¿Quién dice la gente que soy? Y cómo dejar de traumarte

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Hoy, vamos a hablar de un tema al que veo que mucha gente tiene pavor, aunque lo niegue, por ser tan mentado y porque “a mí no me importa lo que digan de mí” que es falso, a muchos el 95% si les importa y muchísimo, es más hasta se estresan por pertenecer al estatus quo. Hablemos pues de ¿quién dice la gente que soy? Y cómo dejar de traumarte

Si algo resulta terrible en la vida es no ser feliz, pero es peor (piorts dijera un cuate para burlarse) mentirse a sí mismo, y es que la gente se miente y luego no sabe cómo cubrir sus huellas, porque seamos honestos ¿cuántos de ustedes están supeditados a qué pensarán de mí los demás? Y cuando hablo de los demás no sólo hablo de la gente que está afuera, como vecinos que nunca les hablo, el cuate de la tienda que siempre me atiende, la señora de las tortillas, etcétera; hablo de la gente de adentro de mi círculo, padres, hermanos, familia, amigos cercanos, colegas del trabajo, amigos de café o té, compadres, hijos, etcétera; sé honesto/a contigo ¿realmente no estás preocupado por lo que dicen de ti? ¿Realmente te tiene sin cuidado cómo te ven?

Porque conozco infinidad de personas que presumen eso de “no me importa lo que digan de mí”. Pero están espantadas porque no los vean gordos, flacos, sin chichis, sin nalgas, sin esto o sin aquello; fíjense que jamás los he escuchado que se preocupen porque no los vean sin cerebro, ¡bueno!, pero ese no es el tema.

El estrés, mejor dicho, el distrés que causa el pensamiento pasivo de ¿qué dicen los demás de mí? Es desgastante, mucha gente se enferma por estas situaciones, otros viven angustiados, y los menos jodidos.

Albert Einstein decía: “Preocúpate más por tu consciencia que por tu reputación, porque tu consciencia es lo que tú crees de ti, y la reputación es lo que los demás creen de ti, y lo que los demás crean de ti, es problema de ellos, no tuyo”.

Y Einstein tenía y todavía hoy tiene razón, porque la gente siempre será “bien opinionada”, pero muchas de las veces su opinión está basada en meros prejuicios, jodidencia, y no en objetividad.

Y es que seamos realistas, muchas de las personas se limitan a no hacer cuando alguien cercano a ellos cuestiona su capacidad de conseguir aquello a lo que se sueña, de los proyectos que uno tiene, y lanzan flechas directas al corazón que dañan, que hieren y muchas veces hasta matan las ganas de seguir, y no es por culpa de ellos, sí, no es culpa de los que lanzan las flechas, es culpa de uno que les hace caso y les da el permiso de poder hacer de nuestra vida un papalote.

Y es que cuando no decides hacer lo que te venga en gana, otros lo harán y ni cuenta te darás, porque estás pensando ¿qué dice la gente que soy? ¿Qué pensarán de mí? ¿Les caeré bien? ¿Pensarán que soy a todo dar o agradable? Etcétera

Y otra vez regresamos al tema de ser víctimas (vístimas dicen actualmente) y eso se da porque no entiendes que jamás, nunca, never, podrás evitar que la gente te critique, y sobre todo pongan piedras en tú camino, porque esa gente que hace criticonería, jamás crea.

Y si dejas que te afecte entonces estás más jodido de lo que piensas, porque ellos y ellas, te repito, no saben qué es crear, pero sí saben qué es hacer criticonería, y sí, duele, lo sé, pero no por eso debes dejar de hacer lo tuyo, tú eres un creativo, todos lo somos, pero pocos se animan a realizarlo porque tienen miedo de ¿qué dirán si no me sale? ¿Qué dirán?, ¿qué dirán? Muchas cosas, pero la gran mayoría de los que digan algo jamás se han arriesgado a nada, y los que lo hemos hecho diremos “dale, otra vez, de otra manera, hasta que te salga, pero no te rindas, si puedes, comienza, otra vez, pero esta vez desde la experiencia”.

Recuerdo al Cristo de los cristianos, ese Jesús que decía ¿quién dice la gente que soy? Y la respuesta era, un profeta, Juan el bautista, X, Y, pero no por eso dejo de hacer lo que quería hacer, ni se puso de víctima a llorar porque nadie creía en su proyecto, sólo caminó e hizo lo que él quería, aún y que los demás no quisieran, y al grado de ser asesinado por los buenos de la época, él siguió su proyecto, y eso dijo “Eli Eli lama sabachtani[1]” que quiere decir “Dios mío, Dios mío, para esto fue elegido”, o sea no fue elegido para tener diez mil seguidores, y sin embargo, tiene más, fue elegido para enseñarle al pueblo que se puede ser humano y dar amor al próximo, simplemente por ser humano, y no lloraba por los pasillos por lo que la gente creía o decía de él.

Y es que sí es gacho que la gente que se supone debería apoyarte es la que más te tira; la que se supone debería cobijarte, es la que más abusa; y nosotros le damos mucho valor a lo que digan.

En mi libro “El amor es una mierda”, en el penúltimo capítulo hablo de “Amor propio” y digo que lo puse casi al final porque para mí, el amor propio sólo se puede dar después de los 29 años, pues ya eres un adulto, así es a partir de los 29 ya no puedes actuar como joven, o adolescente, mucho menos como niño, y eso no quiere decir que no tengas actitudes de ellos, una forma es que tengas la curiosidad de un niño y otra el comportamiento de él; o que tengas la calentura de un puberto, pero no que actúes como él; el adulto es una persona libre, que no da explicaciones, ni excusas, ni pide permiso, se hace responsable de lo que hace; nadie puede regañarlo porque se supone él o ella toman sus propias decisiones, y eso no pasa con los jóvenes, y menos si estos viven en casa de sus padres, o sea que si tienes más de 29 años y sigues viviendo con tus papás, eres un adulto biológicamente, pero quien sabe qué edad mental tengas.

Y me pueden decir ¡Ay, no estoy de acuerdo con lo que dices! Y yo les diré “¡No me importa!”, mira deja te digo, si yo tengo ganas de tener sexo en casa, agarro a mi esposa y lo tengo, arriba de la mesa, en la sala, en la silla, en las recamaras, en el baño y si mis hijos están ahí, los corro a que vayan a ver si ya puso la puerca, porque tendré sexo con su mamá… ahora, tú tienes ganas de tener sexo con tu pareja, ¿corres a tus papás porque tienes sexo con ella? Es más, mi esposa puede gritar, gemir, hacer alaridos si se le antoja, y mis hijos, los vecinos, y la cuadra y la colonia la puede escuchar y a ella y a mí nos vale una chingada porque somos adultos… ¿Tu pareja puede gritar, gemir, etcétera cuando vives con tus papás?

Ok, no eres casado, pero no vives solo o sola; cuando lo haces puedes meter a quien se te antoje a tu casa y coger sin problema alguno y si la cuadra ve que es bien mujeriego o una zorra y no te vale madre, entonces entras en el rubro de ¿Qué piensa la gente de mí?

Porque a un adulto eso no le interesa, él o ella sigue caminando, no le pone atención al quejido de los demás, no le interesan en lo más mínimo, porque los quejidos son porque él o ella emprende, crea, es lindo/a y sabroso/a, porque su estima está bien.

Y bueno, por otro lado, están varias teorías que nos dicen que sí nos importa, pues: 1) Somos seres gregarios, es decir, nos juntamos en manadas, tribus, sectas, grupos o como quieras decirlo; 2) Necesitamos la necesidad de aprobación para seguir avanzando a nuestra cima (según Maslow).

Es más, la doctora Natalia Sylvia Ramos coautora del libro “practica la inteligencia emocional” y profesora de la Universidad de Málaga dice: “El ser humano es social y eso le lleva a establecer lazos entre iguales y a mostrarse especialmente sensible en lo relativo a querer agradar a los que le rodean”.

Y estoy de acuerdo con ella, pero cuidado, ese “agradar” tiene sus límites, porque si es no más lo que es para la sana convivencia no hay problema, pero si es así porque debo esclavizarme entonces sí hay problema.

Hace un tiempo Solomon Asch hizo una teoría que se llama “Teoría de la conformidad” allá por los años 50’s, y estos hasta la actualidad nos ayudan a entender el comportamiento de los seres humanos ante la presión social. El experimento era el siguiente, a unos estudiantes se les preguntaba la longitud de una línea dibujada en tarjetas ¿cuál era más larga y cuál más corta? Todos los alumnos con excepción de uno eran cómplices de Asch y la función de los cómplices era dar una respuesta incorrecta para confundir al alumno que no era cómplice, el 76% de los estudiantes no cómplices cedían por la presión social. Lo interesante es que hubo un 25% de no cómplices que jamás cedieron ante la presión de sus compañeros.[2]

Es más, Asch lo hace en un elevador, y dice que la gente cede ante la presión social porque cree que, en grupo, la responsabilidad moral como individuos se vuelve más colectiva, y por ende afecta nuestras decisiones.[3]

Consuelo Angarita Arboleda dice en su libro de “Psicología social. Teoría y práctica en la página 12[4]: “En función del entorno social, el ser humano se forma con una tendencia hacia los demás y no en función de sí mismo”.

Entonces vemos cómo podemos ser influenciados por ¿quién dice la gente que soy? Porque sentimos la presión social, sin embargo, al grado de perder nuestra propia individualidad, nuestra toma de decisiones conforme a mis sueños y gustos, entonces se vuelve peligroso.

Y es que, si todavía te afecta mucho lo que dicen los demás, al grado de dejar de hacer lo que quieres, o dejar de comer, o hasta no dormir, quiero decirte que eres un ego dependiente, es decir, necesitas el aplauso, sí, eres de esas que dicen “Estoy gorda” con un cuerpazo, para que digan, “no amiga, o nombre como crees, o lo más vulgar gorda me la pones” o pones “como un cerdo” para que te digan “no mames si estas re cuadrado, o te digan estás bien papito, etcétera”; además, no eres lo suficientemente maduro, y para madurar hay varias cosas que tienes que hacer:

1. Evita a la gente que se la pasa chingando, jodiendo, o como quieras decirle: Con ideas de “no vas a poder”; “eso es bien difícil”; “¿Para qué te arriesgas?; etcétera. Ese tipo de gente no vale la pena en tu vida, no importa si es mamá, papá, hermano, pareja, hijos, etcétera, ellos no deben estar cerca de ti porque hacen mucho daño.

2. Lee: Una de las cosas más importantes para subir la estima y poder dejar a un lado los ¿Qué dicen de mí? Es la lectura, ésta, da seguridad, confianza, respeto a uno mismo y sobre todo nos enseñará que lo que piensan los demás de uno, no importa, sobre todo si lees a gente como Nietzsche, Hiedegger, Sartre, Meza Flores (digo, no por hacer un comercial, pero es la neta).

3. Defiende lo que crees y estructúralo: Por eso la lectura. No puede ser posible que mucha gente defienda a su hermanito, a su papá, a su mamá, a su abuelita al grado de querer arrancarle la cabeza al “agresor”, pero cuando tienen que defenderse a ellos mismos se hacen chiquitos, y sus argumentos desaparecen, y muchas veces te quedas como idiota viendo al limbo.

Fíjate, en One Piece, un manga y anime japonés, luffy, es un muchacho que quiere ser el rey de los piratas, él come una “fruta del diablo” que lo hace ser de goma, el problema con estas frutas es que si él cae al agua es peso muerto, es decir, se hundirá y morirá, porque su estructura ósea se vuelve como piedra y no puede moverse.

Un día, cuando era pequeño, un ladrón llega a la cantina en donde está Shanks, un pirata de renombre amigo de Luffy, y el ladrón golpea a Shanks y éste no se inmuta, pues cree que no tiene por qué pelear, que no vale la pena demostrar su poder, sin embargo, Luffy está molesto, es un niño, tiene una rabieta; pasa el día y los ladrones están ahora en la cantina, y Luffy los enfrenta porque se están burlando de Shanks y sus piratas, entonces los ladrones se llevan a Luffy para darle una lección y es cuando aparece Shanks y ahora sí les da una lección, al grado que el jefe de los ladrones se fuga con Luffy a alta mar, arroja a Luffy al agua, éste morirá pues es peso muerto, llega un gigante del mar, una serpiente, se traga al ladrón, cuando va a comerse a Luffy aparece Shanks, la serpiente le arranca un brazo, pero Shanks salva a Luffy y le dice lárgate, mientras se le queda viendo con una mirada que paraliza a cualquiera, pues es una mirada llamada Haki del rey, en donde casi todas las personas caen desmayadas si no tienen el espíritu de valentía de soportarla, que Luffy desarrolla con el tiempo.

Pero qué con eso, simple, Shanks no se mete en un mero pleito callejero con gente más débil que él; Shanks sabía desde que oyó al ladrón bravucón que éste, no era merecedor ni de una cachetada de su parte; haz lo mismo, no te metas en pleitos innecesarios o en explicaciones a quienes no tienes por qué darlas, pero si lo vas a hacer, si vas a defender tu punto, como Shanks hizo cuando secuestraron a Luffy; ¡gana!, es decir, que sea pensado, analizado y con fundamentos, que la otra persona no sepa ni por donde le llegó el madrazo, porque tú sabes tu sueño, y sabes cómo hacerlo real, y sí, que vea(n) que te vale madre lo que piensan de ti.

4. Ten claro quién eres: Para poder avanzar debes aprender que eres un ser humano único e irrepetible, y debes creerlo, cultiva tu mente, tu alma y tu corazón, para que puedas dominar tus emociones y sepas qué es la inteligencia emocional y no te derrumbes al primero, ni al último comentario y sigas caminando, porque si no te puede pasar lo que les pasa a muchos, que quieren hacer algo, pero por temor a que no les salga o que los critiquen mejor no lo hacen y entonces dejan de creer en ellos. Recuerda estas palabras:

“Pude haberle apostado a cualquiera, lo que les dio coraje es que me aposté a mí mismo”

                                                 Marco Antonio Meza Flores

5. Complacer a los demás antes que a ti es la manera más tonta de autodestruirnos: Recuerda esto, jamás lo olvides, todos tus críticos, todos tus señaladores, todos y todas, al final del día no van estar, sólo estarás tú contigo mismo, nada más, y no puedes, ni debes quedar mal contigo jamás, así que comienza a complacerte a ti.

La cantante y compositora estadounidense Sheryl Crow dijo:

“Yo no sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”.

6. Trabaja tu autoestima: En mi podcast número 29, hablo muy claro sobre esto y doy métodos para cómo trabajarlo, así que no me detendré a hacerlo.

7. Trabaja la asertividad: Ser asertivo no es malo, pero ser asertivo y no complaciente, ser asertivo es una fórmula de mandar a al carajo de manera diplomática y no hipócrita a los demás… aunque a muchos no les guste reconocer que esto es así.

8. Ve a terapia: Si las molestias persisten ve a terapia. Es verdad, si crees que no puedes o no sabes cómo dejar de hacer esto, ve a terapia, te ayudará muchísimo.

Como punto final: Fíjate, los que posiblemente, y escucha bien, “POSIBLEMENTE”, deberían preocuparte ¿qué piensan de ti? son tus mentores que te impulsan, y pueden ser tus padres, amigos, hermanos, familia, maestros, líderes, etcétera claro está, pero ellos, los que te impulsan, jamás harán algo para cortarte las alas, para que te preocupes ¿qué piensan de mí? al contrario, se harían a un lado si estorban para que vueles, te frustres o te metas ansiedad.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] Una disculpa al lector por no explicar tan a fondo esta parte del escrito, sólo quiero recalcar que la gente judía no hablaba griego, así que esto es en arameo.

[2] Pueden ver el experimento en https://www.youtube.com/watch?v=tAivP2xzrng

[3] Pueden ver el experimento en https://www.youtube.com/watch?v=aaAqNXsW9A4

[4] Arboleda, C.A. (2007). Psicología social. Teoría y práctica Barranquilla, Colombia: Ediciones Uninorte.

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