Me cagas, pero te amo

Hola que tal amados amigos y amigas, los saluda su amigo Marco Antonio Meza Flores, aquí en ¿Qué es ser feliz? Y el día de hoy hablaremos de algo genial, que en realidad he visto en muchas personas, cierto odio-amor por la misma persona, porque son geniales, porque son maravillosas y sí, porque la amas. “Me cagas, pero te amo”.

El amor es una de las realidades menos conocidas y menos entendidas, pero de la que más hablamos, por muchas cosas, porque se cree desde un amor enfermizo, cavernicolario, estúpido, rosa, hasta un amor romántico mala leche de novela de teleatonta.

En mi libro (que todavía sigo escribiendo) “El amor es una mierda”, digo, precisamente en el capítulo de “el amor es una mierda” y cito[1]:

Amar es decidir y por eso duele tanto.  El amor es eso que surge en el contacto con la extrañeza del otro, es decir, el amor es la aceptación del otro tal y como es y no como dicen mis proyecciones, mis miedos, mis pasiones o cualquier cosa enferma y chaquetera (masturbadora) que tengo en mi cabeza, y que, necesito para que el otro sea como yo quiero que él/ella sea; el amor tiene que ver con el otro y no sólo conmigo.

En el amor no sólo se gana, esa es una estupidez moderna y hasta posmoderna, en el amor también se pierde, porque uno se da, se entrega, no de manera vicaria y estúpida, sino razonada y sentida, es decir cabeza y pecho o corazón.

Uno debe saber que entregarse es perder, es aceptar y por eso es una vil y asquerosa mierda, porque huele y huele hediondo, pero al final, libera y hasta podemos ver que de ahí salen flores increíbles y hongos que nos hacen alucinar, porque eso es el amor, la construcción con el otro un mundo increíble con dragones, brujas, serpientes, rosas, espinas y uno que otro viejo buey.

Si realmente somos honestos e importamos más nosotros que el otro, no estamos amando, eso se llama amor de compraventa o amor mercantil, un amor con precio y estándares, con monedas, fácil de adquirir, posiblemente caro, pero fácil de obtener (si tienes el dinero), porque en el verdadero amor hay pérdida y no sólo ganancia, hay entrega y no sólo pedimento, por eso es tan difícil amar al otro, porque al pedir, tengo que darme primero, porque no puedo pedir aquello que no puedo dar, o no estoy dispuesto a dar.

El amor es una decisión que no se debe tomar a la ligera, por eso dura tanto el corazón en decidir si ama o no (de un año y medio hasta tres años… según la ciencia); y sí, lo sé, no falta aquel erudito que dice ¿¡y las emociones no cuentan!? Sí y no, sí en el enamoramiento, que ya escribí allá arriba la diferencia, y no, porque el amor es una decisión.

Cuando uno ama al otro, también lo odia, porque sabe que el otro tiene poder sobre él/ella, poder sobre sus decisiones, sus cuerpos, hasta sus vidas, porque lo que el otro hace repercute en mi vida a tal grado que, si el otro muere, yo (la pareja) también quiere morir (o muere).

Entonces cuando entendemos que el amor es una mierda y que somos idiotas en el amor, no porque estemos enamorados, esa etapa ya pasó, sigo enamorado de manera intelectual, no visceral, es decir, yo, genero, en mi cabeza, amar a ella o a él porque es genial, maravilloso, espectacular, y por la misma razón lo o la odio, y esa dualidad me caga, porque no la domino, porque no la apruebo, pero me gusta, y la gente que pasa por eso es histérica casi siempre y por lo mismo quiere vomitar, porque el estómago se le revuelve al saber que él otro tiene poder sobre mí… lo chistoso, es que el otro, no lo sabe y si lo sabe y te ama, jamás usará eso en tu contra, sino a tu favor, porque eso sólo se puede con espíritus que vibran igual o más que tú, sólo una persona con un espíritu de menos vibración querrá hacerte daño, pues así, te pone a su nivel o te baja del tuyo para destruirte… ¡claro, en nombre del amor!

Podrán decir, ya comenzó este tipo con sus cosas raritas del universo, y las energías, y los chakras, y la manga del muerto, pero es verdad, la vibración de dos personas, es linda y armónica cuando ninguno quiere robar, manipular, o controlar la energía del otro, cuando uno tiene una energía vibrante más limpia y por supuesto más elevada, no quiere causar daño a los demás, lo causa, claro, sobre todo a aquellos que sus energías son malas (no importa si son bajas o altas), porque el otro hace el bien, enseña, adopta, da, comparte, y la gente cree que eso es estúpido, “compartir es quedarte sin nada”, y eso no es cierto, compartir es ganar todo, y poder repartirlo.

Y no hablo de la idea estúpida del “universo conspira a favor de ti, si se lo pides”, porque eso no es verdad, ni en el “secreto” (mejor el documental que el libro, primera vez que un libro me deja decepcionado), lo manejan como lo dice la gente tradicionalmente, y eso porque no ha visto, ni el documental, mucho menos el libro, ah, pero eso sí, se oye cool, y lo repiten como loritos, pero la vida no es así y el universo menos, para que el universo conspire debes sintonizarte con él y para poder hacerlo, primero debes sintonizarte contigo mismo y eso es una trabajo de años (algunos mueren y nunca lo logran), después debes sintonizarte con el otro, y luego entonces, con el universo y eso es mucho trabajo de satí que la gente no conoce.

Para que las energías vibren al unísono o de la manera más acorde, se necesita mucho trabajo interno, aceptación, salud mental, salud física, buena alimentación, reducción de toxicidad (mía y externa), y algunas otras cosas de hábitos, pues, no se puede estar bien cuando tengo diarrea, gripe, o hasta una tensión en el cuello, y ni que hablar de enfermedades terminales o muy agresivas, ¡no! Definitivamente mi cuerpo reacciona a este tipo de cosas, y mi salud mental disminuye también si no sé cómo trabajar esto (y a veces, aunque sepas), porque no estoy bien, porque algo está mal y mi energía está mal enfocada. (Fin de la cita).

Cuando se ama al otro, también uno debe reconocer que se odia, porque el otro sabe de mí, y no sólo sabe de mí, lo entiende y posiblemente lo exhiba, porque el otro cree que esa decisión es mejor que la que me muestra el amor real.

Me cagas, pero te amo, es una forma de aprender a amar, es dejar todos mis prejuicios y comenzar a decir, a mí mismo, puedo amar sin miedo, sin reservas y sobre todo sin máscaras.

Amar al otro es aceptar aquello que odias, y no sobrepasarlo, sino exponerlo, pero, aun así, seguir en la lucha de amar y amarlo.

Porque, en definitiva, amar es “me cagas, pero te amo”.

La gente no puede creer esto, porque nos han dicho que el odio o la ira son emociones malas, y esto es falso, son emociones duras, expansivas, pero no malas, malo es no sacarlo, y como no odiar al que me puede destruir con el chasquido de sus dedos, al que con una mirada puede convencerme a hacer algo, al que, con una sonrisa me derrite y me deja sin argumentos, ¿cómo?

Vivimos odiando lo que amamos, pero nos da miedo aceptarlo, porque me vuelvo vulnerable, pero ¿qué mejor forma de amar? La vulnerabilidad sólo le dice al otro, aquí estoy, soy tuyo/a, haz de mí lo que creas conveniente.

Lo interesante es que, para poder llegar a este tipo de amor, debemos ser libre, porque jamás olvidamos eso de “sí, soy tuyo/a, puedes hacerme lo que quieras, pero jamás olvides, que antes de ser tuyo, soy mío, y me protejo de manera increíble, si veo que me quieres hacer un daño irreparable”.

Definitivamente amar es odiar y odiar es amar, porque es la completa aceptación del otro, luego entonces, amas lo que odias y odias lo que amas y te caga, pero lo disfrutas.

Por lo demás amigos míos les dejo un abrazo enorme, sanador, búsquenme en las redes sociales, soy Marco Antonio Meza Flores en todas, en Facebook, mi foto de perfil es Buda, Jesús y Krisna en un puente, y la foto de atrás tienen un letrero de advertencia divertido, en Instagram y en Twitter es una foto de mí con una camisa de Canah, de color azul o en www.marcoamezaflores.com, ahí está el blog “pregúntale a Marco”, en mi correo electrónico reverendo_czy@hotmail.com, y si son muy buenos para leer, tengo mi columna “camina conmigo” en https://primeravueltanoticias.com/, en la sección de opinión.

Y recuerda, mi voz ira contigo, un abrazo cósmico.


[1] Todos los derechos reservados, su ISBN es 9781705427712.

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