Mi Ralph interno

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Y el día de hoy hablaremos de algo que escribí en el 2013 porque creo que es increíble, y debe estar en la historia de ¿Qué es ser feliz?, y hablaré de la gran película “Ralph el demoledor”, y el tema se llama: “Mi Ralph Interno”.

El lema del grupo de “Los Malos” era: “Soy malo y eso es bueno, yo jamás seré bueno y eso no es malo, no hay nadie que quiera ser más que yo”.

Alguna vez vieron la película de “Ralph el demoledor”, para mí fue una epifanía, un gran descubrimiento interno, pues fue impresionante.

Hay tanto que analizar en la película, aparte de ser muy divertida. Si uno analiza los personajes que se presentan, se dará cuenta que puede ser alguien de la película. Los personajes principales son:

1. Ralph, el demoledor, que es “el malo”.

2. Felix, el constructor, que es “el bueno”.

3. La Sargento Calloun, que tiene un pasado terrible.

4. King Candy o Turbo, Aquel que hace trampa para lograr su fin, ese que siempre busca su bienestar.

5. Vanellope Con Schweerz, conocida como “la falla”, pero en realidad la verdadera reina del juego.

6. Las corredoras del juego que hacen bullying, son aquellas que no soportan a “la falla”, por ser creativa, por siempre buscar alternativas, por ser diferente y llegar a su meta.

7. El grupo de “los malos”, que son un grupo de autoayuda que busca que te aceptes como eres.

Cuando comenzamos a ver la película nos presentan a Ralph “el malo”, pero en realidad es un papel que le obligaron a ser, pues su trabajo es ser “el malo”, aunque en realidad sea muy noble, la “sociedad” (en este caso, el escritor del juego) lo puso como “malo” y debe actuar de esa manera, pues es parte de su “contrato social”, y, salirse de su papel, es no hacer lo que los demás quieren que haga, o que se supone debe hacer.

El juego va a cumplir sus treinta años, y Ralph, comenzó a tener una crisis existencial, cosa rara, pues se supone que desde los veintinueve años ya eres un adulto y no deberías tener ese tipo de crisis, al menos desde la visión terapéutica que yo manejo.

Ralph se preguntó ¿por qué “tengo” que ser malo? ¿por qué yo no me gano una medalla? Y va a un grupo de autoayuda que es el “grupo de los malos”.

No te ha pasado eso, a veces crees que tú eres el malo de la película, el malo de la vida, el malo de todo, pero no sabes por qué, sólo sabes lo que te han dicho, y no es que no hayas analizado tu vida, sino que, a pesar de hacerlo, no entiendes el por qué. Y puede que vayas a terapia y, es más, que vayas a terapia de grupo o a un grupo de autoayuda, pero no encuentras soluciones, todo se contradice, tú no eres malo, pero es el papel que “a huevo” te toca hacer.

En el grupo de la caricatura podemos ver a Zangief y Bison de “Street Figther”, aquel juego de los años 80’s que alcanzó el éxito entre la juventud, veremos a Zombie, y a Satín, entre ellos está el famoso fantasma naranja de Pacman, que es el anfitrión, y al mismo tiempo, quien lleva “la sesión de los malos”, esto es posible porque es el más viejo de todos los videojuegos, pero lo verás.

Y así muchísima gente, que se “hizo mala” porque así decía su guion, cosa que no les gustaba, pero tenían que callar, como en el contrato social se lo imponen, pero no preguntan ¿por qué? Sólo lo hacen y punto.

Ralph, parece estar cansado de la etiqueta que tiene, “es el chico malo, el que destruye, el que no quiere convivir, el que debe vivir alejado de todos”, sin embargo, él, no quiere ser etiquetado de esa manera, pues cuando alguien lo ve dice: “Es un malvado”. Pero en realidad no lo conocen, sólo conocen el papel que le tocó jugar, lo que dice el programa que “debe hacer”, es una “etiqueta, un mote, un estereotipo”, pero no es Ralph.

Así como en “Hormiguitas”, en donde debe hasta bailar como les dicen, pues salirse del “libreto” es ser rebelde y poco social.

La regla es: “Tienes que ser lo que dijeron que tenías que ser”. Parece que escucho a algunos padres, pastores, sacerdotes, profesores, familia, autoridades y hasta amigos que se la pasan diciendo: “no debes ser esto o aquello, cíñete al tú papel”. O cosas peores como: “te morirás de hambre si no haces esto, o aquello”; “se realista”; y muchas otras cosas más.

Lo que la psicología llama “efecto Pigmalión” que dice que si esperas determinadas conductas de otro, es probable que se actúe de la manera deseada.

Parece que como en la película, uno debe resignarse a la vida que se supone uno construyó, y, ni de chiste puede intentar cambiar, pues su mundo es así. Y comienza un desorden interno, porque muchas de las veces sólo haces lo que te dijeron tus papás con aquello de “estudia esto para que pueda darte una plaza”, o “haz aquello para que pueda colocarte, y así viven, odiando el trabajo, pero al menos es seguro; y si la intentas cambiar, te llaman “revolucionario, rebelde, hereje, emergente, etcétera”, cosas que creen que pueden hacerte claudicar en lo que en realidad eres.

A primera vista piensas que debe ser así, pues la película nos deja una impresión interesante, dice: “Esto es lo que te tocó ser, y no puedes ser otra cosa”. Pero, mientras vas caminando en ella se hace más y más interesante, pues no sólo Ralph se rebela ante el sistema, sino que son otros más quienes lo hacen, como turbo (aunque su rebelión sea mala), o Felix, pues se enamora al salir de su juego.

Yo les pregunto ¿Cuántos de ustedes no se quieren salir de lo que les impusieron?, ideas cómo: “Tengo que ser el hijo/a bueno/a”, “el bien portado”, la o el estudioso”, etcétera, ¿Cuántos?

Me viene a la cabeza otra pregunta: ¿Cuántos de ustedes a veces no quisiera cambiar las formas de vivir? ¿Cuántas veces no les molesta que los etiqueten? ¿Si eres médico, qué me puedo tomar para lo que tengo? Aunque no vayan a una cita; Si eres psicólogo ¿me estás analizando? ¿Qué tengo?; Si eres obrero y te ven como incapaz, flojo o conformista; ¿Cuántos?

Ralph cambia el rumbo de su historia, a él no le gusta “ser el malo”; al principio era algo nuevo, algo cool, pero después, ser “cool” dejó de serlo, pues vivía solo, no lo tomaban en cuenta, estaba solo, con una soledad impuesta, no tenía amigos, al menos no los de su juego, ellos lo rechazan por ser “el malo”; pero no se daban cuenta que el juego no se llamaba “Felix, el constructor”, sino “Ralph el demoledor”, es decir él (Ralph) era el protagonista, pero seguía siendo “un protagonista de segunda”… ¿te suena?

Cuando Ralph decide ganar su propia medalla, se mete en problemas, pues “se sale del guion”, sin embargo, estos problemas nos enseñan que, uno está hecho de otra “madera”, pues somos tipos de otro material, y muchas veces somos muy buenos haciendo lo que nos dijeron que no hiciéramos, por muchas cosas, entre ellas, el miedo a brillar; pues con nuestra madera podemos ayudar a una princesa a reconquistar su meta y su trono, como lo hizo Ralph con Vanellope, al no sólo reconstruir su auto, sino acompañarla en su carrera, y demostrarle, a ella, que no es una falla, sino que le robaron su protagonismo.

En este mundo es así, vamos a tener a nuestros propios “turbos”, personas que nos quieren robar, y muchas veces lo logran, son oportunistas, gente que roba lo que hacemos, se lo adjudican; personas que quieren pisotear lo que has construido, que pisan metas, sueños, y a las cuales tu crecimiento no les importa, solo el de ellos.

Esos que, con tal de llevarse las palmas son capaces de matar a otros, a lo menor no físicamente, pero si internamente, esos que sacan su poder, sus estudios, su grandeza (de tamaño), o sus músculos para intimidar, esos que hacen daño y después se hacen los pobrecitos, victimas les dicen.

Pero de igual manera, te vas a encontrar con aquellos, como Vanellope que te dirán, no es así, nací con el código de una corredora, ¿Por qué no he de correr? Una rebelde contra el sistema impuesto, una persona que dice, no creo que sea lo que los demás dicen, una persona, que si la escuchas, te hará crecer.

Y también te encontrarás a una persona que te deje “helado”, cuando Felix conoce a la Sargento Calhoun dice: “Siempre es así de intensa” y uno de sus soldados le dice; “La escribieron con el pasado más tormentoso”.

La sargenta Calhoun, había sufrido la pérdida de su esposo, el mismo día de su boda, cuando un Cybug se lo tragó, entonces ella se amargó y así se la pasaba siembre, amargada. Su pasado era un sofá que le recorvaba que el amor no existe, y por eso ¿para qué vivir sin destruir? Pues eso le recordaba su miserable suerte.

Piensa tantito, ¿cuántas veces no vives así? ¿Cuántas veces, no recordamos el pasado y nos torturamos? ¿Cuántas veces no recordamos el pasado y queremos que éste no duela? Muchas, infinitamente; pero eso es imposible, el pasado duele, pero eso no quiere decir que debamos sufrirlo siempre.

¿Qué importa si me dijeron que era malo y quiero ser bueno? Cambia tus estrellas, en la película “El caballero”, el padre le dice a su hijo “cambia tus estrellas, mientras lo vende a un “lord”, y el muchacho logra cambiar sus estrellas, no porque el “destino” no lo hizo, sino porque él construye su propio destino.

Si quieres cambiar tus estrellas, manda a todos y todas a la jodida, y sé, lo que tú quieres ser, no es una lucha de egos, el Ego no es más que un perro rabioso que te dice qué debes hacer, y que no debes hacer, además de decirte por qué hacerlo, aún y que tu Ello te diga “sé feliz, libérate, pues naciste para ser libre”.

Le tememos tanto a ser libres, que preferimos amarrarnos al ¿qué dirán? Y dejamos que los demás nos digan cómo debemos vivir, cómo debemos pensar y cómo debemos actuar.

Desde la casa, la escuela, la iglesia, las autoridades, todos nos dicen ¿cuáles son las reglas que debemos seguir y las que no debemos hacer? Y entiendo que Maslow nos haya dicho que “tenemos” la necesidad de estar dentro de un grupo, pero ¿quién escoge el grupo por mí, yo o los demás? Y si los demás lo hacen ¿por qué no hago yo mi propio grupo?

Ese miedo a ser libres y mandar al carajo a todos, ¡sí, a todos! es lo que Ralph nos invita a hacer cuando se rebela ante el sistema impuesto donde le dijeron que su papel era que “él debe ser malo” y él decide enseñarle al sistema que eso es falso.

Ralph es la respuesta de muchas plegarias, él te invita a abandonar tu zona de confort, a dejar de lacerarte y dejar de decir “soy lo que soy porque yo decidí serlo”, sin que esto tenga una gota de verdad, pues es un engaño de tu cerebro para que no pese tanto no ser tú mismo.

Felix, “el bueno”, en realidad amaba a su amigo Ralph, él se daba cuenta que el código estaba escrito así, y también se resignaba, aunque no le gustara, pues “así está escrito”. Felix, a diferencia de los vecinos sabe que sin Ralph el juego está perdido, y por eso él es el más importante y quiere que Ralph lo sepa, pero en ese proceso se enamora y entonces también se da cuenta que el código puede irse a la jodida; Felix también está en una zona de confort, recibe pasteles, medallas, aplausos y se olvida que él no es el protagonista de las cosas, que al igual que Ralph tiene impuesto un papel que posiblemente no quiera jugar.

Y en la vida te enfrentaras a un grupo de gente malora, gente que le gusta verte hundido/a, los bullying o matones, éste, puede venir de sectores externos como gente del trabajo, de la escuela, del club, amigos lejanos, y el interno que es el más doloroso, familia, amigos íntimos y hasta mentores; ellos querrán verte mal, no saben por qué, pero igual que Ralph y Felix, así les dijeron que tenía que ser su papel y lo hacen, pues, no saben hacer otra cosa.

Esa gente dirá cosas como: “es peligroso, no vas a poder, y qué harás si no puedes, yo no te apoyaré, no eres realista” y un sinfín de cosas más que dicen o hacen para que no llegues a tus metas.

Sin embargo, cree en ti, como Vanellope, no eres una falla, no eres un error, estás aquí para brillar, ¡Hazlo! Date cuenta el valor que tienes y camina con valentía, deja de llorar, levántate y camina.

Cualquiera que sea el papel que quieras jugar en la vida, siempre busca que sea un papel que no destruya a nadie, que construya puentes, que no sea impuesto, que sea sin miedo, y sí con lectura, crítica a la injusticia, la flojera, la charlatanería, porque tú puedes ser mejor cada día, y esa es la idea, ser mejor versión de ti, cada día.

Mi Ralph interno me dice que no quiero, ni debo ser como los demás esperan que sea, soy lo que YO quiero ser y me hago responsable de eso, no hay nadie que me impida ser mejor, y como dice la oración: “No hay nadie que quiera ser, más que yo”.

Anda, te invito a salirte de lo que no te gusta, de lo que no amas, de lo que te impusieron por ser “seguro” y que obviamente tú dejaste que lo pusieran en tus hombros, no importa si es una plaza que tu padre o madre te dio, o un trabajo, o un lugar, si ellos te aman, tendrán que aceptar lo que tú amas.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

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