El camino del ser

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Y el día de hoy hablaremos de un tema rico, pero también de un tema que muchos hablan y hasta presumen dominarlo, pero cuando te das cuenta, y sabes claro (por todas las lecturas), te das cuenta de lo charlatanes que pueden ser. El camino del ser.

Una de las preguntas filosóficas más fuertes que existen es ¿quién soy yo? La incógnita de la existencia es eso, un camino, pero es un camino que conlleva a mucho encuentro, a muchas lágrimas, a mucha pérdida de la razón, pero al final, si lo haces bien, te vas a encontrar.

He escuchado a charlatanes usar la Biblia como medida para encontrar el ser, y disculpen, pero esa no es la medida, además de usar textos fuera de contexto, los usan mal, como si fuera una regla, y todavía dicen “en la palabra de Dios”, y es más risible, porque desde la Biblia, la palabra de Dios es Jesús; entonces descartemos la Escritura como el camino al Ser.

También he escuchado que mezclan la religiosidad con la espiritualidad, y extrañamente, la espiritualidad no tendría problemas con la religiosidad, debido a su apertura, pero la religiosidad sí tiene problemas con la espiritualidad, debido a la libertad; así que también se debe descartar ese camino.

¿Quién soy yo? Una pregunta que muchas veces no sabemos responder por una infinidad de razones, y muchas de ellas son tontas, porque nos confunden con la idea de:

Marco Antonio (no ese es tu nombre).

Teólogo y Psicoterapeuta (No esas son tu vocación y tu profesión).

Padre (no esa es una responsabilidad que adquiriste… etcétera.

Las respuestas jamás le gustan a los demás, pero ¿acaso importa? No, lo que importa es que tú sepas quién eres, y ese, como dije, es un camino largo que recorrer, un camino que conlleva mucha disciplina mucha disciplina.

A la gente le digo algo que pocos terapeutas dicen, o no conocen por falta de estudio, la salud mental es algo simple de tener, así como se oye, lo complejo es la disciplina, supongamos: “Tú, tienes baja o nula estima, quieres elevarla, entonces yo, terapeuta te digo —vete en el espejo todos los días y en la mañana y en la noche dite que eres guapa/o, hermoso/a, sabrosa/o, inteligente y bien chingón, esto por sesenta y seis días para que se haga un hábito y tu cerebro hará lo demás— El consultante/cliente o paciente se va bien feliz, tiene su receta, pero al cabo de cinco o seis días, se le hace estúpido hacer eso y deja de hacerlo y después se queja de tener una estima baja o nula, simplemente porque no puede ser disciplinado en algo tan sencillo como decirse esas cosas.

Cuando uno está buscando su camino, su ser, quién es, entonces se va a topar con algunas cosas que no le van a gustar, como por ejemplo que él otro, es simple otro, y que al ser otro, no es como yo quiero que sea, entonces tengo que escoger entre dos caminos, lo acepto o no lo acepto, si lo acepto, lo dejo y soy libre; si no lo acepto, tengo muchas otras alternativas:

1) Manipularlo para que sea como yo quiero que sea.

2) Controlarlo para que sea como yo quiero que sea.

3) Encabronarme, porque no es como yo quiero que sea, y culpar a él o ella, por ojete, por mendigo/a; perro maldito malnacido que no es como yo, digo.

4) Verlo como tóxico… porque no es como yo quiero que sea.

Por este camino te llevaras muchos dolores de cabeza, aparte de gastritis, colitis, y otras itis (que itis quiere decir inflamación), porque vivirás inflamado porque el otro no es como tú quieres que sea, ese camino es demasiado malo y aparte no será fácil saber quién eres, porque en realidad ese bicho raro manipulador no eres, lo formaste.

Y de eso se trata el ser, para ser, debemos entender que somos más que huesos y sangre, más que razón, somos dioses, dioses que destruyen o construyen, que dan o toman, que crean o aniquilan, no sólo a los que están a mi alrededor, sino al que está en mi interior, es decir, a uno mismo.

Le decía a una persona cuando me dijo “ayúdame, ya no quiero sentirme así”, le dije “no te sientas así y listo”, ella molesta me dijo “¡no mames! ¿cómo puedes decirme eso? Y yo le contesté, así mira “no te sientas así”.

Claro que la persona se molestó, no podía creer que yo le dijera tan a la ligera que no se sintiera así, como si fuera fácil sentirse bien en cualquier momento, pero qué creen ¡claro que sí se puede uno sentir bien en cualquier momento!

Alguien me dijo, Marco no se puede ser feliz todo el tiempo, y yo le dije claro que sí, pero, el problema es que tú crees que felicidad es siempre sonreír, y felicidad es la aceptación que hay cosas que no puedes cambiar, y la libertad de cambiar aquellas que puedo.

Les voy a leer una parte de mi curso y libro Brilla… Sana sobre la libertad que es para mí el valor más importante, aún más que el amor, y que pocos tienen el valor para pagar el precio de la misma, pero muchos presumen tenerla hasta que tienen que dejar al otro libre.

Despierta[1]

Despertar es estar abierto a las cosas que están sucediendo aquí y ahora; además, es analizar aquellas cosas o personas que permitimos nos limitan a crecer y ser mejores, y quiero que se lea bien esto “nosotros lo permitimos”, ellas sólo están ahí, como, por ejemplo: Pareja; padres; amigos; escuela; profesores; trabajo; culpar a los demás; no hacernos responsables; los contratos sociales; las cacas o blablás, etcétera; nosotros somos los que damos entrada o salida a ese tipo de personas o comentarios de ellos.

Muchos dicen estar despiertos, pero viven llenos de miedos y de prejuicios, esclavizados en sus horarios de trabajo, sus dinámicas y sus tristes formas de vivir, es más, muchos presumen ser libres, ser felices y amar, y no tienen una idea de qué es eso, pues no son libres, mucho menos felices y no saben qué es el amor. Definamos (pongamos fin) la idea de estas tres cosas que, por supuesto presumimos tener, pero en realidad no sabemos ni qué son.

Libertad: Es la capacidad de hacerse responsable de aquellas cosas que cometemos conscientemente; la libertad es NO huir de las situaciones, sino enfrentarlas con serenidad y rectitud. Ser libres es darse cuenta que las cosas son como son, aún y que no me gusta cómo sean; eso te hace ser maduro[2]. Cuando se es libre y maduro, hay cinco cosas interesantes:

Decidimos por nosotros mismos: ¡Claro! Dejamos de culpar a las circunstancias, cosas o personas de lo que nos está pasando y nosotros tomamos la decisión de hacer o no hacer, es decir, nosotros hacemos que las cosas se realicen, es nuestra decisión.

No se pide permiso: Jamás se pide permiso para hacer lo que uno quiere hacer.

No te justificas: No necesitas justificar lo que haces, ni por qué lo haces, sólo lo haces y te haces responsables.

Nadie puede regañarte: Nadie puede regañarte, no eres un niño, puberto, o joven; no debes dar cuentas, no debes sentirte regañado.

Te haces responsable: La responsabilidad es intrínseca a la libertad, van junto con pegado dijera un dicho mexicano, es decir, no se puede una sin la otra.

Ser libre entonces te hace ser tú, por ende, eres auténtico, sin máscaras, sin miedos, sin tapujos, sólo eres tú, contigo y con los demás, La libertad es el valor más importante de todos, aún más que el amor, pues sin libertad, no puede haber amor real y ser libre es despertar, solamente despierto puedes en realidad ser completamente libre.

Felicidad: Se da de la piel hacia adentro. La felicidad se hace sin condiciones, es decir, no podemos ser felices si condicionamos la felicidad a cosas, circunstancias o personas, no podemos decir que la prueba del amor es “el sacrificio de mis sueños o de mis metas”. Aquella persona que quiere ser amada a costa de la felicidad de otro es narcisista y ruin. En una conferencia un joven me dijo “yo amo a mi novia a costa de mi felicidad, y ella me ama a costa de la suya… ¿qué no es eso amor? Le contesté —¡No! —Entonces me preguntó: ¿cómo se llama a eso? —Estupidez, le dije sin ningún problema.

La felicidad es la completa armonía conmigo mismo, y eso me dará armonía con otros, y léase bien con otros, no con todos. Además, la felicidad es espiritualidad, no se puede ser feliz si no se es espiritual, y cuando hablo de espiritualidad no hablo de ritos, religiones, posturas, ser buenos, devotos o cualquier cosa que tenga que ver con ritos, hablamos de ser y estar. Y extrañamente no se puede ser feliz si uno en realidad no es libre.

Amor: Es la capacidad de ser sin estorbar, dejar al otro ser sin controlar o intentar controlar su vida. Y También, sin lugar a dudas, no se puede amar, si no se es libre, entonces podemos decir que amar y ser feliz debe tener un único condimento “la libertad”.

Por eso hablar de estar despiertos es ser libres. Pero tenemos un grave problema que muchos no quieren entender, por ignorancia, necedad o miedo; la libertad sin lugar a dudas implica “espiritualidad”, y quiero dejar muy claro (otra vez) esto, porque a veces creemos que espiritualidad son ritos y costumbres religiosas, y eso es religión, no espiritualidad, a veces espiritualidad es contraria a religiosidad.

Actualmente hay muchísimas ideas sobre la espiritualidad, hasta libros de personas que no entienden qué es, pero dan “consejos” de cómo se debe llevar, podemos leer un buen de libros con el título “inteligencia espiritual” pero no dista de ser un compendio de ideas erradas con símbolos cristianos, cuando la espiritualidad no tiene que ver con cristianismo o religión alguna, sino con algo más profundo.

Espiritualidad es la capacidad de observar, analizar y entender la naturaleza de las cosas y cómo éstas conviven y se desplazan. Espiritualidad es mirar hacia adentro, se liga a la vida interior, a conocerse a sí mismo, es la búsqueda del yo real, y no el imaginario; y cuando nos enfrentamos al yo real nos da miedo, pues uno debe enfrentarse a sí mismo, desnudo, tal y como es, sin tapujos, sin prejuicios, sin mentiras; no es hacerlo “poquito”, como dicen algunos, sino hacerlo todo; sin embargo, preferimos ser callados y no vernos, porque no sabemos qué pasará cuando nos veamos y eso nos da pavor; en el libro “la historia interminable” del alemán Michel Ende, habla de un niño llamada Bastian que se “roba” un libro de una librería; en este libro nos habla de la lucha contra “la nada”, y ahí el protagonista del libro que tiene Bastian en sus manos se llama “Atreyu”, éste, es un guerrero que tiene que pasar tres pruebas para poder llegar a las esfinges y que éstas le digan cómo vencer a la nada. Sin embargo, la última prueba es muy compleja, porque es la prueba del espejo y en éste el que lo ve debe ver su interior, y eso es lo impensable, pues, los fuertes son débiles; los débiles fuertes; los sabios, tontos; y así sucesivamente, es decir, se ven tal y como en realidad son y eso es despertar, y, por ende, es espiritualidad que en realidad a casi todos les aterra.

Las personas creen que despertar es huir de las cosas; otras creen que tiene que ver con saber cómo evitarlas; y las peores dicen que es ignorarlas.

De repente algún paciente me dice —cómo controlo esto o aquello—, mi respuesta es —¡no lo controles, acéptalo! Mientras intentes controlarlo sin aceptarlo sólo le estás dando vueltas a la situación, y no la resolverás, pues no puedes controlar aquello que no conoces.

La gente va a psiquiatras, psicólogos, sacerdotes o pastores, buscando una respuesta que ya tienen, sólo buscan el permiso de un “profesional” para poder hacerlo, sin embargo, y para ser realistas, los segundos no tienen la respuesta de la situación que los primeros ya hicieron. Muchos de los “profesionales” muchas veces alivian, y aliviar es “sentirse liviano”, pero cuando aprendemos de la espiritualidad (que posiblemente un buen psiquiatra, psicólogo, sacerdote o pastor podría enseñarte), entonces sanamos, y sanar es una acción de ser más que curado y por ende ser salvado de ellos mismos y de todos tus prejuicios y estereotipos mentales.

No quiere decir que ir a uno de estos cuatro profesionales no sirva, ¡claro que no! Pero debemos dejar claro algo, muchos de ellos no te llevan a buscar “tú verdad”, sino que buscan que aceptes su verdad, o la verdad social, pero esto no ayuda en nada y sobre todo no es espiritualidad.

Despertar es entenderse, es darse, es poder hacer un análisis exhaustivo de aquellas cosas que nos hacen retroceder, por eso pesa tanto, por eso duele, porque estamos acostumbrados a no hacernos análisis y, por ende, a no buscar soluciones prácticas, preferimos jugar al “valiente” antes de poder hacer algo sincero y metódico, y el primer paso de la espiritualidad es aceptar que no sabemos amar, no somos felices y sobre todo no somos libres.

Como ya se dijo; la espiritualidad es la capacidad de despertad, de ser quienes somos, de analizarnos, aunque parezca terrible, cada uno se dará cuenta que no es verdaderamente libre, cuando en realidad tenga que escapar de algo, no tenga que ser pueril para estar “seguro”, no lucha por “lo que es”, sino se es porque así se quiere ser, entonces puede liberarse del sufrimiento, y entiende que el dolor es inevitable, sentirse miserable o sufrir es opción de cada uno.

Ya despierto puedes hacer de la vida un sinfín de cosas magníficas, pues entonces sabes evaluarte, y, por ende, sabes tus capacidades, tus necesidades y tus deficiencias; ya no luchas contra ellas, las entiendes y fluyen como las dejas que éstas fluyan, sin miedo y sin prejuicios, sólo las dejas fluir.

Aprendes aquellas palabras que Buda decía: “Los monjes y los estudiantes no deben aceptar todo aquello que se les dice por respeto, sino que deben analizar las palabras, lo mismo que hace quien analiza el oro, o quien trabaja metales preciosos, que lo corta, fragmenta, lo frota y hasta lo funde para poder así obtener lo mejor de él”. Es decir, no me crean lo que les digo, analícenlo, y si es posible (que lo es), investíguelo.

Si te das cuenta el camino para el ser es complejo, pero es divertido, porque en ese proceso vas creciendo y haciendo cosas por ti, vas dejando lo que estorba, lo que pesa, lo que distrae, y viajas siempre ligero por la vida, para ser un guerrero una wicca, un chaman, un brujo, un dios, para encontrar el camino del ser, debes siempre estar ligero y fluir como el agua.

Otra de las cosas que tendrás que aprender en este camino es muchos tramos, muchos tendrás que hacerlo contigo mismo nada más, es decir, solo/a, nadie podrá ir contigo, son cosas que sólo tú puedes hacer, que sólo tú puedes pelear, que sólo tú podrás entender.

Esta es la parte que a muchos más les aterra, porque caminar con alguien es mantener un diálogo, o por lo menos que alguien me escuche, o poder escuchar a alguien, pero cuando se trata de escucharse a uno mismo se pierden, muy gacho, porque no saben qué decirse, si están bien o mal, porque no confían en ellos y en sus decisiones, creen que son decisiones estúpidas porque provienen de ellos, de ahí que el camino se vuelva áspero, pero si eres honesto se volverá bueno.

Al final del día aprenderás que sí efectivamente me llamo, Marco Antonio Meza Flores, y sí tengo como vocación la teología y como profesión la psicología, la psicoterapia para ser más precisos, y también tengo la responsabilidad de dos niños hermosos y un perro bello, y también soy profesor, amante, amigo, pareja, maestro, soy todos ellos en uno sólo y lo acepto, me agrado, me amo, me construyo, mi ser es y si me preguntas ¿quíen soy yo? mi respuesta es simple y sencilla. YO SOY.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, muy nuestro, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en www.primeravueltanoticias.com, en la sección de opinión.

Y recuerda… mi voz irá contigo. Un abrazo cósmico.


[1] Todo hasta donde dice (fin de la cita) es de Meza Flores, Marco Antonio. (2017). Brilla… Sana. USA: Canah Editorial. pp. 107-113.

[2] No se confunda la idea de ser maduro con ser adulto, la adultez es un momento de edad, que comienza a los 30 años, no todos los adultos son maduros. Sin embargo, la madurez es algo más complejo e implica muchas cosas, entre ellas ser adulto.

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