Invertir en mí

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Hoy vamos a hablar de un tema que la gente como siempre presume que hace, pero no lo hace. Invertir en mí, es decir, que ellos presumen cuidarse, pero en realidad cuidarte no es invertir en uno mismo, forma parte, pero esto es algo más profundo, veamos.

Ya saben que vamos a ponerle fin a algunos asuntos, porque definir ayuda a entender de qué estoy hablando, cuando hablo de esto o de aquello.

¿Qué es invertir? Es una acción que consiste en poner dinero, tiempo, espacio, corazón, emoción, sentimiento, pasión hacia un objetivo, que me traerá no sólo satisfacción sino dinero a futuro.

Ah qué dijeron, yo invierto en mi carro ¿lo piensas vender más de lo que le metes? O yo invierto en mi salud física yendo al gimnasio ¿piensas vender tu cuerpo o concursar en cosas de belleza o modelar o algo que te de dinero por el cuerpo que tendrás?

Escucho a la gente decir “invertí en mi casa”, me pregunto ¿la piensas vencer? Porque he leído a Donald Trump, Kysosaky, y hasta Slim decir que una casa y un carro no son inversiones si no te dan dinero, más bien son gastos.

Invertir es tener la idea que en un futuro tendrás ingresos monetarios, aunque pierdas todo el dinero, la idea es que al final de la “inversión” haya una ganancia de dinero, no de satisfacción interna.

Porque entonces dirás “la salud mental entonces no es una inversión”, claro que lo es, porque con ella al levantar tu estima tienes mejor rostro, puedes tener mejores conversaciones y por ende mejor entendimiento de las cosas, lo cual ayudará a crear tu propio negocio o subir de puesto porque estas aprendiendo el doble o el triple debido a que tu cerebro está más relajado, no me creas, investiga, la salud mental es una de las cosas que más genera economía porque estás feliz y la felicidad atrae al dinero, y el dinero se lleva con el dinero, de ahí que les diga que los millones se juntan con millones y los pesos con pesos… ah pero vete con cuidado porque esto no se dará en uno o dos años, a lo mejor en diez o doce sí, así que tranquilo y a comenzar a sanar.

Una de las mejores inversiones que tú puedes hacer en tu vida es obtener conocimiento, pero buen conocimiento, no un papel porque eso no es conocimiento, es sólo un papel. Yo estudié neuropsicología en la Universidad de Harvard. Hace tres años abrieron un diplomado de “neuropsicología”, había dos opciones pagabas una cantidad fuerte en dólares por materia, que, si no mal recuerdo eran en peso mexicano como 350 mil pesos por 6 meses más menos, o, tomabas el curso de manera gratuita pero no te daban ni un papel, ni las gracias, ni nada, sólo la información, ¿qué creen que hice? Lo tomé, porque es información con gente muy chingona que me ayudará a saber y es información buena… y gratis, ¡qué de lujo!, algunos dirán “pero Marco, el papel te hubiera servido” ¿para qué? Para presumir que estudié ahí, para ponerlo en un cuadro, naaa, un profesor con tres doctorados me dijo un día “eso sólo son cartones que se deben tener guardados en un portafolio”, y eso hago, todos los papeles están guardados en un portafolio; no quiero presumirlos, de nada sirve lo que diga un papel si no aprendí ni la O por lo redondo. He estudiado en muchas escuelas que para muchos son sólo sueños y no tengo papel que lo avale, años después cuando tengo el dinero lo solicito y me lo dan porque tengo buena impresión por mis resultados en clase, el papel no importa, lo que importa es que le inviertas el tiempo y el espacio, claro, si tienes el dinero, pues también el dinero, porque el conocimiento te dará DINERO, es decir, invertiste en ti.

Grábate bien esto, invertir en tu mente te dará mucho dinero, lee y aprende a tener comprensión lectora, busca gente que sepa más que tú, no a peleles que porque traen charola creen que saben, aquí en Reynosa me enfrento a muchos teólogos que no saben ni los idiomas bases, pero se creen teólogos; he compartido la radio y mesas de debate con doctores, sí, Ph. D en Gestalt que no saben qué es existencialismo, fenomenología y filosofía zen, ¡las bases de la Gestalt! ¡Ah, pero eso sí! Son Ph. D en Gestalt y con cédula… ¿Y?

Invertir no es tener papeles que digan que sé algo, porque esos se pueden comprar; invertir es aprender a hacer dinero, con aquello que sé hacer, desde desvestirme, hasta hacer una empresa, pero, que al final, me dará dinero.

Invertir en mí es gastar en cosas que me darán dinero, y muchos le tienen muchísimo temor al tema de dinero y es claro que tienen mente de pobre, Cantiflas dijo un día “yo nunca fui pobre, sólo no tuve dinero un tiempo”, y es que la pobreza es mental, por eso hay que invertir en uno, por eso hay que ir a terapia, por eso hay que dar al otro sin pedir nada a cambio, porque si das para que te den, no estás dando, estas negociando retribución a corto, mediano o largo plazo.

La gente cree que humildad es no aplaudirte tus triunfos, por favor, eso es estupidez, no humildad, la humildad es dar lo que tengo, no lo que me sobra, sino lo que tengo.

Un día un amigo neurocirujano me dijo “no deberías dar clases de terapia de pareja” —¿por qué? Pregunté yo— Porque es tu fuerte —me contestó— y qué tiene eso que ver —le volví a decir— Pues van a saber y serán tu competencia —me dijo— qué bien no, tendré competencia que sabe lo que hace y no la bola de pendejos que dicen que tratan parejas y están llenos de prejuicios o porque leyeron a Riso o a mí, ya sienten que saben tratar parejas —repliqué— Él sonrió y me dijo, llegarás lejos amigo, llegarás lejos.

Cuando uno invierte en sí mismo, hace la mejor cosa que puede hacer en su vida, porque luego tienes tiempo para el trabajo, la pareja, los hijos, los padres, los amigos, pero no para ti, chécate el podcast “mesa para uno” de un servidor, a veces es lindo comer solo contigo, eso es invertir en ti mismo.

También hay otra forma de invertir en uno, esta es la menos conocida, pero funcional, me atrevo a decirla porque la llevo haciendo desde hace ya cinco años, pero leí un libro de Cano que se llama “Pobre, Rico, Millonario” y habla de la vida de Jünger Klaric el mejor neurovendedor del mundo, y eso me dio el “empoderamiento” para decirlo, o me quitó la venda o el miedo de decirlo y no pasar como un desquiciado, porque loco ya estoy. Les cuento:

El otro día fui a comprar un libro, me topé con una familia, ellos eran jóvenes, unos treinta años, y una niña de unos ocho o nueve años y me pidieron dinero, claro que no les di, pensé pueden trabajarlo, que idea esa de andar mendigando, digo, viví con pobres y sé que para muchos es mejor estirar la mano que ponerse en acción; adelante, ni diez metros estaba una persona de unos sesenta, setenta años, vendiendo manzanas acarameladas y picosas, llegué y le di veinte pesos, a cambio de nada, a cambio de una sonrisa que él me regaló y me dijo gracias y me llenó de energía del universo, porque di sin pedir nada a cambio y porque él merecía ayuda, eso es también invertir.

Les enseño a mis hijos a darles a los meseros más del 15% de su propina hasta el 50% porque eso les dará a ellos energía universal, porque la gente se pone feliz por eso, y sí, el dinero ayuda a ser feliz, compra felicidad e invierte, te aseguro que te llegará el doble o triple de eso, pero que sea para hacer feliz a otro.

Porque déjame te digo, ayudar a los demás, sabiendo a quién ayudar, te dará felicidad, se escucha extraño, pero, es real y puede leerse o sonar muy desquiciante, pero te invito a hacerlo, ve a dar sin pedir nada a cambio, sólo da y te darás cuenta que sin querer estás comprando felicidad… ¡Qué raro!

Y es que invertir en ti es la mejor cosa que puedes hacer, y seguiré insistiendo, porque te puede llevar años, imagínate tienes veintidós años, comienzas a trabajar en una empresa, y nunca te corren y tú no renuncias, “creces”, según tú, pero trabajas para ella de veinticinco años o veintiocho años y jubilarte, con un buen sueldo, apenas tienes cincuenta años, pero, puedes todavía seguir creciendo, es visto que una persona que se jubila y deja de ser “activo económicamente”, se va marchitando porque no sabe hacer otra cosa.

Pero ahora te la cambio, comienza hacer tu propia empresa, veintidós años, te aseguro que para los cuarenta años podrías jubilarte, pero tu mente es tan creativa que seguirás creando cosas, porque trabajas para ti, te has cultivado, porque cuando uno pone una empresa, uno debe buscar crecer, crear, y seguir adelante, porque se disciplina, se innova, se recrea, y los vientos de frescura se darán en cada tiempo, porque no es “caer bien a la gente”, es ayudarlos a ser mejor versión de ellos, y en ese proceso te juro que no les vas a caer bien, porque no es siempre aplauso y sonrisa, muchas veces ponerlos en su lugar y continuar el camino.

Invertir en ti es lo mejor que puedes hacer, lo diré hasta el cansancio, compra un libro bueno al mes, en serio, cómpralo, no pierdas el tiempo en malas lecturas; olvida un poco los antros y las juergas, digo, son ricas, pero quitan mucho tiempo y no dan nada de sabiduría; investiga en lugares confiables, olvida Wikipedia, Rincón del vago o Mis tareas punto com; ve a lugares como Scielo, usa google académico, Scribd; métete a talleres que te ayudarán a crecer, si vendes postres métete a esos talleres y no a los de carpintería, en serio, invierte en ti y te aseguro que será lo mejor que harás en tu vida.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.

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