Perdonarse a sí mismo

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? El día de hoy hablaremos de algo que me pidieron que expusiera, desde la ciudad de Ecuador, el tema es rico, muy rico, porque implica la sanidad desde adentro, y es “Perdonarse a sí mismo”, comencemos.

La palabra perdón viene del latín: Per que nos indica una “acción completa y total” y la palabra donare que quiere decir “regalar”. Entonces el perdón no es simplemente dar, sino que es más profundo, es un regalo completo y total de aquel que perdona, si vamos más a profundidad de las cosas, perdonar es “cuando un acreedor le regala toda la deuda al deudor, y éste queda exento, de aquello, que debía”.

Perdonar es un verbo, y como todo verbo, se acciona, en este caso para condonar, para eximir una deuda, una falta, una afrenta, un pleito, todo en sí, por eso el perdón es una cosa magistral y sólo para valientes.

El perdón, como cada decisión acciona el cerebro y el cuerpo en sí. Sin embargo, el perdón puede ser muy complejo, pues lleva heridas emocionales que están abiertas.

El pastor Anglicano Desmond Tutú y la misionera Elisabeth Elliot promovieron una campaña llamada “Campaña para la Investigación del Perdón-Campaign for Forgivenes Research”. En el año de 1998, la fundación John Templeton, otorgó becas de investigación para el estudio del perdón a veintinueve eruditos, esto para saber los efectos del perdón en cuerpo y alma, y encontraron que la persona que más gana en estos casos, es la que perdona.[1]

De 1999 al 2005, la literatura científica pasó de 58 estudios empíricos a 950 estudios de caso. Estos estudios nos llevan a entender que aquellos que dan su perdón, elevan su estado anímico, además de aumentar su optimismo, sin embargo, no perdonar, lleva a la depresión, ansiedad y hostilidad.[2]

El no perdonar, el ser hostiles y amargados, hace que se liberen neuroquímicos del distrés y la ansiedad, como son adrenalina, cortisol y norepinefrina, haciendo que la frecuencia cardiaca y la presión arterial aumente de manera drástica, y, entonces comienzan los problemas cardiacos, o sea no perdonar te puede matar lentamente.

Entonces el cerebro entra en la “zona de no pensamiento”, es decir, no razona, y, por ende, las facultades mentales son limitadas, pues no se piensa con claridad, y, no se generan soluciones creativas.[3]

Además, debemos entender que perdonar, nos permite superar el dolor, y, por ende, aliviar el sentimiento.

Cuando perdonamos, el cuerpo hace una homeóstasis, es decir, regresa al equilibrio óptimo, por ende, la presión arterial y el ritmo cardiaco descienden, entonces nos relajamos.

Perdonar activa, la corteza prefrontal y la corteza cingulada posterior, que su tarea es la resolución de problemas, moral, comprensión cognitiva de aquello que es emocional.

Este control cognitivo inhibe los impulsos alimentarios por rabia y odio.

El pensamiento superior permitirá dar nuevas interpretaciones a aquello que ocurre en nuestro marco social, y, al mismo tiempo, nos dará nuevas posibilidades, al grado que aquellas vivencias, nos hará convertir un evento doloroso en algo no tan molesto, de manera mental y emocional.

El perdón nos permite superar el dolor, y, por ende, aliviar el sufrimiento humano, de igual forma, ayuda a superar cualquier situación de distrés, desde lo psicológico y neurobiológico.

El cerebro se activa como una fuente de alivio del dolor a través del perdón y la aceptación, y fíjense que dije “del dolor” y no del sufrimiento, pues éste, es imaginario, sino creen, pueden escuchar el podcast 39 en “¿qué es ser feliz”[4] “El sufrimiento. Esa mentira pasado-presente”, que también pueden leer en http://www.marcoamezaflores.com/2019/08/22/el-sufrimiento-esa-mentira-pasado-presente/, o pueden verlo en YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=fxCGkYSxCQw), la idea es que el sufrimiento es una opción que podemos quitar de nuestras vidas.

La realidad es que cuando dejamos de sentir cosas malas por aquellos que nos ofendieron o dañaron, y comenzamos a sentir emociones positivas por esas personas, experimentamos cambios fisiológicos en tiempo real, que harán que nuestro cuerpo-mente se equilibren.

Tampoco podemos olvidar que el perdón ha servido, sirve y servirá para la buena convivencia con las demás personas. Sin embargo, perdona no es olvidar, es liberar el dolor, y al liberar el dolor no quiere decir que me debo tomar una taza de café con aquel que me ofendió o frecuentarlo.

Los que sucede hoy día es que hemos dejado de ser seres humanos, y sí, nos hemos regresado a nuestra bestialidad, y, añade a esto que, la cultura de hoy es baja en empatía, perdón y compasión por los demás, al grado que si alguien hace esto (ser empático, compasivo, y perdonar) se le puede tachar como pusilánime, tonto, insensato, débil y hasta sumiso; no contentos, se le hace bullying o mobying; entonces ¿qué hace el ofendido? Estigmatiza, denigra, señala y hasta asesina socialmente al ofensor, volviéndose aquello que tanto juzga, porque es más fácil no empatizar y perdonar al ofensor, que perdonarlo.

Y hasta aquí hemos hablado de alguien que nos hizo una ofensa, pero ¿qué de nosotros que nos ofendemos a diario? ¡No lo creen! Recuerdan cosas como: “Soy un inútil”; “No sirvo para nada”; “estoy gorda/o, fea/o”; “tengo cuerpo de rotoplas[5]”; “por eso nadie me quiere”; “me odio, me odio”; “ojalá me muriera”; etcétera. Todos y todas en alguna ocasión nos hemos causado daño por no saber perdonarnos a nosotros mismos, y eso que vivimos con nosotros mismos; ya lo he dicho en más de una ocasión, cuando doy conferencias y pregunto ¿les gustaría vivir con alguien como ustedes? La gran mayoría de las personas dicen no, pero no se dan cuenta que viven con ellas todos los días, todo el día.

Este tipo de mentalidad resta salud, no sólo mental, sino física, y de ahí comienzan las enfermedades somáticas. Tanto no perdonar, como no perdonarnos, nos amarga, y, por ende, nos sume en separación, odio, rencor, alejamiento de todos, incluso de uno mismo.

El perdón como el amor es algo completamente racional, luego entonces, es una decisión, no se puede decir “no puedo perdonarlo”, porque eso es una mentira en sí misma, debemos aceptar “no quiero perdonarlo”, y sin lugar a dudas comenzará el camino a la libertad.

Hay un gran desafío cuando nos han dañado, o nos hemos dañado tan profundamente, cuando el dolor parece que carcome los huesos, y nos repite una y otra vez, el error del otro o mi error, es entonces cuando el perdón es muy necesario.

El Dr. Robert Enright, colaborador en la Campaña de Investigación del Perdón, describe un modelo teórico del perdón dividido en cuatro partes: 1) Descubrir: La ira y la exploración de cómo la ofensa y la furia ayudan al cambio de estado de salud y, por ende, la visión del mundo; Buda decía: “Aferrarse a la ira es como aferrarse a una brasa candente con la intención de tirársela a otro; tú eres el que se quema”. 2) Decisión: Reconocer y experimentar la ira y el dolor que puede causar, entonces podemos ver la intensión de la persona, lo que nos hace pensar qué es el perdón, y todo lo que conlleva. 3) Encuentro: Aquí se trabaja algo complicado, encontrarse con el agresor (contigo mismo), y se vive la comprensión y la compasión. 4) Liberación: Se da desde la compasión, entendiendo y reconociendo que otros han sufrido experiencias similares; Esa persona (incluso tú) siguen viviendo cosas similares, y por eso no debes perdonarlos, es por ti, por tu bien.[6]

Dalai Lama nos ayuda a entender una visión del perdón, pues ayuda en la salud física, mental y espiritual, y dice: “Si desarrollo malos sentimientos hacia los que me hacen sufrir, esto sólo destruye mi paz mental. En cambio, si les perdono, mi mente se serena”[7]

El perdón, como ya lo había dicho beneficia más al que lo da que al que lo recibe. Además, es una fuente rica de serotonina, pues genera alegría y felicidad, entre menos cargas del pasado tienes, más relajado estás.

Perdonar a los demás de errores cometidos servirá para encontrar paz en tu entorno, perdonarte a ti mismo te dará paz en tu espíritu y justo acomodarás tus chakras.

Encontré en una página de internet (https://www.mundopranico.com/los-siete-niveles-del-perdon/) Los siete niveles del perdón dichas por el maestro Choa Kok Sui[8], que pondré aquí porque se me hacen interesantes, y porque a pesar de todo, son muy reales.

Nivel cero. No queremos perdonar: Ni lo intentamos, ya sea a un ofensor o a nosotros mismos, pensamos en el error una y otra y otra vez, nos desgastamos de todas las maneras posibles. Ya lo he dicho yo, en libros y podcast, el amor y el odio son la misma decisión, pero en sentidos contrarios, se necesita la misma energía para amar que para odiar, pero una es positiva y la otra negativa, porque el amor es una decisión, pero odiar también.

Nivel uno. Momento de morir: La persona reúne a toda la gente antes de morir, o los busca, entonces los perdona o les pide que lo perdonen. La vida es posible que haya sido un caudal de amargura, resentimiento, odio, rencor, y todo por no perdonar a tiempo. Pero que rollo conmigo, pues fácil, como no te perdonaste tus errores, te la pasaste jodido toda la vida ¡triste no!

Nivel dos. Después de varios años: Te das cuenta que mantener la ira y el resentimiento sólo te daña a ti; a veces, la persona que causó el daño ni se dio cuenta, o no está consciente de su acción. Lo mismo pasa cuando no te perdonas un error del pasado, sólo te desgasta y no te dejará avanzar de manera óptima, perdonarte es liberar el dolor y poder avanzar con gusto.

Nivel tres. Después de algunos meses: Aquí la madurez es mejor vista, el chakra corazón se está desarrollando, no se puede mantener ni la ira, ni el resentimiento, al menos no más de unos cuantos meses, perdona y sigue caminando. Lo mismo cuando es individual, se castiga unos dos o tres meses y después perdona y a seguir.

Nivel cuatro. Después de unas pocas semanas: Este nivel es todavía más avanzado, porque no se atan tanto tiempo y liberan lo más rápido posible, ya sea con un agresor o con ellos mismos.

Nivel cinco. Después de unos pocos días: Cuando perdonas en unos días es porque estás familiarizado/a con el perdón y has experimentado sus efectos en tu vida. Sin embargo, todavía hay que madurar más y desarrollar el corazón a un nivel superior.

Nivel seis. Después de unas pocas horas: Este nivel no toda la gente lo puede practicar todo el tiempo, no importa el evento desagradable (o tu error), hace que el chakra Plexo Solar trabaje de forma errática. El resultado es que se experimenta muchas emociones bajas negativas.

Es muy normal sentirse herido, enfado o irritado, por otros y por uno mismo, la clave aquí es no aferrarse a estas emociones negativas en el interior. Después de unas horas, normalizas el Plexo Solar y dejas ir las emociones negativas, perdonarse o perdonar al que nos agrede, además de cortar los lazos negativos que pueden conectarse con él o con mi error, traerá calma, felicidad y paz.

Nivel siete. Dentro de unos minutos: Alcanzar este nivel habla de madurez y conocimiento de uno mismo, no es posible no irritarse, tampoco ofenderse, pero debemos dejarlo ir en pocos minutos, por salud mental, física y espiritual, el perdón es la clave para vivir en plenitud. Cuando practicamos el perdón nos sentimos centrados emocionalmente en calma y, funcionamos más efectivamente desde el nivel mental y el chakra Coronilla, el perdón constante trae un ritmo de sanación increíble y con éste una mejor salud en todos los sentidos.

Ahora, quiero repetir otra vez, para que no se les olvida, “perdonar no es olvidar, es liberar el dolor”, cuando perdono, no quiere decir que al perdonado lo debo hacer un gran amigo, no, lo debes dejar ir si es posible, porque hace daño; pero cuando se trata de ti, no lo olvidas para que no lo repitas otra vez, conoces el camino y los baches, no lo vuelvas a hacer y serás genialmente feliz

Quiero terminar con unas palabras de Hanna More dijo: “El perdón es la economía del corazón… el perdón ahorra el gasto en la ira, el costo del odio y el desperdicio del espíritu”.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] Kendall, R.T. (2004) Perdón total: Cuando todo en interior quiere guardar rencor, señalar con un dedo acusador y recordar el dolor, Dios quiere que hagas a un lado todas esas cosas. EUA: Casa Creación. p. 11.

[2] https://www.mindfulscience.es/la-nueva-ciencia-del-perdon/

[3] Idem

[4] Spotify https://open.spotify.com/episode/7A02SOAXTQmwI4s27IKHbi?si=vq5Xz628QL-0dOxRf5mdLA

Anchor https://anchor.fm/marco-antonio-meza-flores/episodes/39–Sufrimiento–Esa-mentira-pasado-presente-e509ib

[5] Rotoplas en México es un tanque donde se guarda agua, también conocido como tinaco.

[6] https://www.mindfulscience.es/la-nueva-ciencia-del-perdon/

[7] Dalai Lama. (2011). La sabiduría del perdón. España: Espasa libros, p. 48.

[8] Un maestro chino-filipino que murió en el año 2007, Ingeniero Químico, creador y fundador de la Sanación Pránica y de Arhatic Yoga.

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