La depresión es una personalidad, no sólo una enfermedad

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Y el día de hoy hablaremos de una pregunta que me hicieron sobre la depresión, se me hizo muy interesante y creí necesario tener que explicar esto: “La depresión es una personalidad, no sólo una enfermedad.

Antes que nada, debemos definir, ya saben, ponerle fin a algo.

¿Qué es la personalidad?[1]

La personalidad es una construcción psicológica con la que definimos las características de una persona. Hablar de un origen etimológico es complejo, existen muchos, pero los más conocidos son:

Máscara: Proviene de la palabra griega prosopón, Alrededor del cuerpo o de la carne, que también proviene del griego per soma.

Cabeza o rostro: Mezcla entre latín y etrusco.

Completa por sí misma: Del latín per se una.

Sonar a través de: Del latín de per sonare.

Entonces la “personalidad” “es una máscara que se completa por sí misma, para sonar (o dejar verse) a través del comportamiento”. Abarca el temperamento, carácter, intelecto, ambiente y aspecto físico de una persona, lo cual determina su adaptación única a su entorno social. Al estar frente a su ambiente cambia “por eso la máscara” y trata de adaptarse para encontrar aceptación en la sociedad en la que se desenvuelve.

Algunos pensadores

Hablar sobre qué es la personalidad se convierte en una tarea considerable, cada autor tiene su propio significado y su propia postura, aquí expondremos sólo algunas:

Gordon W. Allport: Él dice que es una organización dinámica interna donde los sistemas psicofísicos determinan su conducta y pensamiento característicos. Él enumera tres aspectos básicos que integran el concepto general de la personalidad:

Totalidad: La personalidad abarca un grupo de elementos, y un gran número de procesos, desde la personalidad, los temperamentos, los usos y costumbres entre muchos más.

Individualidad: Cada personalidad posee una originalidad que le es propia a pesar de sus similitudes con otros tipos de personalidad.

Continuidad: Se tiene un cierto comportamiento a través de la vida y de los sucesos de la vida.

Catell: Aquello que permite predecir qué hará una persona en una situación dada.

Murray: Es la continuidad de las fuerzas y las formas funcionales, manifestadas mediante secuencias de procesos organizativos reinantes y conductas abiertas, desde el nacimiento hasta la muerte.

Freud: Integración del yo, superyó y ello.

Adler: Estilo de vida del individuo o su manera característica de responder ante los problemas de la vida, incluyendo sus metas vitales.

Jung: Se trata de la integración del yo real, de los inconscientes personales y colectivos, los complejos, los arquetipos, la persona y el alma.

Meza-Flores: La capacidad de ser yo, sin que sea como los demás quieren que sea. Esto implica temperamentos, coherencia y congruencia, factores sociales, espiritualidad, inconscientes (colectivo e individual),

Podríamos citar muchas posturas más, pero al fin y al cabo todas están bien y a la vez son posturas, es resultado de cada perfilador definir cuál es la que él tomará. Debo dejar en claro que el término más exacto es intrivitrio y no individuo. Este término se le acuñó a Miguel Herrera Figueroa por su libro “Psicología y criminología”.

Las estructuras de las personalidades no son descubiertas por los psicólogos, sino son los teólogos medievales y los filósofos del renacimiento quienes pulen la teoría. Se creía que el ser humano tenía un alma.[2] Según el pensamiento occidental por influencia del neoplatonismo, es el alma la que nos da el pensamiento y las acciones, a diferencia del cuerpo que es malo y es la cárcel del alma. El alma es creación de Dios y es introducida al cuerpo cuando éste es formado y nace, por eso es que el hombre tiene vida.[3]

Según los pensadores tener alma nos da conciencia que nos sirve para estar alerta y distinguir entre el bien y el mal.[4] También se creía que los seres humanos teníamos intuición, que se gana mediante la oración, la meditación y la introspección.

La conducta está determinada principalmente por cuatro factores de gran influencia:

1.- Genéticos: Mucha de la información que traemos es pasada por los genes de nuestros padres, lo que llamamos herencia. Se necesita observar a los padres para poder entender por qué un niño es huraño o agradable. De aquí que podemos entender entonces el temperamento, el cual NO se puede cambiar, pero SÍ controlar. Además, que las teorías hablan de “memoria celular” que no es más que el almacenaje de cosas que transmitimos a nuestras generaciones, desde las cosas físicas hasta los arquetipos e inconscientes colectivos familiares.

2.- Orgánicos: Son los factores biológicos, bioquímicos y fisiológicos. Algunos pensadores contemporáneos afirman que debemos tomar en cuenta “los trastornos orgánicos de la personalidad”, este trastorno se caracteriza por una alteración significativa de las formas habituales del comportamiento premórbidos.[5] Estas alteraciones afectan de un modo particular a la expresión de las emociones, de las necesidades y de los impulsos.

3.- Ambientales: Gracias a la sociología y a la psicología social sabemos que el factor ambiente puede dañar o hacer de un ser humano algo bueno o malo (según juicios de valor), el mismo Jean Piaget decía: “Dame a un niño y dime en qué quieres que lo convierta”. A esto le llamamos carácter.

No se debe olvidar que el carácter tiene algunos componentes:

  1. Emotividad: Es la capacidad que disponemos para producir alguna emoción.
  2. Actividad: Tiene que ver con pulsiones, tendencias, voluntad, hábitos y hasta instintos.
  3. Resonancia: Respuesta permanente o fugaz ante las circunstancias que estamos viviendo.

El carácter incluye todo hábito individual que hemos aprendido y que hacemos congruente en la vida, ya sea esfuerzo o falta del mismo. Éste se modifica dependiendo la educación, las experiencias, las lecturas, la cultura, y el entorno social

4.- Variables de personalidad: Otro de los factores que afectan a la personalidad es la personalidad[6] en sí misma; no todos actuamos de la misma manera en circunstancias parecida. Stephen Covey habla de la teoría del 90/10 y dice que las personalidades se afectan por no saber usar el 90% de las situaciones que vivimos, y que, en realidad el 10% de las cosas no se pueden controlar, pero el 90% del momento depende de cómo controlamos la circunstancia para que ésta nos salga bien.

Qué es pues personalidad

Llamamos personalidad a aquello que nos distingue de los demás, tiene que ver con cosas sociales, culturales, idiosincrática, emocionales, espirituales, biológicas.

Se dice ¿un automóvil tiene personalidad?, o ese automóvil tiene mucha personalidad, pero está mal dicho, aunque sé que no podemos comparar un BMW con un Sedan ya que ambos son diferentes, lo que hace que el ser humano tenga personalidad es precisamente que no es un objeto, sino un sujeto. Cloninger dice sobre la personalidad:

“Causas internas que subyacen al comportamiento individual y la experiencia de la persona.” (C. Cloninger, Susan. 2003. p. 3).

  • Causas internas: Son todas aquellas que no se pueden ni observar, ni tocar y por ende no se pueden experimentar.
  • Que subyacen: Son las que no vemos a simple vista, es decir, están y sirven de base de un comportamiento, y éste, es el que sale al exterior; son individuales, de ahí que cada uno responda de diferentes maneras a estímulos que le llegan de manera exterior. Por ejemplo: Dos personas no reciben el mismo impacto por una noticia similar, como la muerte de un familiar, la pérdida de trabajo, la ruptura de una relación, o hasta el clima.

Principios que rigen toda personalidad

Existen ciertos principios que no podemos abandonar, pues estos rigen todo lo que es personalidad:

  • Principio de integración: La estructura no es la suma de sus partes, sino una totalidad estructurada, siendo un hecho biológico, psicológico, social y espiritual, aspectos de una misma realidad.
  • Principio de individualidad: Cada persona es singular, propia de cada individuo permitiéndole diferenciarse de todos los demás individuos.
  • Principio gnoseológico: La personalidad constituye una abstracción teórica con la finalidad de comprender al ser humano cognoscitivamente.
  • Principio de historicidad: la personalidad, a pesar de ser propia y dinámica a cada individuo, es una estructura fija y estática
  • Principio de interacción dialéctica hombre-mundo o Integridad: Existe una relación dinámica que enriquece a la personalidad y que está en estrecha relación con el mundo.

Si podemos entender, la personalidad, se forja, pero cuando la depresión llega, destruye la personalidad que se tiene y construye una nueva, algo que es completamente diferente a lo que eras, por eso la gente no entiende qué pasa, porque la persona se deconstruye, es decir, se cambia por otra persona, porque deja sus cosas construidas, sus arquetipos, sus símbolos, sus metáforas, sus entornos, sus gustos, para formar algo nuevo, una nueva personalidad, pero esta deconstrucción es destructiva, y los demás no entienden por qué pasa esto, por eso sus consejos pueden ser pendejos o tontos, porque ellos están pensando en aquella personalidad que conoció y no en esta que es nueva y no conoce.

La depresión es una personalidad, y convierte al individuo en un suicida en potencia, a una persona enferma, víctima, ansiosa, sin estima, y muchos problemas más, una personalidad que debemos conocer, y reconocer, porque está mutando cada día, está cambiando sin querer, el cerebro está haciendo daño, es como la leucemia que es cuando los glóbulos blancos que se supone nos defienden se convierten en aquellos que nos agreden, lo mismo es la depresión, cuando se supone que cerebro es el que nos defiende, aquí el cerebro es el que nos ataca, la personalidad cambia y la depresión se convierte en una persona.

Por eso no se trata de consejitos o de pláticas, esto es serio, esto es vida, es la vida de alguien que está cambiando desde adentro, que ni el mismo se conoce, que desconoce quién es, qué y tiene, por qué le pasa lo que le pasa, que por eso teme por su vida, pero al mismo tiempo no la quiere, se cree una carga, una molestia, la depresión se ha convertido en ella y no sabe qué hacer o cómo ayudarse, sólo sabe que se quiere morir.

La depresión no es nada más una enfermedad, por eso insisto en que muchos no la saben tratar, no duermes una personalidad para poder aniquilarla, primero la conoces, primero la entiendes, después la aniquilas, la depresión es una personalidad, y si no sabes tratarla puedes matar a la persona que vive dentro de ese cuerpo. No juegues con ella, llama a profesionales, a verdaderos profesionales, si una persona de ellas te quiere medicar no es profesional, esto no es sólo de drogar a la depresión es más profundo; si alguno dice “es algo normal”, no es profesional; si te dicen que no pasará nada, que eso está bien, no es profesional; la depresión es una enfermedad que debe estar cubierta por todos los lados posibles, familia, amigos, pareja, hijos, todos deben estar inmiscuidos, porque es necesaria la ayuda de todos.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en https://primeravueltanoticias.com/, en la sección de opinión.

Y recuerda, mi voz ira contigo, un abrazo cósmico.


[1] La información de la personalidad está en el libro Meza-Flores, Marco Antonio. (2018). Máscaras fuera. Más allá del lenguaje corporal. USA: Canah Editorial.

[2] Idea adoptada porque el cristianismo fue la influencia más fuerte en occidente, es decir toda Europa y América. N.A.

[3] Idea sacada de la Biblia cuando dice que Dios sopló sobre Adán aliento de vida. N.A.

[4] Y si sabemos un poco sabremos por qué estaban equivocados los antiguos pensadores, pues un ser humano no sabe hacer juicios de valor (bueno y malo) claros hasta después de los veintiún años que tiene el cerebro maduro, sin embargo, no es pretextos para hacer un caos, el ser humanos si sabe distinguir entre lo que lo hace ser mejor persona y lo que lo denigra como persona desde la niñez y su socialización. N.A.

[5] O sea, de la conducta social, agresión, pasividad o seguridad, que a la larga nos llevará a tener una enfermedad o patología. N.A.

[6] Valga la redundancia. N.A.

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