Vivir sin prisa

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? El día de hoy hablaremos de un tema que me propuso una estudiante de la EFPC, es decir, Escuela de Formación de Psicología Clínica, en Canah, y habla de: Cómo vivir sin prisa.


Un día escuché a un cantante católico llamado Martin Valverde decir: “Dios inventó el tiempo, el ser humano, la prisa” y es la verdad, muchas de las personas viven aprisa.

La palabra prisa viene del latín pressa que es el participio del verbo premere, que se puede traducir como presionar, apretar. Lo interesante de esta palabra es que en su origen era usada para decir que la gente estaba presionado o apretada o muchedumbre. Después evolucionó y tomó la forma de priesa y después con el castellano “prisa” que habla de premura o urgencia para hacer, decir, recibir, o sentir algo.

Una de las realidades que se viven hoy día es que la gente está más agitada y busca que las cosas se hagan ya, esto puede ser por los niveles de ansiedad que tienen o porque sufre de hiperactividad, aunque ambas se pueden manejar para que podamos vivir bien y mejor, la verdad es que muy pocas personas saben cómo manejarla y cómo controlarla.

La verdad vivir de prisa no es vivir, ¿por qué? Porque no se degusta la vida, no podemos ver nuestro jardín cuando llevamos mucha prisa.

Nos han enseñado que las cosas se hacen aprisa, y si eres “lento”, eres malo, es más, en las escuelas nos meten la idea de “no perder el tiempo”, y todos la tenemos, aunque lo queramos negar, todos usamos este tipo de frases “no quiero perder mi tiempo”; “no me hagas perder el tiempo”; “esto es para ayer”; etcétera, tenemos la enfermedad de “la prisa”, prisitis aguda, y lo peor, tenemos prisa de quitárnosla… ¡Vaya ironía!

Y esto es para todos y todas, incluyéndome, porque me han visto un sinfín de veces quejarme de la gente que parece que se pone a platicar con el cajero automático y se toma un mega tiempo para sacar 50 pesos o nada más para ver su estado de cuenta, y me molesta esa actitud. Y Siendo honestos, a mi qué me importa si la persona se quiere tardar cinco horas en un cajero, igual puedo irme, o puedo ignorarlo, o puedo decirle si necesita ayuda, no sé, no tendría que molestarme porque “me hace perder tiempo”.

Carl Honoré, escribe un libro llamado “Elogio a la lentitud. Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad”

«La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes… Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones, de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.”[1]

“Lo que denuncio no es la rapidez en sí misma, sino que vivimos siempre en el carril rápido y hemos creado una cultura de la prisa donde buscamos hacer cada vez más cosas con cada vez menos tiempo, que hemos generado una especie de DICTADURA SOCIAL que no deja espacio para la pausa, para el silencio, para todas esas cosas que parecen poco productivas. Un mundo tan impaciente y tan frenético que hasta la lentitud la queremos en el acto.”[2]

“La velocidad en sí misma no es mala. Lo que es terrible es poner la velocidad, la prisa en un pedestal…Al principio era sólo el terreno laboral pero ahora ha contaminado todas las esferas de nuestras vidas, como si fuera un virus: nuestra forma de comer, de educar a los hijos, las relaciones, el sexo… hasta aceleramos el ocio. Vivimos en una sociedad en que nos enorgullecemos de llenar nuestras agendas hasta límites explosivos”[3]

“Estamos tan preocupados por no perder un detalle, tan preocupados por apurar hasta el último sorbo, que no nos damos cuenta de que a través de esa prisa se nos escapa la vida”.[4]

Y les voy a decir una verdad, yo considero que soy muy pacientes, es sólo en los cajeros en donde sale mi Ralph interno, ese Hulk que todos llevamos dentro, porque puedo hacer larga fila en muchos lugares, pero cuando se trata de un cajero automático, o un cajero de cobro de servicios, no sé, me desespero muy rápidamente.

La realidad es que como dice Honoré la prisa no deja espacio para reflexionar, ser creativos, guardar silencio, descansar, al contrario, tanto el silencio como el descanso son necesarias para la vida, pero ahora son un lujo.

Pero ¿qué pasa en nuestro cuerpo cuando vivimos de prisa? Ya saben que me gusta tanto la neurología como la bioquímica. Entonces, cuando vivimos de prisa los niveles de cortisol (conocida como hormona del estrés) y la adrenalina se disparan, y al hacer esto las células se enferman y no funcionan como deberían hacerlo, al contrario, nos hacen más viejitos y al mismo tiempo harán que las funcionen cognitivas no responsan de manera clara.

Cuando llevo prisa, me castigo, porque muchas de las veces no consigo aquello que se suponía debía conseguir, pero no lo hice porque no me apuré; ¡pero cuidado!, porque luego los procastinadores van a decir, ya ven, no hay prisa, no, se trata de no correr, sino de disfrutar lo que se está haciendo. Porque luego escucho mucho eso de “no tengo tiempo”, y eso no es verdad, la realidad es que no sabes administrar tu tiempo, lo malgastas en tonterías, y ya lo he preguntado varias veces, ¿cuánto tiempo estás en redes sociales? ¿Cuánto tiempo desperdicias criticándote, castigándote o reprochándote? Gastamos el tiempo en tonterías.

Además, debido al distrés que le metemos al cuerpo, éste, se descompensa y nos hace que tengamos tensión muscular, mal funcionamiento del sistema gástrico, dolores de cabeza, espalda alta, rodillas, etcétera, distresarnos nos hará muchísimo daño.

Se supone que tenemos 24 horas del día, ocho son para descansar, ocho para trabajar y otras ocho para recrearnos, pero no tenemos tiempo para nosotros. La verdad es que no lo hacemos porque tenemos prisa.

Una de las primeras tareas que pido a los pacientes/clientes/consultantes es escribirse una carta a ellos mismos, muchos de ellos no lo hacen la primera vez, sus pretextos:  No tuvieron tiempo; Se les olvidó; no sabía que decirme, etcétera, la cosa más absurda que hacen es hacerla ese mero día, con prisa precisamente y creen que uno no se da cuenta, pero la realidad cruda y cruel es que ellos no se dan tiempo para ellos mismos.

Me gusta lo que dice Honoré, él recomienda “El instante eterno”, una técnica budista que nos habla de vivir el aquí y el ahora y dejar que el pasado y el futuro se disipen, es decir, no volver al pasado (ya sea glorioso o sufrido) y no angustiarnos por el futuro inexistente, sino vivir el regalo del presente, en el aquí y ahora.

Me parece muy buena idea, pero ¿cómo hago eso? Dejen hago unos tips:

1. Aprende a relajarte: Si es posible (que debería serlo) cada día toma 15 minutos de tu tiempo y relájate, tómate un té, un café, una copa de vino tinto, qué se yo, pero date el tiempo para meditar tu día, ver qué haces y cómo lo haces, será muy enriquecedor.

2. Aprende a respirar: Una de las cosas que menos hacemos es aprender a respirar, debido a que es algo que el cuerpo hace por automático, pero respirar es un arte, si no puedes ir a tomar Yoga Kundalini, ahí está Youtube que ayuda siempre.

3. Escribe: Escribir es una de las mejores técnicas para relajarnos, y para autoanalizarnos, esto ayudará a que tus niveles de distrés se bajen y además tu espalda alta se relaje.

4. Busca el silencio: El ruido y el bullicio alteran el cuerpo, las células deben también estar en silencio, esto sirve para que entiendas que necesitas descansar, y dejar de pensar en tonterías.

5. No corras: Disfruta cada paso, cada cosa, cada momento, deléitate en él, correr no servirá de nada, y sólo hará que no disfrutes muchas de las cosas que estás haciendo, así que con calma.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] https://www.elblogalternativo.com/2009/07/21/elogio-de-la-lentitud-de-carl-honore-vivir-deprisa-no-es-vivir-es-sobrevivir/

[2] Idem

[3] Idem

[4] https://rinconpsicologia.com/vivir-deprisa-no-es-vivir-es-sobrevivir/

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