“Miedo en cuarentena”

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Y el día de hoy hablaremos de algo que me pidió una chica muy amada desde Medellín, Colombia, y con este asunto del Covid-19, la cuarentena mundial, y toda la mala energía que vibra alrededor de nosotros sobre el tema.

Ahora, también quiero dejar claro que usaré muchas de las cosas que ya he dicho sobre el miedo, porque 1) Ya he hablado de este y es bueno usar las fuentes que ya conozco; 2) Porque sigo creyendo lo mismo, eso no ha cambiado; y 3) Creo que el miedo es una ventaja, cuando está bien utilizado y bien entendido, que da fuerzas para seguir adelante, y sí, vivir plenamente cuando éste desaparezca, o, mejor dicho, le demos salida. Así que hablemos pues del miedo en cuarentena.

Es interesante hablar del miedo. Sófocles decía: “Para quien tiene miedo, todo son ruido”. Antes de comenzar quiero decirles dónde se encuentra el miedo. Resulta que el cerebro está dividido en tres partes: Reptil; Córtex y Neo-córtex, es decir: instintos-mamíferos y seres pensantes. El miedo se encuentra en el cerebro reptil, en la amígdala (para ser exactos, sistema límbico o cerebro emocional), es un sistema de alarma que se activa cuando existe una amenaza; es útil, nos sirve para adaptarnos a los sucesos que estamos viviendo y en realidad nos hará que tengamos cambios fisiológicos, de pensamiento y comportamiento, es decir, nos ayuda a estar “alerta”, pero al mismo tiempo querrá que no hagamos nada, y recuerda, no es lo mismo “estar quieto”, que “no hacer nada”.

Cuando se activa el miedo, una hormona llamada ASIC1A hace su trabajo dentro del cerebro, se comienza a respirar por la boca, lo que hace que en lugar de oxigeno se respire dióxido de carbono, esto, activa el miedo, lo pueden ver o analizar cuando respiran, si respiran por la nariz toman oxígeno, si es por la boca es dióxido, cuando tenemos miedo (o furia) lo hacemos por la boca de manera rápida y repetida, las pupilas se dilatan y el cuerpo se enfría, el cerebro se nubla (es decir, no pensamos) y por ende ASIC1A se activan (para la furia se activan otros neurostrasmisores, pero pasa lo mismo en cuanto al dióxido y la nublosa del cerebro), el PH cambia y nos pueden hacer tener cuatro acciones que en inglés se les conoce como las cuatro efes (The Four f´s):

1. Paralizar o Congelarse (Freeze): Cuando nos congelamos nos quedamos en estado “sin sentido”, el gliceno (hormona inhibitoria o neurotransmisor inhibitorio) nos priva la médula espinal y no nos podemos mover, es como cuando un perro sale y nos ladra, pero no nos muerde, y nuestro cerebro le habla mentalmente y le dice “perrito cálmate, vete”, o cuando decimos aquí en México “se nos sube el muerto” (su nombre real es parálisis del sueño), lo que sucede es que la mente o el cerebro se despierta, pero el cuerpo no, comenzamos a alucinar que algo malo nos pasará, comenzamos a ver cosas o personas o marcianos, o muertos, brujas, demonios, y a escuchar voces, y nos llenamos de miedo, pero sin confrontar el problema que está pasando en realidad porque no sabemos controlar la situación.

2. Volar (Fly): Esto es cuando corremos o nos escondemos. Cuando usamos esto “Volar por miedo”, en este momento se activa la adrenalina y podemos ser como la corredora mexicana Ana Gabriela Guevara: Correr muy rápido; o Spiderman:Trepar muros, de manera sorprendente. Los neurotransmisores (hormonas) se activan y nos hacen hacer cosas increíbles, pero sin confrontar el problema, la idea es huir del escenario en que estamos viviendo, así, no lo enfrentamos

3. Desmayarse (Faint): Literalmente nos desmayamos, perdemos el sentido y la noción del tiempo, así como las zarigüeyas que se hacen las muertas; este tipo de mecanismo también sirve para no enfrentar el problema, porque sucede que a veces no sólo perdemos el sentido y la noción del tiempo, sino también la memoria a corto plazo y no sabemos ¿qué nos pasó? Al desmayarnos, no enfrentamos la situación, y al mismo tiempo, ésta, “desaparece”, pero en realidad, siguen en el inconsciente y en algún momento de la vida volverá a salir.

4. Confrontar o pelear (Fight): Es la única confrontación, y, por ende, es la única que vale la pena hacer, ¡qué debemos entrenar! ¡Sí! Pues ésta, nos hará seguir adelante. Pelear no es fácil, nos aterra perder, ser expuestos o simplemente confrontarnos, pero te aseguro que es la única salida correcta, y no hablo nada más de confrontar al otro (que también ayuda), sino a mí mismo. Un día, alguien me comentó que un carnicero siempre le tiraba piropos cuando iba, él, creía que a ella no le incomodaban porque nunca le decía nada, pero a ella le molestaba mucho esa situación, entonces me preguntó ¿qué puedo hacer? Confróntalo —le dije— ¿Cómo? —preguntó ella—, así simple, sin tener que pelear, dile que sus piropos se te hacen falta de respeto y listo, es probable que no le interese, pero es también probable que deje de hacerlo —le comenté—. Ella decide decirle al carnicero que sus piropos la molestaban porque era una mujer casada y se le hacen una falta de respeto, ¿qué hizo el carnicero? Dejó de decirle eso, y la respetó, ella aprendió que puede confrontar al otro sin miedo y sin ser grosera y ganar un amigo, o por lo menos un no grosero.

La gente tiene miedo a enfrentarse a sus miedos, pero si somos honestos, enfrentarnos a nuestros miedos es la única salida, la verdadera, la que nos hará poder llegar a donde queremos, pero no estamos acostumbrados a eso, preferimos hacer cualquiera de las tres primeras ya descritas, es decir: Nos desmayamos, nos congelamos o huimos; es más fácil, y menos arriesgado, y así podemos “librarnos” de las situaciones, y podemos culpar a algo o a alguien, como los infantes que somos.

Un día me preguntaron ¿por qué vas todos los días a Canah? Respondí de la manera más simple: ¡Por miedo! El entrevistador se quedó plasmado, y me volvió a preguntar ¿cómo que por miedo?, entonces le respondí, ¡Claro! Tengo miedo que no funcione, por eso voy todos los días, para cerciorarme que sí funcionará; es decir, creo firmemente que Canah se realice… quiero decirles que ha funcionado, a once años de iniciar Canah “Un lugar de esperanza”, es hoy día, el mejor centro de formación integral, y ha hecho que otros centros se realicen.

El miedo es un mecanismo de alerta, y hoy día parece ser que la gente no entiende que alerta no es entrar en pánico, sino estar atentos.

Comenzó el asunto del Covid-19 (prefiero llamarlo así por aquello del empoderamiento de símbolos (corona virus, un símbolo que lo empodera) en el inconsciente, que es real, pero la gente no entiende esto) y con éste mucha información de todos lados, desde la real de la OMS (Organización Mundial de la Salud), hasta las teorías conspiratorias que si uno las escucha y sabe un poquito de historia no están tan descabelladas, sin embargo, se inició un pánico general, la ansiedad, angustia, miedo y pánico, crecieron, el distrés (el estrés malo) se disparó.

¿Qué pasa en una pandemia? Es una propagación mundial de una nueva enfermedad, en este caso, el Covid-19. Pandemia es una palabra griega pandemos que significa toda la población, donde pan es “todos”, y demos es “población”. Ejemplos como: Panamericana (toda américa) o Panteón (todos los dioses) ayudan a entender el concepto.

Pero los gobiernos nos han dicho: “métanse en su casa”, “no salgan”, “resguárdense”, sin embargo, es casi imposible para aquellos que tenemos empresas, ya sean grandes, medianas o pequeñas, meternos a las casas, pues, es dejar de generar economía para la familia; y es que los de servicios siguen, las rentas siguen, las compras de necesidades básicas para comer siguen, y algunos no somos asalariados, es decir, no tenemos un sueldo común, o un trabajo que nos cubre, somos nosotros mismos los que creamos el trabajo.

Aunado a esto tenemos la poca consciencia que tiene la gente, la poca humanidad, que no le interesa lo que a los demás le conviene, sino que piensa en ellos y nada más en ello, en este siglo somos todo, menos humanos.

Podemos ver a familias enteras saliendo a comprar el súper, es decir, la despensa de la semana, a pesar de que los gobiernos nos dicen que no salgamos; nos importante un sorbete lo que digan, muchos hacen su despensa con todos los miembros de la familia, y luego, se quejan de que el gobierno no ayuda.

La cuarentena no es de cuarenta días, quiere decir, resguardo, ¿hasta cuándo? Hasta que la pandemia se controle, es decir, debemos cuidarnos unos a otros, pero no me importa el otro, porque somos envidiosos, malos, trúhanes, y, sin embargo, exigimos que el otro/a piense en mí.

La pandemia Covid-19 nos debe enseñar a ser humanos, no a ser simplemente vividores del mundo, sino, ser hacedores de él, la vida es simplemente ser y estar, pero muchos no saben ni ser, ni estar.

Qué pasa con la gente, se pone ansiosa, distresada, angustiada, llena de miedo, o de pánico, pero no es para tanto, si sabes cómo resolver esta cuarentena.

En las redes sociales comienzan los juegos, porque la gente ahora vive en las redes, pero deberían usar un poco de su capacidad de pensar. Les daré algunos tips de cómo pasar esta cuarentena, que parece que será por algunos meses.

Y es que la gente no sabe vivir con ella misma, está casi siempre viviendo con los demás y haciendo lo que los demás les dicen hacer y con ello les dicen creer, pero no saben estar con ellos mismo o con los cercanos a ellos.

La idea es superar el miedo, y saber cómo convivir con él, manejarlo, o anularlo de nuestra vida, y cuando hablo de anular no es destruirlo, sino aprender cuándo se manifiesta y cómo controlarlo.

Antes, quiero pedirte que tomes cuaderno y lápiz, esto ayudará a poder ver lo que piensas, sientes y escribes, y a analizar eso.

1. Descúbrete: Es una palabra latina discooperire que quiere decir “destapar algo que antes se había tapado o fue oculto”, pregúntate ¿qué dejaste de hacer que te gustaba tanto? ¿Por qué lo dejaste de hacer? Comienza a hacerlo, descúbrete en ti y comienza una nueva forma de recrearte.

2. Lee: Creo firmemente que la lectura siempre traerá cosas buenas, además de conocimiento. Leer es una técnica muy buena para tiempos de ocio.

3. Juega con tu familia: Esto es si estás acompañado. Hace cuánto tiempo que no juegas ajedrez, matatena, lotería, basta, las escondidas, etcétera, juega y diviértete, eso ayudará a que conozcas más a tu familia y te distraigas.

4. Aprende algo nuevo: Otra de las cosas que sirve mucho es aprende nuevas cosas, cosas que nos harán crecer, cosas que nos gustaría aprender. Aprender activará tu neocortex y te hará más feliz.

5. Escribe: Escribir es una técnica psicoterapéutica que nos hará sentirnos relajados, además que ayuda al sistema inmune a tener fuerza. Sí, escribe tus miedos, tus angustias, tus pánicos, tus recelos, tus iras, fantasías y sueños, escribe todo lo que puedas, por una parte, sacarás toda la basura que tiene tu cabeza, para así estar mejor, y si son sueño o fantasías, podrás buscar cómo lograrlas, escribir siempre es algo genial.

6. Aprende a aceptar el miedo y controlarlo: Una de las técnicas que hago en terapia o en clases es “decirle adiós al miedo, o despedirse de él”; una de las cosas más complejas es aceptar que tengo miedo y que éste tiene poder sobre mí, la idea es quitárselo por completo, dejar que el miedo no se enseñoreé sobre mi vida, es decir, quitarle “el señor” de lo que pasa y hacer que no pase esto,  conocer ¿por qué tengo miedo? O ¿a qué tengo miedo? Me hará controlarlo, superarlo y ponerlo bajo mi servicio.

7.  Tiempo de reflexión: Hace cuánto no te preguntas ¿estoy haciendo las cosas bien? ¿Es lo que quiero vivir? ¿Me gusta lo que hago, o lo que vivo? Etcétera; hoy es tiempo de reflexión, de las cosas “buenas” o “malas” que hago y por qué las hago, y analizar si te gusta esa vida, y si no te gusta cambiarlas.

8. Buscar ayuda profesional: Muchos de nosotros nos creemos súper poderosos, intocables, y, no es así, somos tan vulnerables que nos cuesta trabajo creerlo, si no puedes con tu ser busca ayuda, llama sin pena y con confianza a expertos, ellos podrán ayudarte, pero llama a gente experta, no a gente que sólo quiere sacarte dinero, aunque sean cien pesos.

9. Escucha: Una de las cosas que pasan cuando la vida es “normal” es que dejamos de escuchar. En este tiempo de cuarentena escuchar a los demás que me rodean me hará crecer, pero cuidado, escuchar es poner los nueve sentidos alertas, no sólo el oído, sino todos, es ver cómo se mueve, como huele, qué piensa, por qué lo hace así, escuchar es callarse y dejar que el otro/a hable y se manifieste, y así lograr una “escucha” mejor, no es, oír para responder, sino escuchar para aprender.

10. Paciencia: En esta cuarentena puedes incluir en tu vida la paciencia, algo que posiblemente habías olvidado, la paciencia no es estar haciendo nada, sino estar quieto, escuchar, aprende y hacer, la paciencia siempre será un ejercicio genial.

El miedo siempre existirá mientras le das poder, siempre será un señor o una dama cuando no le tomas la medida, pero si lo haces, entonces será un esclavo que ayudará a ponerte alerta y pelear con todas tus fuerzas, y al final siempre ganaras.

En esta “cuarentena” aprende a vivir, a ser, a estar, a ser feliz, porque es una oportunidad de crecer internamente y ayudar a otros a hacerlo, no salgas de casa si no es necesario, y si sales, sal solo, aprende las reglas, las contingencias, las necesidades, y te aseguro que cuando esto acabe, serás mejor, más genial más profundo y más próspero.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

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