Me gusta la mierda en tacos

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Y el día de hoy hablaremos de un tema interesante, le puse de esa manera porque un gran amigo Hematólogo siempre dice “es que nos gusta la mierda en tacos”, y es verdad a la gente le gusta estar jodida y lo disfruta, entonces hablaremos de “Me gusta la mierda en tacos”.

Para comenzar te haré unas preguntas:

1. ¿Crees que por más que lo intentas no mejoras o no resuelves tu o tus problemas?

2. ¿Crees que la solución a tu o tus problemáticas dependen de lo que hagan o dejen de hacer los demás?

3. ¿Crees que no puedes enfrentar la vida que tienes y el mundo que te rodea?

4. ¿Buscas siempre justificar tu actitud?

5. ¿Buscas ayuda, pero no sigues los consejos que te dan?

6. ¿Sientes que la gente no te comprende, pero sí te juzga?

7. ¿Te molestas cuando la gente te quiere ayudar?

8. ¿Te molestas cuando la gente no te quiere ayudar?

Si por lo menos contestaste cinco de las ocho que sí, tengo que decirte que te gusta hacerte la víctima y auto-compadecerte, y lo que es peor: “te gusta la mierda en tacos”.

En estas semanas me decían varios de mis pacientes “Marco, porque nos gusta sufrir, porque nos gusta estar enfermos, a pesar de saberlo, a pesar de vivirlo, por qué nos gusta esto”, yo les contestaba lo mismo a todos, “es que les gusta la mierda en tacos, pero sin cebolla para que no apeste la boca”.

Y es que no se trata de ningún síndrome, ni de ninguna enfermedad, no es hipocondría, tampoco münchhausen, ni trastornos ficticios, es más, no es PVT (Pinche Viejo/a Teatrero/a), porque a veces no es una enfermedad física, que como ya he dicho se generan el 98% de ellas en la cabeza, sino es queja de amores, queja de dolores, queja del otro y de mi infortunado mundo de mierda en el que vivo, o que otros me hicieron vivir.

Comenzamos con la debida respuesta que es importante saber “tienen una minina o nula autocritica, es decir, no aceptas que estás equivocados, que tienen errores, que no se dan, etcétera, los demás tienen la culpa de todo aquello que les rodea y de todo aquello que sienten, son personas que antes de analizarse, buscan a quien culpar de sus malestares, los escucharás diciendo “es que si no hubiera sido por X o por Y yo no me sentiría así”, o que tal “es que me hicieron enojar”, “es que mi pareja es X o Y por eso no estoy a gusto”, “es que mis padres no me enseñaron a X o Y, o no me abrazaron, o no que querían, o no me escucharon, etcétera” lo entendería de un niño, pero de un adulto a partir de los 30 años, eres un adulto, y tus padres no tienen culpa de que tú seas irresponsable, no te quieras hacer responsable de tu vida.

Ahora, podría ser una justificación de muchos ¡ah, pues eso es a partir de los 30 años! Pero en México la edad adulta o, mejor dicho, la edad en que eres ciudadano son los dieciocho, es decir, a esa edad tu puedes hacer de tu vida un pepino si quieres, pero debes pagar el precio de eso, que es salirte de casa de tus papás, y comenzar a mantenerte tú solo, porque es su casa y son sus reglas… o se supone.

Odin Dupeyron dijo: “Sólo hay una cosa más dolorosa que aprender a putazos: No aprender… ¡ni a putazos!”. Cuando leí esto recordé a varias personas, bueno a mucho más que varias, personas que he conocido en el camino y hasta pacientes, que tristemente y por no querer resolver sus problemáticas renuncian a las terapias, pero al hacerlo, se quedan más mal de lo que ya andaban y lo peor, es que ahora tienen un psicoterapeuta a quien culpar.

¿Por qué nos gusta la mierda en tacos? Simple, porque nos gusta sentir autocompasión, así como no me gusta la autocrítica, soy fan de la autocompasión, el sufrimiento y la victimización.

John W. Gardner, Secretario de salud, educación y asistencia social en Estados Unidos dijo: “La lastima por uno mismo, es uno de los narcóticos no farmacéuticos, más destructivos. Es adictiva, da placer sólo al momento y separa a la víctima de la realidad”.[1]

Esto se da por tener autoestima baja, y aunque no lo quieran creer muchas de las personas más bellas y bien formadas tienen autoestima bajísima o nula, igual que muchos cerebritos, pero aquí no hablaré de autoestima, ya hable de ella en el podcast número 29; y como es sabido, la baja estima hace que se busquen culpables por lo que me pasa, y, por ende, que no maduremos.

Esto se da por la educación, no sólo la de casa, sino la del entorno que me rodea, y es que no les enseñan a aceptar las cosas que no pueden cambiar, sino todo lo contrario, a buscar cambiarlas y eso trae frustración, o a intentar controlarlas, y al no poder, eso trae ira.

Añade a esto, la falta de conocimiento en cómo ver las cosas desde otras ópticas o perspectivas, porque se les cierra el mundo. Un ejercicio que le pongo a mis pacientes que no ven más perspectivas es: Toma lápiz (pluma) y papel, anota el problema como título, ahora ve todas las posibilidades de cómo lo resuelves, anota eso, y ahora ve a un lugar más alto, o ponte de cabeza, y piensa en el problema, y ahora ve todas las posibilidades que tienes, y añade más, desde lo más absurdo que se te ocurra, hasta lo más loco, cuando termines, descansa un rato o duerme, y después te sientas y vas descartando las posibilidades de resolución que crees que son absurdas, después las que no convienen y deja sólo las que convienen y pueden ayudarte, es tiempo de la acción, hazlas.

La idea del sufrimiento (de la cual hablé en el podcast número 39) es mentirme que sigo sufriendo, ya lo he mencionado Sufrí (pasado) miento (presente), me sigo diciendo hoy, aquí y ahora, que mi vida es un asco de vida, y que crees que le enseño a mi cerebro, que mi vida es un asco y eso hace en la realidad, recuerda el cerebro no hace bromas.

Porque la verdad, todos hemos sentido dolor, pero la miserabilidad o el sufrimiento es problema de cada uno, yo puedo sufrir porque en Canah no salían las cosas cómo yo quería, o, hacía que las cosas sucedieran, y a pesar del dolor de muchos, son once años haciendo cosas para la gente de Reynosa, para los terapeutas, y lo he dicho con orgullo, aquí se han formado los mejores terapeutas de la ciudad, porque yo tengo los mejores profesores, amados, libres y bien pagados.

Y es mira, te voy a decir algo, cuando comienzas a creer en ti, comienzan los milagros. Es verdad, hazlo o no lo hagas dice Yoda, pero acciónate, deja de pensar que los demás tienen culpa de tus decisiones, crece, si yo hubiese aprendido esto a los veinte años, hoy sería un genio en potencia.

Los papeles de víctima comienzan desde la niñez, pues al ser dependientes de los padres, maestros y autoridades, nos hacen sentir pequeños, y es que les dicen estúpidamente que deben guiarnos, y no, en realidad deben caminar con uno, la guía a veces es en el camino de otro, entonces sus caminos están jodidos; esto no deslinda que a partir de la edad adulta culparlos es tonto. Un niño feliz, es un niño que se hace responsable, aún y sabiendo las consecuencias de lo que hace.

Las víctimas viven en ambientes de les enseñan a compadecerse constantemente y escuchan cosas como “pobre de él/ella”; “es que los maestros son injustos con él/ella, porque les cae mal”; “es que sus padres no son cariñosos con él/ella”, etcétera. No son víctimas, aprenden.

Pero cuidado, esto no los justifica, porque ellos pueden tomar una decisión después de esto… o de los treinta años, pero prefieren comer la mierda en tacos, en lugar de comer fajita o pollo asado.

Además, tenemos el ejemplo de los padres, si alguno (sobre todo el que nos gusta seguir) camina con la bandera de víctima, tendemos a seguirlo, porque lo admiramos.

La peor forma de ser víctima es cuando en realidad sí fuimos víctimas, de abuso, ya sea físico, sexual, psicológico, emocional, el impacto es increíble, porque algunos no se recuperan, porque les hace mucho daño, y se debe trabajar con ellos, y a veces, dura mucho tiempo, porque hay que eliminar dolor e intensificar identidad, fortalecer estima y enseñarles que ellos/ellas no tuvieron culpa de nada.

Que me guste la mierda en tacos no es algo aplaudible, todo lo contrario, es cuestionable, a mis alumnos les digo: “ustedes deben entender al paciente, pero eso no les da el poder de justificarlo, porque si lo justificas, no lo ayudar, le aplaudes”.

Amar al otro, es confrontarlo, y si su mierda es olorienta, hay que decirle, pero no justificarlo, porque si uno lo justifica no ayuda, estorba. La persona debe comprender que muchas de las veces su actitud de víctima lastima más que lo que ayuda, y si “le gusta la mierda en tacos”, no podrá crecer, así que lo mejor es ir a terapia, quedarse, y sanar… pero vayan con lo que saben, no con los que solapan.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] Mirón, Jaime. (2017). La amargura: El pecado más contagioso. USA: Christine Kindberg. Recuperado de https://books.google.com.mx/books?id=9YZMDgAAQBAJ&pg=PT29&lpg=PT29&dq=La+lastima+por+uno+mismo,+es+uno+de+los+narc%C3%B3ticos+no+farmac%C3%A9uticos,+m%C3%A1s+destructivos.&source=bl&ots=b0ydH-950J&sig=ACfU3U2k2ekzrIOU4-jFA2t8zpR7rJTwJQ&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwjEn6CH7pjmAhUIDKwKHX04AjgQ6AEwA3oECAoQAQ#v=onepage&q=La%20lastima%20por%20uno%20mismo%2C%20es%20uno%20de%20los%20narc%C3%B3ticos%20no%20farmac%C3%A9uticos%2C%20m%C3%A1s%20destructivos.&f=false

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