¿Escogemos patrones para todo?

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Y el día de hoy hablaremos de un tema interesante, un tema que surgió a partir del diálogo con una amiga cibernética, en donde le digo, que no sólo escogemos pareja, sino amigos y hasta familia por patrones heredados o patrones incluidos dentro de nuestro diario pensar, esto si somos normales, cuando somos sanos, entonces escogemos con criterio y con amor a nosotros.

A veces no entendemos por qué siempre escogemos a las mismas personas o a personas con patrones tan iguales, sólo cambian de rostro.

Bueno habrán oído aquello de “tenemos libre albedrío” ¿en serio lo crees? Porque según muchos psicólogos hacemos lo que los patrones inconscientes nos dicen, es más el inconsciente tiene símbolos, arquetipos y metáforas que vienen en el ADN y que copiamos desde el ambiente cultural, así que muchas veces no damos cuenta de esto.

En mi libro “El amor es una mierda” que sale a fin de año en el asunto del amor eros hablo de cómo muchas veces escogemos pareja, sin embargo, lo mismo aplica cuando escogemos amigos, hermanos que son amigos, tíos, padres, ah porque también podemos escoger una nueva familia, aunque a muchos les pese y duela eso.

Cuando uno es pequeño o menos de edad para ser más correcto los padres, profesores, líderes espirituales y figuras de autoridad tienen una cierta influencia sobre uno, al grado que pueden escogerle parientes, amigos y parejas.

Pero ya cuando uno es mayor de edad, se puede escoger “solo” amigos, familia y pareja(s)… o eso cree

Freud y Jung dijeran que muchas de las veces son los modelos que tenemos los que escogemos, empecemos con don Freud, él decía que los hombres tienen a escoger a alguien que se parezca a su madre, ya sea de manera física y/o de personalidad, dice que los hombres tienen al Edipo, o sea a enamorarse de una mujer que se parezca a su madre.

Pero ¿qué dice el mito de Edipo? Bueno el mito dice que en la región de Beocia (Ciudad de Tebas) vivían el rey Layo y su esposa Yocasta, y Layo visitaba el Oráculo de Delfos, un día, éste le dijo que su propio hijo lo mataría, cuando nació su hijo, lo mandó abandonar a su suerte a los pies del monte Citerón para que muriera, pero un campesino llamado Melibeo lo rescató y se lo dio al rey Pólibo que lo cuidó como su fuera su hijo

Pasaron los años Edipo creció, fue al Oráculo de Delfos y éste le dijo que mataría a su padre y se casaría con su madre, frustrado por esto deja su tierra y se va a vivir a Tebas, pero al ir en el camino un carruaje lo atropelló y Edipo estaba tan enojado que mató al conductor que no era ni más ni menos Layo (su padre).

Pues cuando reanudó su viaje a Tebas, se encontró con la Esfinge, la que planteaba una adivinanza a aquel que pasara, y si no respondía bien se lo comía, Edipo adivina la adivinanza y la Esfinge se suicida, al librar a Tebas de esto, la recompensa era casarse con Yocasta viuda del rey Layo (su madre) y así se cumpliría la profecía del oráculo de Delfos. Y bueno con el tiempo se descubre quien es quien, Yocasta se suicida, sus hijos lo maldicen menos el mayor, Edipo muere ciego porque se saca los ojos con un broche del vestido de Yocasta.

De ese mito Freud fue que le dio vida al complejo de Edipo, aquel que busca a su madre en su pareja.

Por su parte Jung hace el lado de la mujer y dice que las mujeres se enamoran de un hombre que se parezca a su padre, a lo que le llamó Electra (también por el mito griego).

Electra era la hija de Agamenón y Clitemnestra, Reyes de Micenas; Electra vio a su madre y al amante de ella matar a Agamenón después de volver de Troya, entonces Electra decide que ambos (madre y amante) deben morir y espero hasta que creciera su hermano Orestes par que vengara a su padre y los asesinara.

El complejo de este lado es la rivalidad de la hija contra su madre, la búsqueda del padre en la pareja

Desde la visión del psicoanálisis elegimos pareja que se parezca o que sean contrariamente a mamá[1] o a papá[2], que son los modelos que tenemos en la cabeza, sobre todo cuando nuestra jodidencia es grave, porque luego tenemos como pareja a una mamá que me hace todos los servicios de casa y aparte tiene sexo conmigo; o tenemos a un papá que me provee, me protege y bueno, también tiene sexo conmigo; mujeres-madres criando hijos que no son suyos y hombres-padres criando hijas que no son suyas.[3]

La psicóloga Ayala Pines dice que escogemos a la pareja similar al progenitor con el que tenemos conflicto durante la infancia, y el conflicto sigue sin resolverse, inconscientemente, intentamos resolver esta relación en la edad adulta. (Fisher, Helen, 2004, p. 131). [4]

Pero Harville Hendrix nos dice que elegimos a parejas que hayan sufrido traumas similares a los nuestros durante la infancia y que estén estancados en esa misma fase de desarrollo. (Fisher, Helen, 2004, p. 131).

Theodore Reik creía que los hombres y mujeres eligen parejas que satisfagan una necesidad importante en ellos, incluyendo las cualidades de las que carecen. En palabras de Reik, “Dime a quien amas y te diré quién eres y, sobre todo, quién quieres ser”. (Fisher, Helen, 2004, p. 132).

Alberto Espina hace un aporte para para Universidad del País Vasco sobre la elección de pareja y nos dice que cada sociedad tiene sus propios modelos de selección de pareja, y habla que si la pareja es elegida en el mismo grupo social (endogamia) o fuera de él (exogamia). La primera se define por misma raza, religión, etnia, clase social y residencia, la idea es mantener el grupo, casarse con alguien fuera de la tribu o etnia es alta traición y se castiga con el olvido del miembro. (Espina, Alberto, p. 39).[5]

Además, nos habla de cuatro formas de elección de pareja, que podrán leer en (Espina, Alberto, pp. 39-40):

  1. Matrimonio convenido. Donde son los padres quienes dicen con quien se casarán los hijos sin el consentimiento de ellos, es un negocio.
  2. Elección realizada por los padres (con o sin participación de los parientes) pero con el derecho a veto de los jóvenes, especialmente varones y en determinadas situaciones.
  3. Elección por parte de los hijos con la posibilidad de veto de los padres.
  4. Elección libre de pareja, los jóvenes se limitan a informar a sus padres, pero estos no tienen derechos sobre su elección.

Dentro de las elecciones de buscar pareja, no debemos olvidar a la chica o el chico de mis sueños, ese que ponemos en una lista y decimos quiero que sea así, que mida tanto, que tenga el cabello de este color, y la piel de este otro, y que sea honrado, y trabajador, o que sea bonita y curvilínea, etcétera, hacemos “la lista de la persona ideal”, pero a veces la lista está creada desde el imaginario, desde los cuentos de Walt Disney, es irreal, y tenemos alguien frente a nuestras narices que vale pena, pero seguimos esperando al príncipe azul, o a la princesa que tiene que ser rescatada, ¡por favor! Abran los ojos.

Otra teoría es la de los opuestos se atraen y esto se da por varias cosas entre ellas el misterio de cómo es la otra persona, y las ganas de descubrir su rostro (cómo Psique con Eros), de conocer más y mejor sus cosas, de compartirlas y de amplificarlas, así como dije que también hay personas que realmente buscan polos iguales (teoría del equilibrio de Heider), mismos gustos de comida, bebida, música, hasta juegos de video, que compartan siempre “lo mismo”.

La conocida preferencia de las parejas bien proporcionadas o que puedan proveernos. La ciencia nos dice desde hace muchísimo tiempo que los varones buscan mujeres que tengan buenas caderas para que les den hijos, y las mujeres buscan buenos proveedores para que las tengan protegidas. La simetría corporal ayuda a que haya enamoramiento y después el amor (que puede ser Eros, Ludus, Manta o Pragma).

En todo caso, la atracción humana hacia los pretendientes simétricos en un primitivo mecanismo animal diseñado para orientarnos a seleccionar unos compañeros de apareamiento genéticamente robusto. Y la naturaleza no corre riesgos, el cerebro responde de forma natural a una cara bonita (Fisher, Helen, 2004, p. 116).

La psicóloga Devendrá Singh mostró a un grupo de hombres estadounidenses una serie de dibujos de mujeres jóvenes y les preguntó qué tipo de cuerpos les parecían atractivos. La mayoría eligieron a mujeres cuya circunferencia de la cintura equivalía aproximadamente al setenta por ciento de sus caderas. Este experimento se repitió en Gran Bretaña, Alemania, Australia, India, Uganda y otros países, las respuestas variaron, pero muchos encuestados mostraron sus preferencias por esta misma proporción entre cintura y caderas (Fisher, Helen, 2004, p. 117-118).

También está la elección de pareja porque tiene estudios, porque es emprendedor, porque tiene buena solvencia económica, porque profesa la misma religión que yo.

Otra de las formas en las que el hombre sobre todo escoge pareja es porque quiere “salvarla”, de qué, no se sabe, pero los hombres quieren ayudar a las mujeres a resolver sus problemas, ser útiles haciendo algo, pues eso los hace “más hombres”, pues rescatan a la mujer de sus apuros, así como los cuentos de hadas, en donde es el hombre el que saca a la mujer de la última torre del castillo custodiada por un dragón, o le dan el beso de amor que hará que ellas revivan, o sea, sin ellos, ellas están perdidas.

Cuando se trata de mujeres, éstas les gustan más altos que ellas, y aunque se lea extraño, buscan a alguien que las haga reír, además de aquellos que pueden darles una estabilidad, no sólo emocional, sino económica, así ellas se despreocupan por el futuro existente.

Con el paso del tiempo, y la madurez, si ya tienes pareja, pueda que entiendas que sí, efectivamente, te equivocaste, y que no elegiste bien, pero como dijera el mexicano Raúl González Vera “tenemos la pareja para la que nos alcanzó”, y es que es verdad, a veces dicen “la pareja que me diste”, y no te la dieron, tú la escogiste, no te la sacaste en una rifa, tú la escogiste, ahora, si escogiste mal, sepárate y vuélvelo a hacer, sin dejar antes de ir a terapia, para que no repitas el patrón.

Es probable que a estas alturas te preguntes ¿entonces no escogí yo a mi pareja? Pues sí, pero también es posible que te hayas dejado influenciar por muchas cosas que no viste, modelos que tomaste, y sí, la maldita biología de la cabeza.

Y qué crees, que te imaginas que pasa con las amistades, con los parientes, con los “grandes amigos”; exactamente lo mismo, los elegimos según nuestros conceptos y prejuicios que adoptamos dentro del círculo en el que vivimos.

Ahora si seguimos hablando de cómo nos educan y ni cuenta nos damos, veamos el asunto de la psicogenealogía, específicamente el nombre, ¿sabes por qué te llamas como te llamas? ¿Conoces el significado de tu nombre? Ahora, no se vayan a imaginar que tu nombre es el de pila, para algunos sí, pero para otros es su apodo, el nombre se convierte en un mantra que repiten y repiten y que muchas personas no saben ni por qué.

Por ejemplo, yo me llamo Marco Antonio que quiere decir “Hombre valiente y combatiente”, sin embargo, muchos me dicen “Tony”, que quiere decir “que se destaca entre todos”; ambos nombres realmente me representan, la verdad; por eso a la gente le digo no me digan profe, ni maestro, ni Lic., ni master, ni presbítero, ni mis apodos antiguos, (aunque Loco CZY no me molesta, porque efectivamente sí soy “el libre”), o soy Marco “combatiente” o Antonio “valiente” o ambos, o Tony, los osados me dicen “loco” o Tony.

Pero el nombre ayuda, conocí a una persona con el nombre inmaculada que cuando tenía sexo se sentía mal, por qué, simple, porque inmaculada es “sin mancha”, y en una sociedad tan prejuiciosa el sexo es malo, entonces ella le pesaba inconscientemente tener sexo, hoy se llama Libertad.

Tuve también a dos personas que se llamaban Consuelo y Socorro, ambas ayudaban a los demás en todo y no sabían por qué, hasta que les dije.

Parecerá a veces tonto, pero no lo es, tuve una que le decían bolita desde pequeña y así se le quedó, una señora de 55 años exquisita, pero se sentía gorda, una bola… ¿ya adivinaron por qué?

El nombre aligera, da energía, es un talismán, y como tal atrae si lo sabes usar o se detesta si no lo entiendes, porque seguimos patrones cuando somos normales, patrones establecido, pero ya sanos las cosas cambian, los patrones desaparecen y comienzas a escoger por ti misma las cosas y entonces todo se vuelve libertad.

Hace poco platicaba con alguien y le decía, tú te llamas Génesis (principio), hija de pastor, de una madre devota, con tu exesposo de nombre Jesús, vives en la colonia San Carlos, en la calle de San Carlos, estudias teología y extrañamente tu otro nombre quiere decir “diosa que ilumina la fe”… Carlos es un acróstico que quiere decir C Cristo, rey de reyes; A Águila, reina de las aves; R Rosa, reina de las flores; L león, rey de la selva; O oro, rey de los metales; S sol, rey del universo, Carlos “hombre libre”, o te lo cambio “dios”… ahora entiendes por qué tu sombra va saliendo y duele, un chingo, pero vas sanando y dejando atrás a la mujer normal y llegando a la mujer sana, porque para ser un dios, en este caso una diosa, debes ser “libre”.

El inconsciente, por su naturaleza colectiva, esconde significados en los nombres que el individuo, sin conocerlos conscientemente, padece. los nombres de santos inducen cualidades, pero también transmiten martirios. algunas marías pueden verse asediadas por el deseo de engendrar a un niño perfecto.

Algunos José pueden tener dificultad para satisfacer a una mujer. a Santa Valeria le cortaron la cabeza: las mujeres que reciben este nombre pueden tender a la locura. ciertas mercedes, nombre que desciende del latín Merces (salario, pago), pueden ser tentadas por el comercio, ejercido con honradez.

Lo interesante de esto es que inconscientemente nos sentimos atraídos por nombres que reflejan lo que somos, lo que vivimos, o lo que queremos vivir y ni nos damos cuenta porque no ponemos atención a los detalles, porque somos normales, los sanos si ven cada detalle, lo hacen por automático, por eso podemos entender el aleteo de un colibrí o el palpitar del corazón.

Por eso a los normales les aterra cambiar de nombre, o de patrones, o de prejuicios, porque tememos ser rechazados, por el clan, por la gente, por el mundo.

Sin embargo, los sanos sabemos que el rechazo es normal, pero a pesar de ser tan poco, somos increíblemente geniales y como dijo una escritora, se necesitan ovarios (o huevos) para estar con una persona libre, sana y sin cadenas.

Y esa es la idea para ser feliz, que dejes atrás esos prejuicios, que te autoanalices, que cambies tus prejuicios y que al final de camino crezcas libre y puedas escoger por ti mismo/a quien te habrá de acompañar en el camino de la felicidad.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] Mujeres con padres alcohólicos, buscan parejas que no beban ni una sólo gota de alcohol, aunque lo demás sea igual a su padre.

[2] Hombres con madres manipuladoras, buscan mujeres que no hagan tanto berrinche y con las cuales puedan tener un diálogo sin lágrimas, aunque en lo demás sean idénticas a su madre.

[3] He tomado una parte del libro “El amor es una mierda” próximo a salir, en donde hablo del amor eros y cómo escogemos a la pareja.

[4] Fisher, Helen. (2004). Por qué amamos. Naturaleza y química del amor romántico. España: Taurus Santitlana Ediciones Generales. Recuperado de https://altersexual.files.wordpress.com/2015/02/por-que-amamos-helen-fisher.pdf

[5] Espina, Alberto. (S/f). La constitución de la pareja. Recuperado dehttp://www.centrodepsicoterapia.es/pdf/11-eleccion%20pareja.pdf

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