femenina.[2]

Y es que con tantas cosas que tenemos actualmente muchos de los varones ya no queremos ser machos, el rol que nos asignaron de ser “feos, fuertes y formales”, no nos interesa, queremos sentirnos guapos, bonitos ¡ah no, eso es para putos!; algunos quieren sentirse frágiles, llorar, llorar a moco tendido, pero otra vez ¡Eso es para putos! Y quiero ser a veces irresponsable pero no ¡Eso también es para putos!

Es cansado siempre ser formal, el que abre la puerta a la dama, el que debe ceder el asiento, el que no puede llorar porque ¡No mames! ¿Estás llorando? Imagínate que le contestara, ¡No mamo! Y si quiero llorar y puedo hacerlo, tengo ese derecho, no sé cuál sería la reacción de la otra persona, posiblemente la burla porque yo como hombre no tengo derecho a llorar, porque llorar en un hombre “es de putos”.

Y es con la rapidez con que hoy llega la información, y el mundo tan cambiante, el juego de roles ya no funciona, la mujer alcanzó su independencia y el hombre no ha podido creer ni entender, que mamá trabaja (?).

Y es que el hombre no se conoce, aunque presuma que sí, al ignorar sus emociones, sentimientos, necesidades deja de relacionarse con él mismo y por ende con su entorno social, de ahí que violente a la mujer, porque tiene miedo, de ahí que se aísle de otros hombres, pues “no es puto”, y al final es lo mismo, tiene miedo de estar solo, de no ser, de no saber manejarse, de no tener controlado su entorno, de no ser el amo y señor, porque es el hombre del lugar.

Porque, indiscutiblemente, puedes nacer con pene y eso no te hace hombre, aunque seas heterosexual, la masculinidad se descubre, es un proceso, y tampoco te hace puto, ser masculino es ser cómo tú te armes, no tienes que tener un peinado a la derecha y sentarte con las piernas abiertas en el camión, y gritar o pegar para imponerte, o hacer un sinfín de clichés que no sirven y no construyen una masculinidad, es la idea de deconstruirse que ya hablé en el podcast 73 https://open.spotify.com/episode/11LdawaqfcOGLfUUK5DZmY?si=pYaULKflRXObyuUnDIzWSg

Y es que nos da miedo no ser lo que dicen que tenemos que ser, ya sea por las críticas, por la testosterona, porque somos la cabeza del hogar, porque somos la fuerza de género o cualquier estupidez que se venga a la cabeza, si uno quiere ser hombre debe, así como se lee o escucha, DEBE, ser un macho.

El sociólogo Erick Pescador, dice que ha habido un sólo modelo de hombre, cito: “Ha estado unido al poder, a la distancia emocional y a la violencia”. Esta forma hegemónica ha traído “sombras e incomodidades” a muchos otros hombres, que hoy elaboran su propia forma de ser y comportarse “desde la libertad y otras masculinidades”.[3]

En España Gillette hizo una encuesta-investigación y dice que: “8 de cada 10 hombres han oído a lo largo de su vida cómo debe comportarse un hombre “de verdad”: para un 48 %, con fuerza, otro 28 % habla de autosuficiencia; un 27 % se refiere al control y un 26 %, a la heterosexualidad. 6 de cada 10 hombres consideran que la sociedad educa para encajar en modelos de masculinidades establecidos y un 45 % se han sentido a lo largo de su vida presionados, alguna vez, para actuar dentro de las normas sociales que rigen la masculinidad.

Javier Riaño, asegura:  “Para luchar en contra de estas imposiciones sociales, el 80 % de los hombres españoles dice que cambiará la forma de educar a sus hijos para no caer en los mismos estereotipos y, de esta manera, romper las normas bajo los que ellos fueron educados.  Los modelos de comportamiento masculino vienen determinados por un conjunto de creencias que se transmiten durante generaciones ligadas a emociones, formas de actuar, sentir y pensar. Por ello “intentar cambiar esta tendencia, educando en los valores de otras masculinidades más inclusivas y diversas es uno de los objetivos principales de las nuevas generaciones[4]”.

 Los resultados del estudio demuestran que el hombre quiere y puede expresar sus sentimientos, incluidos aquellos que la sociedad tradicional dice que le conectan con la debilidad y la falta de poder, por lo que “reconocer las emociones devuelve la fortaleza” que les quita “la contención”. Respecto a las responsabilidades, los resultados indican que los hombres participan cada vez más en las tareas domésticas sin complejos, algo que está vinculado con el giro laboral dentro de los espacios públicos: se admite un mejor reparto de las responsabilidades en todos los ámbitos.  El aspecto físico es otro de los factores que más se vincula con la masculinidad, sin embargo, aunque los chicos jóvenes todavía identifican la hombría con un tipo de cuerpo, musculatura y apariencia fuerte, los hombres que participaron en el estudio no consideran la apariencia como algo importante. En las relaciones también se ha producido un avance importante, puesto que el modelo sexual predominante no marca tanto la identidad: patrones tradicionales como la frecuencia con la que se practican relaciones pierden importancia.[5]

Entonces si ser puto es expresar mis emociones, mis sentimientos, lo que deseo, soy putísimo, porque no quiero callarlos, ya no.

Soy puto. porque lloro.

Soy puto. porque digo lo que pienso, aun y que a los demás se les haga cobarde o que no puedo.

Soy puto. porque saco mis emociones, aunque sea putísimo por hacerlo.

Soy puto. porque digo NO, cuando quiero decir no.

Soy puto. cuando me escondo porque no quiero acceder a las demandas que los machos tengan, ya sea que tengan pene o vagina.

Soy puto. porque a veces no me arriesgo, aunque los demás quieran forzarme.

Soy puto, porque quiero expresar mi debilidad, mis miedos, mis problemas.

Sí, soy putísimo, pero al mismo tiempo soy libre, porque soy lo que quiero ser, aún que la sociedad no me de permiso.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, en todas soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] LAGARDE, MARCELA, “Mujeres y hombres, femineidades y masculinidades al final de milenio”, en Jornadas Simone de Beauvoir, Instituto Interdisciplinario de Estudio de Género y Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 5 y 6 agosto de 1999, p. 5.

[2] BADINTER, ELISABETH, Y la identidad masculina, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1993, p. 61.

[3] Léase https://www.efe.com/efe/espana/efeestilo/que-define-la-masculinidad-de-un-hombre/50000912-3998414

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

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