Miedo, ansiedad y depresión en Covid-19

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? El día de hoy hablaremos de un tema que me propusieron que hablara, sobre todo por lo que está pasando actualmente y es: Miedo, ansiedad y depresión en Covid-19.

Ya he hablado de esto en varios de mis podcasts, por ejemplo, cuando hablo del miedo puedes escuchar (o leer en www.marcoamezaflores.com, en la sección “Pregúntale a Marco”) el podcast 68 en ¿qué es feliz? Que se llama “Miedo a la cuarentena” (https://open.spotify.com/episode/1AucAiDpqCIsPrcIVqW30P?si=Ha1N3EC4SYqzQ3IihmxgSg), de la ansiedad o ataques de pánico (de lo que no he hablado en podcast), o de la depresión en el podcast número 48 “La depresión es una personalidad, no sólo una enfermedad” https://open.spotify.com/episode/6TEvkvxg3wCRQ4RBdsv1Gz?si=_p2mY_BwQauLTso_14zgHg que los puedes escuchar en cualquiera plataforma, las más comerciales son Anchor, Spotify o Itunes.

Sin embargo, la gente que me sigue preguntando por eso, esto se debe a dos cosas: 1) O no me han escuchado en los podcasts; 2) No los han leído en mí página. Aquí lo repito, pero añado ansiedad:

El miedo

Comencemos hablando del miedo: Cuando se activa el miedo, una hormona llamada ASIC1A hace su trabajo dentro del cerebro, se comienza a respirar por la boca, lo que hace que en lugar de oxigeno se respire dióxido de carbono, esto, activa el miedo, lo pueden ver o analizar cuando respiran, si respiran por la nariz toman oxígeno, si es por la boca es dióxido, cuando tenemos miedo (o furia) lo hacemos por la boca de manera rápida y repetida, las pupilas se dilatan y el cuerpo se enfría, el cerebro se nubla (es decir, no pensamos) y por ende ASIC1A se activan (para la furia se activan otros neurotransmisores, pero pasa lo mismo en cuanto al dióxido y la nublosa del cerebro), el PH cambia y nos pueden hacer tener cuatro acciones que en inglés se les conoce como las cuatro efes (The Four f´s):

1. Paralizar o Congelarse (Freeze): Cuando nos congelamos nos quedamos en estado “sin sentido”, el gliceno (hormona inhibitoria o neurotransmisor inhibitorio) nos priva la médula espinal y no nos podemos mover, es como cuando un perro sale y nos ladra, pero no nos muerde, y nuestro cerebro le habla mentalmente y le dice “perrito cálmate, vete”, o cuando decimos aquí en México “se nos sube el muerto” (su nombre real es parálisis del sueño), lo que sucede es que la mente o el cerebro se despierta, pero el cuerpo no, comenzamos a alucinar que algo malo nos pasará, comenzamos a ver cosas o personas o marcianos, o muertos, brujas, demonios, y a escuchar voces, y nos llenamos de miedo, pero sin confrontar el problema que está pasando en realidad porque no sabemos controlar la situación.

2. Volar (Fly): Esto es cuando corremos o nos escondemos. Cuando usamos esto “Volar por miedo”, en este momento se activa la adrenalina y podemos ser como la corredora mexicana Ana Gabriela Guevara: Correr muy rápido; o Spiderman:Trepar muros, de manera sorprendente. Los neurotransmisores (hormonas) se activan y nos hacen hacer cosas increíbles, pero sin confrontar el problema, la idea es huir del escenario en que estamos viviendo, así, no lo enfrentamos

3. Desmayarse (Faint): Literalmente nos desmayamos, perdemos el sentido y la noción del tiempo, así como las zarigüeyas que se hacen las muertas; este tipo de mecanismo también sirve para no enfrentar el problema, porque sucede que a veces no sólo perdemos el sentido y la noción del tiempo, sino también la memoria a corto plazo y no sabemos ¿qué nos pasó? Al desmayarnos, no enfrentamos la situación, y al mismo tiempo, ésta, “desaparece”, pero en realidad, siguen en el inconsciente y en algún momento de la vida volverá a salir.

4. Confrontar o pelear (Fight): Es la única confrontación, y, por ende, es la única que vale la pena hacer, ¡qué debemos entrenar! ¡Sí! Pues ésta, nos hará seguir adelante. Pelear no es fácil, nos aterra perder, ser expuestos o simplemente confrontarnos, pero te aseguro que es la única salida correcta, y no hablo nada más de confrontar al otro (que también ayuda), sino a mí mismo. Un día, alguien me comentó que un carnicero siempre le tiraba piropos cuando iba, él, creía que a ella no le incomodaban porque nunca le decía nada, pero a ella le molestaba mucho esa situación, entonces me preguntó ¿qué puedo hacer? Confróntalo —le dije— ¿Cómo? —preguntó ella—, así simple, sin tener que pelear, dile que sus piropos se te hacen falta de respeto y listo, es probable que no le interese, pero es también probable que deje de hacerlo —le comenté—. Ella decide decirle al carnicero que sus piropos la molestaban porque era una mujer casada y se le hacen una falta de respeto, ¿qué hizo el carnicero? Dejó de decirle eso, y la respetó, ella aprendió que puede confrontar al otro sin miedo y sin ser grosera y ganar un amigo, o por lo menos un no grosero.

La gente tiene miedo a enfrentarse a sus miedos, pero si somos honestos, enfrentarnos a nuestros miedos es la única salida, la verdadera, la que nos hará poder llegar a donde queremos, pero no estamos acostumbrados a eso, preferimos hacer cualquiera de las tres primeras ya descritas, es decir: Nos desmayamos, nos congelamos o huimos; es más fácil, y menos arriesgado, y así podemos “librarnos” de las situaciones, y podemos culpar a algo o a alguien, como los infantes que somos.

Con el Covid-19 han salido a flote uno de los más grandes miedos de los seres humanos MORIRSE (chan, chan, chan), pero ¿cómo tenemos miedo a algo que no conocemos? Es que nos han metido la idea de una vida terrorífica después de morir, claro si no te portaste bien, pero eso es falso, el infierno no existe más que en tu cabeza, nada más.

Yo no le temo a la muerte, eso no quiere decir que me quiero morir, ¡claro que no! Quiero vivir bien mis 150 años que debo de tener, pero no temo morir, porque para mí morir es ganancia, eso a mi fe que profeso; un día le dije a mis estudiantes de la EFPC, unas palabras de Don Facundo Cabral “La vida es, el camino hacia la muerte; la muerte es, el principio de la vida”. Morir no es malo, lo malo es no vivir en la vida y morir cada segundo por el miedo que me aterra morir.

La ansiedad

De esto no recuerdo haber hablado en ninguno de mis podcasts, pero es un tema muy importante. La ansiedad puede ser creada (que es fácil de dominar y es la que se da en la depresión) o disparada por algo (circunstancia, recuerdo, vivencia actual, shock), a esta se le conoce como panic attack o ataques de pánico (que se necesita tener conocimientos sobre esto, para llegar a una buena recuperación).

Quiero aclarar que desde mi óptica los “ataques de pánico” no se curan, se controlan, algunos pueden durar horas y hasta días, pero uno debe enseñarle al paciente/cliente/consultante, como controlarlos para que duren minutos o segundos, pero no conozco a nadie que los haya superado del todo, es decir, les deja de dar y 2 años después pueden regresar, de ahí la importancia de enseñarles cómo controlarlos.

Con el Covid-19 he visto ambas ansiedades, la primera (ansiedad creada) es creada (valga la redundancia) por uno mismo, es cuando estas moviendo uno o ambos pies; cuando estás con el tiqui-tiqui de la pluma o lápiz; cuando te la pasas jugando con uno de tus anillos dándole vueltas en el dedo; cuando estás con la carpeta moviéndola con la mano; ¡hay muchos ejemplos! Pero lo que no entiendes es que con el proceso del tiempo te dará ansiedad, porque eso estás creando en la cabeza, y lo peor es que contagias, hazlo y ve como después otra persona comienza a hacer lo mismo, porque está ansiosa porque tú estás ansioso, se contagia.

También se da en momentos de tensión, un examen; algo importante como: pedir la mano de la novia, jugar el juego importante, estar en un torneo, el examen final, etcétera; esto se quita con un grito, con vomitar o devolver la comida, respiraciones, etcétera.

La ansiedad provocada es muy simple de quitar, además quiero decirte que te ahorraras muchísimo tiempo, porque ésta quita o roba muchísimo tiempo, es sabido por la neurociencia que nadie puede hacer dos actividades al mismo tiempo, porque lo que hace su cerebro es dividir el tiempo real en pedazos, puedes estar cortando el césped y hablando por teléfono y estás usando un 50% del cerebro para cada cosa y bien podrías ocasionar algo malo. El cerebro trabaja 100% cuando se hace una sola cosa, tener ansiedad creada te hará darle a ésta un 10% de tu actividad cerebral, entonces tu tarea se reduce a un 90% y al no estar al 100, puedes hacer o hacerte daño.

La ansiedad generada causa tensión en el ser, impaciencia, impotencia, malestar, pero jamás lo que hace un “ataque de pánico”.

Cuando hablamos de “ataques de pánico, o panic Attack” hablamos de otra cosa, este suceso te pasa porque algo denotó el momento, desde un recuerdo, una situación de distrés vivida, hasta una realidad que no quieres ver.

¿Qué pasa? El individuo, o la persona, comienza a sentir de repente que todo le da vueltas; que alguien le presiona el pecho, la sensación de “¿por qué vivir”, pero no quiere hacerse daño (como en la depresión), tienen desde temblores del cuerpo o ataques de epilepsia, le falta el aire, todo da vueltas, la realidad es irreal, etcétera, es una sensación de mi corazón se sale, me quiero morir, pero no me quiero morir, y gritan internamente ¡AYUDA! Tienen miedo a perder su control; su corazón comienza a ir rapidísimo; transpiran; les falta oxígeno; sienten nauseas; les duele la cabeza; pueden tener desde mareos, aturdimientos y desmayos; sensación de hormigueo. Esto puede durar días, horas, minutos o segundos, según el episodio, y lo peor es que puede suceder en cualquier momento y lugar y se da en minutos

El problema con los “ataques de pánico” es que después de vivir uno, tienes miedo de volver a vivirlo otra vez (y es probable que lo vivan), muchos corren al psiquiatra, esto, para que les de algo para “controlarlo”, pero no lo controlas, lo adormeces.

En realidad, los ataques de pánico no son amenazas de vida, pero sí son aterradores. y por eso afectan de manera significativa la forma de vivir.

Hace años tuve un joven que tomaba 12 píldoras para “controlar” los ataque, pero no lo hacían; cuando terminó conmigo sus consultas, sólo tomaba 1 cuarto de píldora; también tuve casos en los que no tomaban nada, y hoy día pueden controlarlo, hasta aquellos que con esa patología hicieron un monólogo y le sacaron provecho monetario.

La idea es controlarlo, pero ¿cómo lo hago? Simple, cuando llegue un ataque de pánico, respira por la nariz, expira por la boca, respiras y con tus dedos cuentas hasta el diez y expiras contando hasta cinco, esto lo haces tres veces, la siguiente vez que respires, contarás en voz alta diez cosas que puedas ver a tu alrededor; después de eso dirás en voz alta puedo controlarlo, la fuerza está en mí y repites todo desde el principio.

A la gente que sufre ataque de pánico las mando hacer yoga kundalini, porque ahí les enseñarán a respiras (cosa que no sabemos hacer) y no dejar la terapia, hasta que estén dados de alta.

Muchas personas después de sentirse bien, dejan de ir a terapia, pero los episodios llevan y se vuelven peor, la idea es sacar de raíz aquello que los detonan y poner en su lugar a la ansiedad.

Depresión

Hablemos de la depresión, como ya dije en mi podcast número 48 “La depresión es una personalidad, no sólo una enfermedad” https://open.spotify.com/episode/6TEvkvxg3wCRQ4RBdsv1Gz?si=_p2mY_BwQauLTso_14zgHg que los puedes escuchar en cualquiera plataforma, las más comerciales son Anchor, Spotify o Itunes, hablo de manera específica del trastorno y aquí lo diré de manera somera o no tan profundo, para eso pueden escucharme o leerme en mi página.

La depresión destruye tu personalidad, pues ésta, se forja (vean el escrito o escuchen el podcast), pero cuando la depresión llega, destruye la personalidad que se tiene y construye una nueva, algo que es completamente diferente a lo que eras, por eso la gente no entiende qué pasa, porque la persona se deconstruye, es decir, se cambia por otra persona, o deja de pensar como ella es, porque deja sus cosas construidas, sus arquetipos, sus símbolos, sus metáforas, sus entornos, sus gustos, para formar algo nuevo, una nueva personalidad, pero esta deconstrucción es destructiva, y los demás no entienden por qué pasa esto, por eso sus consejos pueden ser pendejos o tontos, porque ellos están pensando en aquella personalidad que conoció y no en esta que es nueva y no conoce.

La depresión es una personalidad, y convierte al individuo en un suicida en potencia, a una persona enferma, víctima, ansiosa, sin estima, y muchos problemas más, una personalidad que debemos conocer, y reconocer, porque está mutando cada día, está cambiando sin querer, el cerebro está haciendo daño, es como la leucemia que es cuando los glóbulos blancos que se supone nos defienden se convierten en aquellos que nos agreden, lo mismo es la depresión, cuando se supone que cerebro es el que nos defiende, aquí el cerebro es el que nos ataca, la personalidad cambia y la depresión se convierte en una persona.

Por eso no se trata de consejitos o de pláticas, esto es serio, esto es vida, es la vida de alguien que está cambiando desde adentro, que ni el mismo se conoce, que desconoce quién es, qué y tiene, por qué le pasa lo que le pasa, que por eso teme por su vida, pero al mismo tiempo no la quiere, se cree una carga, una molestia, la depresión se ha convertido en ella y no sabe qué hacer o cómo ayudarse, sólo sabe que se quiere morir.

La depresión no es nada más una enfermedad, por eso insisto en que muchos no la saben tratar, no duermes una personalidad para poder aniquilarla, primero la conoces, primero la entiendes, después la aniquilas, la depresión es una personalidad, y si no sabes tratarla puedes matar a la persona que vive dentro de ese cuerpo. No juegues con ella, llama a profesionales, a verdaderos profesionales, si una persona de ellas te quiere medicar no es profesional, esto no es sólo de drogar a la depresión, es más profundo; si alguno dice “es algo normal”, no es profesional; si te dicen que no pasará nada, que eso está bien, no es profesional; la depresión es una enfermedad que debe estar cubierta por todos los lados posibles, familia, amigos, pareja, hijos, todos deben estar inmiscuidos, porque es necesaria la ayuda de todos.

Miedo, ansiedad y depresión en Covid-19

Estas tres cosas están pasando ahora con Covid, no debemos dejarlas al aire, porque la gente muere, y nadie merece morir sin saber por qué, sin tener la capacidad de poder pelear ante la muerte.

Déjame te digo algo, el Covid hoy día es inevitable, pero tu miedo puede hacer que atraigas tanto ansiedad como depresión, disfruta lo que vives, tómate por lo menos dos tazas de té de limón con ajo, eso te fortalecerá el sistema inmunológico y te hará más fuerte por dentro, si no sabes cómo hacerlo llámame, te ayudaré.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

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